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Cyclomed Technologies: el poder de los superconductores para las industrias médica y energética

Cyclomed es una empresa de base tecnológica que nace para el desarrollo y explotación comercial de aplicaciones de la superconductividad en distintos ámbitos tecnológicos.

05/12/2023  Ana DelgadoIdeas de negocio

Cyclomed es una spinoff fundada en 2019 en la que participan el Centro de Investigaciones Energéticas, Ambientales y Tecnológicas (CIEMAT), junto a otras entidades como ANTEC o Mind the Gap, y la Universidad Carlos III de Madrid (UC3M), vinculada al programa de Creación de Empresas y Desarrollo Empresarial de la UC3M, cuenta también con el apoyo del Ayuntamiento de Madrid.

El nombre de la empresa resulta de la suma de dos palabras: cyclotron (ciclotrón en español) y medicine (medicina) dado que originalmente se enfocaban en la industria biomédica. En esta línea, el primer producto desarrollado por esta empresa corresponde a un ciclotrón, un acelerador de partículas para la producción de radioisótopos (18F y 11C). Estos radioisótopos se utilizan en un tipo de diagnostico medico conocido como PET (Tomografía por emisión de positrones, por sus siglas en inglés), una técnica no invasiva de diagnóstico por imagen que, popularmente, podríamos asociar a las pruebas de contraste.

Dentro del sector médico, «la ventaja de utilizar la superconductividad se debe a la necesidad de desarrollar aceleradores de partículas compactos que permitan, primero, la producción in situ de radioisótopos para atender la demanda sin largos tiempos de espera y, segundo, la explotación de radiofármacos de vida media corta», explica Carlos Hernando López de Toledo, director técnico de Cyclomed.

La diferencia que aporta Cyclomed Technologies en relación con las soluciones ya existentes en el mercado es el uso de materiales superconductores con una eficiencia muy superior a los materiales convencionales dado que los primeros no presentan resistencia eléctrica por lo que no experimentan pérdidas de energía. Gracias a esto, el acelerador de partículas necesario para producir radiofármacos diseñado por esta empresa reduce de forma notable sus dimensiones y costes de producción y mantenimiento.

Para hacernos una idea del impacto que supone el ciclotrón de Cyclomed, baste decir que en Madrid, existen solo dos centros que disponen de un acelerador de partículas para producir radioisótopos y que, desde aquí, se distribuyen al resto de los hospitales de la capital y provincias cercanas. El problema es que esos radioisótopos tienen una vida media extremadamente corta, como el de flúor-18 (18F), el producto restante pasadas dos horas tras su producción es la mitad del original, por lo que las cantidades de envío se multiplican para satisfacer la demanda. Instalar el ciclotrón de Cyclomed permitiría a cada hospital disponer de su propio productor de radioisótopos además de un mejor aprovechamiento de los mismos.

En el sector energético

Hasta aquí la aplicación a la industria médica que impulsó el nacimiento de esta compañía. Sin embargo, más adelante identificaron la oportunidad de trasladar los beneficios de la superconductividad al sector energético, aplicándola tanto en la creación de nuevos sistemas de almacenamiento de energía de todo tipo como para maquinas de generación eléctrica.

En esta vertical, Cyclomed cuenta con dos tecnologías en su cartera de productos: un generador superconductor de movimiento alternativo para producir energía undimotriz (la generada por las olas) y, en segundo lugar, un sistema de almacenamiento superconductor, «con una densidad de potencia inigualable, lo que les hace candidatos en ciertas aplicaciones que necesiten regulación dinámica de frecuencia y tensión», afirman.

Cyclomed Technologies: el poder de los superconductores para las industrias médica y energética
Laboratorio de Cyclomed.

Un equipo de altura

Dado el potencial comercial, el proyecto se presentó a una convocatoria de Mind The Gap, brazo inversor de la Fundación Botín, en el año 2019 de la que salieron ganadores. Gracias a esto obtuvieron una inversión de 400.000€ que les animó a constituir la empresa. Al margen de ésta, han recibido también financiación procedente de distintos programas de subvención pública hasta alcanzar el total aproximado de un millón de euros recibidos por Cyclomed hasta ahora sumando la inversión pública a la privada, casi todo reinvertido en I+D.

Entre los integrantes del equipo figuran Luis García-Tabarés, director de la división de ingeniería eléctrica de CIEMAT, quien ejerce la posición de consejero científico; José Manuel Pérez, director del departamento de tecnología de CIEMAT y Consejero Delegado de Cyclomed; Miguel Ángel Morcillo, quien actualmente supervisa la Instalación Radiactiva IR-08 del CIEMAT, o Javier Munilla, Ingeniero de I+D en CIEMAT.

No obstante, el equipo actual de Cyclomed lo integran cuatro personas que trabajan a tiempo completo con el proyecto, aunque luego cuenten con la colaboración de investigadores y científicos como los citados arriba así como Marc Ramis Castelltort, co-fundador y CEO de Senolytic Therapeutics, y Francisco García Lorenzo, director del máster de energía renovable en EOI Business School, quienes desempeñan el papel de Advisory Board.

Los largos tiempos de desarrollo de Cyclomed

En lo que atañe a las fuentes de ingresos, la principal en este momento procede de los servicios de consultoría técnica y asesoramiento que ofrecen en distintos ámbitos. La otra fuente corresponde a la actividad propia que se derive de la explotación directa de su tecnología, todavía en fase de pruebas y validación antes de sacarla al mercado. Una vez que esto suceda, confían en convertirla en el canal principal de monetización, pero habrá que esperar al menos hasta 2025 teniendo en cuenta “los largos tiempos de desarrollo exigidos por la tecnología propuesta”.

En lo que respecta a sus planes a futuro para la comercialización de la tecnología barajan, en primer lugar, establecerse con un modelo B2B2C mediante la comercialización del equipo completo, adaptación, mantenimiento y actividades de formación para operar con seguridad el equipo destinado a empresas del sector y usuarios finales de tecnología. Un segundo modelo se orienta estrictamente a las corporaciones mediante un licenciamiento del sistema y las actividades de ingeniería para la adaptación del producto a sus requerimientos. Será entonces cuando se produzca el despegue definitivo de esta empresa tan prometedora.