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Lo que se ha perdido el merchandising del coche con la modernización. 9 detalles icónicos que han desaparecido

En su momento se convirtieron en artículos icónicos que no podían faltar en el coche. Hoy, la industria del merchandising, pierde un montón de oportunidades con la desaparición de estas ...

12/08/2023  Ana DelgadoIdeas de negocio

1.-El ambientador pino

Desde sus orígenes, el ambientador pino se concibió para el coche. Inventado por el alemán Julius Samann, químico y perfumista, Samann había pasado varios años estudiando en los bosques de Canadá para averiguar la forma de extraer y transportar la esencia de las acículas de los pinos a un ambientador que acabó colgado en el espejo retrovisor de millones de coches de todo el mundo por su olor agradable y su larga duración. El producto se popularizó tanto que hasta algunas marcas de coches lo traían de serie, como el Simca 1000.

Aunque el artículo con forma de pino se sigue comercializando con distintos olores y nombres en muchos países- en España como Arbre Magique-, ya no es tan habitual ver este producto en los coches.

2.-Los mapas de carretera plegados en acordeón

Era el trabajo del copiloto. Desplegar sobre sus rodillas un inmenso mapa de carreteras doblado en forma de acordeón para indicar desvíos, bifurcaciones, balizas o, incluso, puntos de interés al conductor durante la ruta. Con el tiempo, el pliego fue evolucionando a formato libro.

Los mapas Michelin son un clásico de la automoción. La idea de ofrecer un guía con los mapas de carretera la tuvieron los hermanos franceses André y Edouard Michelin, inventores de los neumáticos concebidos, inicialmente, para bicicletas y carruajes. El primer mapa Michelin de Francia se lanza en 1910, cuando en Francia se contabilizaban apenas 5.000 automóviles, con un total de 47 hojas dibujadas a escala 1/200 000.

En el caso de España, surgieron luego marcas como la Guía Campsa -la actual Guía Repsol- creada en 1979 como una publicación para automovilistas con mapas de carreteras y de la red de estaciones de servicio de España, Portugal, Andorra y el sur de Francia. La guía también incluía una sección gastronómica. También el denominado Ministerio de Obras Pública llegó a publicar en los años 70 su propio mapa oficial de carreteras en España.

3.-Las pegatinas en la luna trasera del coche

Ahora, las únicas pegatinas autorizadas para colocar en el coche, en la luna trasera o delantera, o en cualquiera de los cristales o ventanillas son las expedidas por la ITV de ese año y el distintivo ambiental de la DGT. 

Atrás quedan aquellos años en los que las lunas traseras avisaban al resto de los conductores de que llevaban un ‘Bebé a bordo’ o les contaban que ellos esquiaban en Candanchú, la pegatina del turbo o, simplemente, declaraban su amor incondicional a la tortilla de patatas. 

Ahora, se entiende que tales artículos pueden dificultar la visibilidad del conductor y distraer a otros aunque, si no generan puntos ciegos, se pueden seguir utilizando sin necesidad de homologación. 

4.-El ‘No corras, papá’ en el salpicadero

El conductor se acomodaba en el vehículo y luego, lo primero que le saltaba a la vista desde el salpicadero del coche, era la imagen enmarcada de sus hijos y esposa recordándole aquello de ‘No corras, papá’. Valían también un ‘Te esperamos’ o un ‘Sé prudente’.

Pero como tampoco está siempre todo bajo control, los había que, a la foto de familia, añadían la imagen de San Cristóbal, el santo que ayudaba a los viajeros a cruzar el río con un niño a hombros. Otros menos creyentes, sustituían la imagen del santo por la de un semáforo. 

5.-Aquellos pomos imposibles de las palancas de cambio

Ahora los hay que no tienen palanca de cambios, pieza considerara imprescindible en cualquier coche hace unos años. También este pequeño artilugio sirvió de soporte para la creatividad del propietario introduciendo en el pomo incrustaciones marinas o motivos florales o con forma de pelota de golf. Ello cuando no se optaba por una ubicación un tanto peculiar para la palanca, como en el salpicadero. 

6.-El naranjito colgante

Fue la mascota del mundial del 82 organizado por España. El personaje representaba una naranja, fruto típico de la zona de Valencia, Murcia, Sevilla y otras ciudades andaluzas, vestida con el uniforme de la selección nacional de fútbol y con un balón de este deporte bajo el brazo izquierdo. La mascota la crearon los publicistas María Dolores de Salto y José María Martín Pacheco, en Sevilla cobrando por el diseño un millón de pesetas. Luego, la Federación revendió los derechos a la empresa británica de merchandising West Nally, por 1.400 millones que modificó un poco el diseño original.

7.-La ‘niña Hula’ o el perrito de cabeza basculante

En España la llamaban la hawuaina porque es una muñeca que simula la danza hula cuando el coche se ponía en movimiento. Solo los más modernos pusieron a la hawuaina en el salpicadero del coche, pero donde se convirtió en verdadero icono fue en EE.UU. Ahora existen versiones más avanzadas tecnológicamente que incluyen un motor eléctrico y un panel solar para que puedan bailar incluso cuando el coche está parado.

Como juguete decorativo, aquí triunfó más el perrito de cabeza basculante en la bandeja trasera del coche, un perrito que solo sabía decir sí y para el que algunos dispusieron, incluso, un tapete de ganchillo.

8.-El asiento de bolitas de madera

Se decía que era bueno para la circulación, para relajar con un pequeño masaje la espalda del conductor, para evitar el calentamiento del asiento o incluso para el mareo. El caso es que hubo un tiempo en el que no faltaba el asiento de bolitas de madera en el coche, especialmente en el de los taxistas. 

9.-La banda estática contra el mareo

Se colocaban en el parachoques del coche y era una banda antiestática de la que se decía que eran muy útiles para evitar los mareos. Aunque los efectos eran dudosos, no había coche sin su extensión de goma colgante para evitar la electricidad estática.