Omitir navegación
INICIO

/

ideas-de-negocio

El Puertito Oyster Bar prevé cerrar el año con un millón de ostras vendidas

Reconocido como el primer 'Oyster Bar' del país, su propietario Inaz Fernández y El Puertito se consolidan como el sitio de referencia de ostras en Madrid con una selección de más de 25 referencias

El Puertito Oyster Bar prevé cerrar el año con un millón de ostras vendidas

La pasión de Inaz Fernández (Bilbao, 1969) por las ostras le viene desde pequeño. “Recuerdo ya siendo muy niño que me llamaba mucho la atención ver a mi padre comiéndolas en Navidad”, explica el dueño de El Puertito, un proyecto que cuenta con dos auténticos oyster bars en Bilbao y Madrid. 

En los años 90 conoció, en uno de sus viajes a Francia, un bar de aperitivos en el que se servían diferentes ostras y quedó fascinado. “Se me grabó en la retina y pensé que me gustaría montar algo similar alguna vez”.

La oportunidad llegó con la crisis de 2008. Este profesional de la industria audiovisual vio que era su momento para montar su propio oyster bar.

Inaz Fernández es el fundador de El Puertito
Inaz Fernández, fundador de El Puertito.

El Puertito de Bilbao

En 2013 lo logró, abriendo en el número 9 de la calle Maestro García Rivero de Bilbao. Había nacido El Puertito, un templo para todo aquel aficionado a las ostras.

Fernández comenzó sirviendo ostras gallegas, francesas e irlandesas, pero pronto amplió el abanico para ofrecer también otras procedentes de regiones españolas como Asturias, Cantabria y otros países como Holanda o Portugal.

El Puertito de Bilbao se convirtió en un referente a nivel nacional e internacional para las ostras. Un local de apenas 27 metros cuadrados con una decoración que remite a las casetas de madera de los ostricultores de Cap Ferret (Francia).

El Puertito de Madrid

Tal fue el éxito que pronto pensó en replicarlo en Madrid. En mayo de 2023 habría un segundo El Puertito, esta vez en el número 42 del Paseo General Martínez Campos, en el barrio de Chamberí.

El local de Chamberí amplia la oferta del de Bilbao con una superficie de 120 metros cuadrados, en  el que la madera es protagonista y se alía para recordar de nuevo a esas casetas de madera de los cultivadores de ostras franceses. 

Ostras para todos y a todos los precios

La filosofía de Fernández es la de democratizar el consumo de las ostras y acercar la cultura de la ostra desde su cultivo hasta que llega a El Puertito, desde el fanático de este molusco hasta el que se acerca a este apasionante producto por primera vez.

“Por eso, en mis dos locales las ostras se presentan en una vitrina a la vista del cliente, de forma que pueda apreciar la peculiaridad de cada variedad, desde el tipo de concha al tamaño simulando un mercado”. 

En El Puertito tienen trato directo con el ostricultor y atienden personalmente a cada cliente explicándole cómo es cada tipo de ostra, qué sabor tiene, etc.

El Puertito se caracteriza por una amplia oferta de ostras
El Puertito se caracteriza por una amplia oferta de ostras.

Fresco y directo de los ostricultores

Las ostras se abren ante el cliente, que puede elegir entre más de 25 variedades, con precios que oscilan entre los 1,90 y los 5,40 euros. El producto llega fresco y directo de los propios productores, en tan solo 24 horas, sin intermediarios, con el objetivo de ofrecer la máxima calidad posible y precio asequible. 

En la carta de El Puertito aparecen las clásicas ostras gallegas, tanto la rizada como la plana especial, para luego dar el salto a otros países. La mayor parte de la oferta procede, como no puede ser de otra manera, de Francia, con ostras procedentes de diferentes regiones: de Marennes d’ Oléron a Bretaña, pasando por Normandía o Cap Ferret.

Entre ellas, encontramos las de la familia Vernet, que lleva cinco generaciones trabajando para conseguir la ostra perfecta. O las de la afamada casa Gillardeau, tanto las cultivadas en su Francia natal como en Irlanda o Portugal.

Además de las ostras al natural, en El Puertito se sirven ostras preparadas, como una ostra Acevichada con leche de tigre, cebolla encurtida y cilantro o la bloody oyster, acompañada de un Bloody Mary sin alcohol con emulsión de pepino.

Para los amantes de la gastronomía asiática, está la ostra Ponzu, con un aliño cítrico, con maracuyá y manzana verde. Todas tienen un precio de 4 euros/unidad.

En El Puertito, las ostras se abren en directo frente al consumidor
En El Puertito, las ostras se abren en directo frente al consumidor.

Una oferta muy variada

Las degustaciones, pensadas para dos personas, ofrecen la posibilidad de probar distintas variedades de diferentes procedencias. La De Norte a Sur reúne 12 distintas en un recorrido por toda Europa.

La Mar en Calma –también con 16 unidades– está pensada para los amantes de los sabores más suaves, mientras que la Mar Intenso se dirige a los que buscan matices más fuertes en el sabor y se va a las 16 unidades.

Finalmente, la Siete Mares es la más completa e incluye también ostras preparadas, para llegar a un total de 24 piezas. Los precios oscilan entre los 45 y los 88 euros.

La carta de opciones se completa con pan de centeno y mantequilla semi-salada proveniente de Bretaña y caviar de la firma Pearla Caviar.

“La idea es que todo el mundo pueda disfrutar, desde el que quiere simplemente tomarse un par de ostras como aperitivo al que busca hacer una comida completa que además es muy baja en calorías”, explica Inaz Fernández.

Ostras para llevar

También preparan ostras para llevar, que se sirven tanto abiertas como cerradas, en función de las necesidades de cada cliente e incluso la opción de que una persona de equipo acuda a cualquier evento a abrirlas. 

Para acompañar, El Puertito ofrece una cuidada selección de vinos nacionales e internacionales, también por copas, con atención especial al champagne, con opciones dentro de las que aparecen casas míticas y también pequeños productores.

El Puertito, en sus dos localizaciones (y próximamente la tercera), es, en definitiva, un auténtico templo de la ostra que democratiza el consumo de este producto premium poniéndolo al alcance de todo el mundo.

Un proyecto abierto a todo el mundo, todos los días en horario ininterrumpido, en el que cabe desde el aperitivo a una comida completa, pasando por una sesión de tardeo o una cena informal.

El ticket medio es tan variado como cada uno quiera: esa es la grandeza de El Puertito, un espacio abierto a todo el mundo y en el que cada persona puede disfrutar de las ostras como quiera. 

VOLVER ARRIBA