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“¡Cuidado con la venta de startups!”, advierte el CDTI

Un total de 81 startups de origen español fueron vendidas el año pasado a otras corporaciones, muchas de ellas foráneas, un fenómeno creciente que empieza a preocupar en el ecosistema ...

04/05/2023  Ana DelgadoGestión

En el caso de las startups se suele catalogar a sus impulsores en dos tipos principales. Están, por un lado, aquellos emprendedores a quienes les gusta ejecutar una idea de negocio, arrancarla y ponerla en marcha, pero que llegado el momento de gestionar la empresa, prefieren hacerse a un lado o venderla. Es el perfil que normalmente se relaciona con el emprendedor en serie. El segundo tipo, corresponde al emprendedor que, además de arrancar el negocio se propone hacerlo crecer y consolidarlo con vistas al largo plazo.

A qué tipo de emprendedor corresponde es una pregunta que siempre formula Javier Ponce Martínez, el director general del Centro para el Desarrollo Tecnológico Industrial, CDTI. En su opinión no se trata tanto de impulsar el nacimiento de nuevas empresas disruptivas como de consolidarlas. 

Con elogios hacia el ecosistema que España ha sido capaz de crear en poco tiempo para apoyar la creación de startups, se muestra, sin embargo crítico, con la capacidad posterior para protegerlas. 

La evidencia la encuentra en el excesivo número de desinversiones de startups protagonizadas en nuestro país. Hasta 81 el año pasado, pero por importe inferior a los años precedentes, 1.285 millones de euros en 2022 frente a los 2.613 millones de euros alcanzados en 2020 con tan solo 47 operaciones, según el Observatorio de Startups de la Fundación Bankinter. Como dato positivo: el aumento de las operaciones de M&A (fusiones y adquisiciones) con comprador español de manera que, al menos, conservamos el patrimonio tecnológico e innovador así como el talento emprendedor y, supuestamente, los puestos de trabajo generados.

“En dos años podemos poner en práctica una idea que tiene valor en el mercado, pero esa tecnología empieza a ser rentable cuando se implanta de forma masiva en los mercados y eso cuánto ocurre entre el año 2, 3 o 4, si hablamos de tecnologías industriales o electrónicas, más si hablamos de empresas de otro tipo, como las biotecnológicas. Esa tecnología puede generar riqueza durante 12 o 14 años, que es cuando empiezan a ser obsoletas. Si nosotros vendemos las startups al poco tiempo de crearlas, generalmente a multinacionales extranjeras, son ellas las que se benefician de su explotación y, además, sin pagar impuestos en España. Por tanto el Estado no va a recuperar nada de la inversión que hizo en esos trabajadores y trabajadoras y en esas ayudas que pudo conceder a esas startups cuando arrancaban”, es la reflexión que hace Javier Ponce y la razón que le lleva a advertir: “¡Cuidado con la venta de startups!”.