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Un negocio divertido: la mejor tienda de cómics del mundo está en Sevilla

Nostromo

La pandemia impidió que se desplazaran a la ceremonia de la 51 Convención Internacional de Cómics de San Diego, la Comic-Con. Así que el equipo de Nostromo la vivió cada uno desde su casa, pendientes de las noticias que llegaban relativas a los Premios Eisner, los ‘Oscar’ de la industria del cómic.

¡Ganadores!

A las 3 de la madrugada empezaron a llamarse entre ellos locos de alegría. Si en la edición anterior no pasaron a la final, ahora ya sí se alzaba la librería sevillana Nostromo con el galardón a la mejor tienda de comics del mundo.

En la categoría de autores también eran premiados los trabajos ‘La casa’, de Paco Roca, Eisner a la mejor edición de material internacional, y Emma Ríos, mejor portada por ‘Bella Muerte’. España revalidaba una vez más su peso creativo en la industria mundial del cómic. 

En lo que respecta a Nostromo, tampoco es la primera vez que una librería nacional recibe el máximo galardón. Antes lo hicieron las librerías Akira Comics y Norma Comics.

Una tienda modesta

La diferencia en este caso es que, aunque Sevilla sea una ciudad conocida en todo el mundo, no es una gran capital como las que suelen conquistar estos premios. Nostromo es una tienda modesta con una superficie de 100 metros cuadrados.

Esta circunstancia, en principio, fue un handicap para que Sergio López, gerente de Nostromo, consiguiera convencer a los autores para que se desplazasen a su establecimiento. Quería que participasen en la sesiones culturales y de firmas de autor que empezó a organizar para dinamizar la tienda. Con el tiempo lo fue consiguiendo.

Lo más granado del sector

En el local de la calle Zaragoza, nº 11, de Sevilla, han firmado obras autores de la talla de Paco Roca, autor de comics que han sido llevados al cine como es el caso de Arrugas, David Rubín, guionista e ilustrador, Ana Oncina, Juanjo Guarnido, Carlos Pacheco …y muchos más.

Ya en la parte de los clientes, también pueden hablar de personajes ilustres. Uno es Rupert Grint, el actor pelirrojo de la saga de Harry Potter, que entró como un rayo a comprar una figura de ET en tamaño natural.

Conseguir esto suceda ha llevado su tiempo. Es fruto de la innovación y adaptación a los tiempos. “No siempre vendemos lo que nos gustaría, sino lo que quiere el público”, dice López, contento con la evolución conjunta del sector de los últimos años a escala nacional.

De empleado a propietario

Sergio López no es en realidad el fundador de Nostromo. La empresa la abrieron en Sevilla José Manuel Rey y Alejandro Sánchez en 1997. La apuesta era valiente porque todavía entonces comic y friki iban unidos.

Fue en 2015 cuanto los fundadores originales de la tienda deciden desligarse de la gestión para centrarse en otros negocios y traspasan Nostromo a López quien llevaba años trabajando como empleado.

Con el galardón recibido, parece gratuito resaltar el papel benefactor que ha ejercido el antiguo empleado al frente del negocio, aunque López insiste en hablar de equipo y creatividad como principales méritos.

Expansión del negocio

A la tienda de la calle Zaragoza sumaron luego otro establecimiento de las mismas dimensiones en la calle Carlos Cañal. Esta se dedica más a la venta de juegos de mesa y merchandising de multitud de series y películas, las otras dos patas del negocio que aportan alrededor del 40% de los ingresos. 

Los juegos de mesa les permitieron enderezar un poco las cuentas durante la pandemia. En ese momento, el mundo del cómic en España se puso de acuerdo para no distribuir producto a domicilio al objeto de evitar riesgos de contagio a los repartidores y usuarios.

Pasado el periodo más crítico, Sergio López entendió que había llegado la hora de digitalizar el negocio y sumarse al canal online, una tarea compleja si se piensa en las más de 10.000 referencias que mueven al año.

Se suma a ello un bajo margen de beneficio que López estima en torno al 30%.

Sin perder la esencia

Todavía no se han recuperado del todo del mazazo del Covid, trabajando desde entonces a medio gas, solo con la tienda de la calle Zaragoza abierta. Empleados habituales son cuatro.

Con los mismos empleados quiere seguir creciendo Sergio López, pero sin perder la esencia de un negocio al que no le ha hecho falta una megainversión ni una infraestructura gigantesca para convertirse en escaparate mundial del cómic. Falta solo que regresen los turistas a Sevilla para saborear en plenitud las mieles del premio.

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