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Smallops: así cierra esta startup el círculo agrícola

Emprendedores y Grupo Cooperativo Cajamar quieren poner en valor la innovación agroalimentaria y para ello han seleccionado una veintena de proyectos españoles con mucho potencial en esa dirección.

27/03/2023  Ana DelgadoInnovación

En Smallops ofrecen una solución todo en uno. Empiezan aprovechando los 10 millones de toneladas de residuos derivados de la producción del aceite de oliva, como el alpechín o el alperujo. Con dichos residuos producen, posteriormente, nanopartículas de hierro que luego aplican al campo como fertilizante exento de tóxicos y también los convierte en biogás como fuente de energía limpia y con menor coste de producción para uso de las tareas agrícolas que precisan maquinaria.

La mejora del tratamiento del agua o la fabricación de electrodos para pilas de combustible aplicable a la generación de hidrógeno, son otras de las interesantes aplicaciones de la tecnología que desarrollan en esta startup radicada en Badajoz y fundada a comienzos de 2020 por Íñigo Monreal (CEO), Rubén Escudero (CTO) y María Jara (COO). Al equipo fundador se suma ya Lola Hernández, ingeniera en I+D y, en breve, lo hará también un doctor. 

Smallops centra su misión en la búsqueda de soluciones innovadoras que hagan frente al cambio climático a través de la nanotecnología. “Nos dedicamos a la valorización de residuos oleícolas para su transformación en biogás y nanopartículas de hierro envueltas en carbono mediante un método de residuo cero”, explican. En esta línea, las OPS o nanopartículas de hierro encapsuladas que fabrican constituyen un producto que cumple con los requisitos de economía circular, ya que tanto las materias primas usadas como el producto y los subproductos son sostenibles y de alto valor añadido. 

La idea de negocio tiene su origen en el trabajo de fin de grado en Ingeniería Química del ilicitano Rubén Escudero, orientado a diseñar una planta de producción de nanopartículas, idea que continuó desarrollando mediante el trabajo de fin de master enfocado a su aplicación de las nanoparticulas de hierro en digestores anaerobios Ya en 2018 Rubén e Iñigo ven la oportunidad de aunar la experiencia y los conocimientos de ambos para desarrollar un proceso de gestión de residuos oleícolas y producción de nanopartículas con fines medioambientales y deciden incorporar a María como experta en el desarrollo de proyectos medioambientales. 

Los premios como fuente de financiación

Con los 15.000 euros de recursos propios aportados por cada uno de los socios fundadores arrancaron la compañía. El resto, para ir tirando y avanzar en sus investigaciones, lo consiguieron a base de presentar su idea de negocio a concursos y ganarlos hasta sumar así otros 50.000 euros al capital inicial. Premios, desde luego, no les faltan. El último: el galardón a la startup más innovadora de Extremadura en los Premios Emprende XXI. Cuentan también con el reconocimiento ‘Top Biogas Young Talent’ que concede la Asociación Europea del Biogás y se alzaron con el Premio a la Innovación Agroalimentaria que patrocina Cajamar en la XVII edición de los Premios Emprendedores que otorga esta publicación.

Testada ya la tecnología y vista la versatilidad de la misma, les ha sido más fácil sumar nuevos fondos, hasta 600.000, de procedencia público-privada, entre ellos un Neotec por valor de 325.000 euros.

Smallops: así cierra esta startup el círculo agrícola

Una tecnología muy versátil

Gracias a esto y a su propia facturación, Smallops ha conseguido poner en marcha una planta cuyo reactor es capaz de generar 150 kilos de nanopartículas por producción. Funcionan así como los primeros productores y proveedores en el mercado español de nanopartículas de hierro encapsuladas en carbono (OPS) a partir de residuos oleícolas.  

A la venta de partículas, suman como otras fuentes de ingreso servicios para la puesta en marcha y explotación de plantas de biogás o el diseño e ingeniería conceptual y básica de plantas propias. Este servicio incluye la evaluación del proceso de producción de biogás, la definición de las especificaciones técnicas para la construcción de la planta y la elaboración de planos detallados para la construcción y el funcionamiento de la misma, entre otros.

Representan también una solución rentable e innovadora para las orujeras, parte esencial de la cadena de valor de la industria olivarera, con problemas para la gestión de los residuos que generan y convertirlo en producto de valor añadido.

Aunque las áreas de actuación de Smallops se restringen hasta el momento a los ámbitos del alperujo y alpechín; la fertilización y el abono del campo; el biogás y biometano; y, por último; el tratamiento de las aguas, la versatilidad de su tecnología la hace extensible a muchos otros terrenos como el tratamiento de corrientes gaseosas o la generación de biohidrógeno.

Para abarcarlo todo, necesitarían ampliar la producción de nanopartículas mediante la creación de una factoría a escala industrial, objetivo final de esta startup.

Con el impulso de Cajamar

Aunque ninguno de los fundadores de Smallops es de origen extremeño, optaron por desplazarse a Badajoz alentados por el apoyo del Parque Científico y Tecnológico de Extremadura, Fundecyt-PCTex, y la confianza que le mostraron empresas locales como Metanogenia.

También en el Grupo Cooperativo Cajamar supieron apreciar de forma temprana el valor que podían aportar al campo las soluciones de Smallops, de manera que no solo decidieron destacarles como merecedores al premio de la Revista Emprendedores mencionado anteriormente, sino que también les cedieron las instalaciones de la Estación Experimental Cajamar de Las Palmerillas para testar su tecnología. 

Todo ello conduce a Íñigo Monreal a elogiar la contribución de Cajamar a la transformación del sector agrícola en su camino a la digitalización y la sostenibilidad, además de impulsar un ecosistema emprendedor en torno a dicha área que lidera el agrotech en Europa y está en el top5 del ranking mundial.