Bemyvega permite a las personas con discapacidad visual o auditiva acceder a la información en igualdad de condiciones
Antonio Sánchez Káiser impulsó Bemyvega a partir de una necesidad personal y halló en la Fundación ONCE el apoyo necesario para convertirla en una startup de impacto social con recorrido empresarial

El salto de Antonio Sánchez Káiser al emprendimiento comenzó con una necesidad muy concreta y profundamente personal: que su hija Vega, a pesar de sus problemas de visión, pudiera seguir las clases en las mismas condiciones que el resto de niños.
De esa inquietud nació primero una solución pensada para ella y, después, Bemyvega, una empresa tecnológica que hoy trabaja para que la accesibilidad deje de ser una excepción y pase a formar parte natural de la experiencia educativa e institucional. “El desarrollo de la tecnología sigue muy enfocado en un principio que para mí es clave: que cada persona cuenta. No todas las discapacidades son iguales ni todas las necesidades son las mismas, y el reto está en seguir evolucionando las soluciones para adaptarse a esa diversidad”, explica el fundador.
Hoy, esta startup con vocación de impacto social mejora la experiencia de personas con discapacidad visual y auditiva en aulas, conferencias y espacios públicos. En ese camino, el impulso de la Fundación ONCE ha sido decisivo. Su incorporación al Programa de Crecimiento de Empresas le permitió dar un salto estratégico, consolidar su modelo de negocio y conectar con el ecosistema de la accesibilidad, manteniendo siempre claro su propósito original: que nadie quede fuera por una barrera que la tecnología puede ayudar a eliminar.
¿PARA QUIEN TODAVÍA NO CONOZCA BEMYVEGA, QUÉ ES EXACTAMENTE?
Bemyvega es una empresa tecnológica centrada en el desarrollo de soluciones de accesibilidad digital y de mejora de la experiencia en entornos educativos y en el ámbito público, como ayuntamientos o instituciones.
Nuestra tecnología permite capturar en tiempo real toda la información de una clase, una conferencia o una sesión institucional —imagen, audio y contenido— y ofrecerla a cada usuario en su propio dispositivo de forma adaptada a sus necesidades.
El objetivo es que cualquier persona, especialmente aquellas con discapacidad visual o auditiva, pueda acceder a la información en igualdad de condiciones.
Bemyvega permite capturar en tiempo real toda la información de una clase, una conferencia o una sesión institucional —imagen, audio y contenido— y ofrecerla a cada usuario en su propio dispositivo de forma adaptada a sus necesidades
¿CUÁNDO Y CÓMO SURGE LA IDEA?
En mi caso, el origen es completamente personal. Surge a raíz de los problemas visuales de mi hija Vega.
Ahí es cuando me doy cuenta de que algo tan básico como seguir una clase no es igual para todo el mundo. Esa situación me llevó a plantearme cómo podía utilizar la tecnología para eliminar esas barreras y hacer la experiencia más accesible.
A partir de ahí empecé a desarrollar las primeras ideas que con el tiempo han dado lugar a lo que hoy es Bemyvega.
¿EN QUÉ MOMENTO DECIDES CONVERTIR ESA NECESIDAD EN UNA SOLUCIÓN TECNOLÓGICA Y DAR EL SALTO A PROYECTO EMPRESARIAL?
En septiembre 2019, la Asociación Alba, Asociación para la ayuda a personas con albinismo, me pidió utilizar el dispositivo que había desarrollado para que mi hija pudiera seguir las clases como cualquier persona en el aula, en su evento anual que ese año se celebraba en Sevilla.
Allí lo usaron muchas personas con baja visión de manera simultánea y fui consciente que podía ayudar a muchas personas. Ir más allá en el desarrollo de la tecnología para poder hacerla llegar a todas las personas solo era posible a través de plantear el proyecto con un enfoque empresarial.
BEMYVEGA OFRECE DISTINTAS SOLUCIONES. ¿QUÉ APORTA CADA UNA Y EN QUÉ CASOS RECOMENDÁIS UTILIZARLAS?
He concebido la solución de forma modular para que pueda adaptarse con facilidad a distintos entornos. Vega Compact es la opción más completa, ya que integra hardware y software y está pensada para aulas de gran tamaño o espacios donde es fundamental capturar toda la experiencia con la máxima calidad. Por su parte, Vega Lite ofrece una alternativa más sencilla y ligera, adecuada para aulas más pequeñas o entornos con menor complejidad técnica.
Adicionalmente, la plataforma digital permite retransmitir las sesiones en remoto sin perder las funcionalidades de accesibilidad incorporadas en el propio sistema. En el caso del widget de accesibilidad, este facilita la integración de determinados requisitos de accesibilidad en capacidades accesibles en plataformas externas, como entornos educativos o portales institucionales.

¿A QUÉ TIPO DE CLIENTES O USUARIOS OS DIRIGÍS Y CÓMO OS ADAPTÁIS A SUS NECESIDADES?
Trabajamos principalmente con centros educativos, universidades, administraciones públicas y ayuntamientos.
Pero el foco real lo ponemos siempre en el usuario final: la persona que necesita acceder a la información en mejores condiciones.
Adaptamos la solución a cada entorno concreto —no es lo mismo un aula que una sesión institucional— para que funcione de forma óptima en cada caso.
EN EL MERCADO YA EXISTEN HERRAMIENTAS DE GRABACIÓN Y RETRANSMISIÓN DE CONTENIDOS, ¿QUÉ HACE DIFERENTE A BEMYVEGA?
La diferencia es que no hacemos solo grabación o streaming. Lo que hacemos es capturar la experiencia completa y permitir que cada usuario la consuma de forma personalizada. Cada persona puede decidir qué ver, cómo verlo, hacer zoom, cambiar contraste, seguir subtítulos o pausar la sesión. No es una única señal para todos, es una experiencia adaptada a cada usuario.
“Adaptamos la solución a cada entorno —no es lo mismo un aula que una sesión institucional— para que funcione de forma óptima en cada caso”
¿QUÉ FEEDBACK RECIBÍS POR PARTE DE LAS FAMILIAS Y DE LOS USUARIOS ANTES Y DESPUÉS DE UTILIZAR VUESTRAS HERRAMIENTAS?
Antes de probarlo, muchas veces cuesta visualizar el impacto real. Pero después, el feedback es muy claro: autonomía.
Personas que antes dependían de alguien para seguir una clase o una sesión pasan a poder hacerlo por sí mismas. Y eso cambia completamente la experiencia.
Otro aspecto diferenciador es que permite a las personas con discapacidad visual o auditiva ser uno más en clase. Pueden sentarse en cualquier sitio igual que los demás, pueden ver u oír cualquier aspecto de la experiencia igual que los demás, no necesitan tener un puesto adaptado que los estigmatiza y que remarca su discapacidad frente al resto. Esto es para ellos lo más importante, ser uno más.
“Antes de probarlo, muchas veces cuesta visualizar el impacto real. Pero después, el feedback es muy claro: autonomía”
COMO EMPRENDEDOR, ¿CUÁLES SON LOS PRINCIPALES RETOS A LOS QUE TE HAS ENFRENTADO EN EL DESARROLLO Y SALIDA AL MERCADO? ¿CÓMO LOS HAS ABORDADO?
Uno de los principales retos ha sido el desarrollo tecnológico, porque es una solución compleja que integra hardware, software y redes.
También el encaje en mercado, porque estamos en un punto intermedio entre educación, tecnología y accesibilidad.
Y otro reto importante han sido los tiempos de adopción, especialmente en el sector público.
Lo he abordado con mucha iteración, probando en entornos reales y adaptando continuamente la solución en función del feedback.
LA STARTUP PARTICIPÓ EN EL PROGRAMA DE CRECIMIENTO DE EMPRESAS DE LA FUNDACIÓN ONCE. ¿EN QUÉ FASE DEL PROYECTO TE INCORPORASTE Y QUÉ TIPO DE APOYO RECIBISTE?
Me incorporé al programa en una fase en la que, aunque ya tenía la tecnología desarrollada, estaba en los inicios de mi trayectoria como empresa. Necesitaba estructurar mejor el modelo de negocio y dar el siguiente paso en el crecimiento del proyecto.
La Fundación ONCE me incluyó en su Programa de Crecimiento de Empresas y la participación en él ha tenido un valor enorme. Por un lado, me aportó un enfoque estratégico clave. Poder contar con profesionales y mentores como Alberto Tornero, de PwC —con quien además sigo manteniendo una relación muy cercana a día de hoy, que va más allá de lo estrictamente profesional— ha sido fundamental en la toma de decisiones en momentos importantes del desarrollo de la empresa.
Por otro lado, el programa me permitió conectar con el ecosistema de la accesibilidad, algo esencial para un proyecto como Bemyvega. La dimensión humana y el propósito de lo que hacemos encajan directamente con los valores de la Fundación ONCE. En este sentido, el apoyo de personas como Carlos Sánchez o Jesús Hernández ha sido clave en distintos momentos para ayudar a hacer crecer la compañía sin perder su enfoque social.
“La dimensión humana y el propósito de lo que hacemos encajan directamente con los valores de la Fundación ONCE”
¿CÓMO INFLUYÓ ESE ACOMPAÑAMIENTO EN LA EVOLUCIÓN DE LA EMPRESA Y QUÉ APRENDIZAJES IMPORTANTES TE DEJÓ?
Ese acompañamiento fue clave para estructurar el proyecto desde una perspectiva empresarial: modelo de negocio, enfoque comercial y priorización de decisiones. En mi caso, partía sin experiencia previa en este ámbito y entendí rápidamente que la motivación y las ganas de aportar valor, por sí solas, no son suficientes para hacer crecer un proyecto y convertirlo en una empresa sólida.
El apoyo recibido a través de PwC y la Fundación ONCE fue determinante. Sus consejos estratégicos en momentos críticos ayudaron a dar estabilidad a un proceso que, como ocurre en muchas startups en fase inicial, es complejo y lleno de incertidumbres. Podría decir que fue un recorrido muy exigente, casi de equilibrio constante, donde ese acompañamiento evitó desviaciones importantes hasta encontrar un camino más firme.
Además, me permitió tomar mayor conciencia del impacto social real de lo que estamos desarrollando, algo que hoy forma parte central de la toma de decisiones en la empresa.
A NIVEL PERSONAL, ¿QUÉ SUPONE DESARROLLAR UNA SOLUCIÓN QUE CONTRIBUYE A ELIMINAR BARRERAS EN EL ACCESO A LA FORMACIÓN?
Para mí supone una motivación enorme, pero también una responsabilidad muy grande.
Al final, este proyecto nace de una experiencia personal con mi hija, y eso hace que lo viva de una forma muy distinta. Bemyvega no es solo una idea de negocio o un desarrollo tecnológico, es algo que tiene un impacto directo en la vida de las personas, y eso cambia completamente la manera en la que tomas decisiones y afrontas el día a día.
No se trata únicamente de desarrollar tecnología, sino de contribuir a que las personas tengan acceso real a la educación y a la información en igualdad de condiciones. Cuando ves que algo que has construido permite a alguien seguir una clase por sí mismo, sin depender de nadie, entiendes que el valor va mucho más allá de lo tecnológico.
Ahí es donde realmente cobra sentido todo el esfuerzo.
“No se trata únicamente de desarrollar tecnología, sino de contribuir a que las personas tengan acceso real a la educación y a la información en igualdad de condiciones”
DESDE TU EXPERIENCIA, ¿ESTÁ GANANDO PESO EL EMPRENDIMIENTO CON PROPÓSITO? ¿QUÉ FALTA TODAVÍA PARA IMPULSARLO?
Sí, claramente está ganando peso, y cada vez hay más emprendedores y proyectos que nacen con una vocación de impacto real, no solo económico, sino también social. Creo que hay una mayor conciencia de que la tecnología puede —y debe— contribuir a resolver problemas importantes de la sociedad.
Sin embargo, todavía existen barreras importantes. Una de las principales es la dificultad para dar el salto de la innovación al mercado, especialmente en proyectos con impacto social. Muchas veces hay soluciones muy valiosas desde el punto de vista tecnológico, pero cuesta convertirlas en productos sostenibles y escalables.
También falta una mayor conexión entre los distintos elementos del ecosistema: tecnología, financiación y aplicación real. No siempre están alineados, y eso hace que proyectos con mucho potencial se queden en fases iniciales o tarden demasiado en llegar a quienes realmente los necesitan.
Además, en ámbitos como el educativo o el público, los tiempos de adopción son más largos, lo que añade complejidad al proceso. Por eso, es clave seguir impulsando iniciativas que acompañen a las startups no solo en el desarrollo, sino también en su implementación real y en su integración en el mercado.
“Creo que hay una mayor conciencia de que la tecnología puede —y debe— contribuir a resolver problemas importantes de la sociedad”
¿QUÉ PAPEL JUEGAN INICIATIVAS COMO EL PROGRAMA DE CRECIMIENTO DE LA FUNDACIÓN ONCE EN ESTE AVANCE?
Son fundamentales, porque ayudan a reducir la distancia entre el desarrollo tecnológico y el impacto real. Muchas veces existe innovación, pero falta el acompañamiento necesario para convertir esa innovación en una solución que llegue de verdad a las personas.
Este tipo de programas aportan algo que va mucho más allá de la financiación: ofrecen acompañamiento estratégico, visibilidad y acceso a redes clave que permiten a las startups crecer con mayor solidez y tomar mejores decisiones en momentos críticos.
Además, en el caso concreto de la Fundación ONCE, aportan algo diferencial, que es la conexión directa con el propósito. No solo te ayudan a crecer como empresa, sino a hacerlo manteniendo el foco en el impacto social, que en proyectos como el nuestro es esencial.
Ese equilibrio entre crecimiento empresarial e impacto real es, probablemente, uno de los mayores valores de este tipo de iniciativas.
A MEDIO PLAZO, ¿CUÁLES SON LOS PRÓXIMOS PASOS PARA BEMYVEGA?
A medio plazo, Bemyvega se encuentra en una nueva etapa de crecimiento tras la entrada de Inforges como socio mayoritario. Este paso ha sido clave para dar un impulso al desarrollo comercial de la compañía y acelerar la llegada de nuestras soluciones al mercado.
En mi caso, aunque sigo siendo fundador y continúo vinculado a la empresa a nivel institucional, he dado un paso atrás en la operativa del día a día. Creo que era el momento adecuado para que una estructura más consolidada liderase esta fase de expansión.
El objetivo ahora es claro: escalar la solución y hacer que llegue al mayor número posible de centros educativos, instituciones y usuarios. Se trata de que la accesibilidad deje de ser algo puntual y pase a formar parte del funcionamiento habitual de estos entornos.
“El objetivo ahora es claro: escalar la solución y hacer que llegue al mayor número posible de centros educativos, instituciones y usuarios”
Además, el desarrollo de la tecnología sigue muy enfocado en un principio que para mí es clave: que cada persona cuenta. No todas las discapacidades son iguales, ni todas las necesidades son las mismas, y el reto está en seguir evolucionando las soluciones para adaptarse a esa diversidad.
En ese sentido, el foco está en ampliar el alcance de la tecnología para cubrir progresivamente a un mayor número de personas con diferentes necesidades, asegurando que cada avance tenga un impacto real y llegue cada vez más lejos.
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