¿Sueñas con tu libertad laboral?
Muchas personas se sienten atadas a su trabajo y sueñan con su libertad laboral. Emprender es una buena opción, siempre y cuando sea una decisión meditada

Más del 60% de los españoles sopesa la posibilidad de dejar su actual trabajo, de acuerdo con los datos de un estudio de Adobe del que nos hacíamos eco a principios de año.
Uno de los factores que impulsan esta decisión es el sueldo. Sin embargo, cada vez son más las personas que lo hacen para recuperar su libertad laboral.
“Durante décadas, el modelo era claro. Aguantas, obedeces, renuncias a cosas y, a cambio, hay estabilidad, seguridad y futuro. Pero ese contrato se ha roto. La gente ha visto ERE en empresas donde los trabajadores llevaban casi cuarenta años. También ha visto sueldos que no crecen. Y ha visto que el esfuerzo ya no garantiza nada. Cuando se rompe la seguridad, el único argumento que quedaba para seguir ahí desaparece”, declara Alejandro Novás, CEO de Vivir de tu pasión.
“Estamos hablando de que las horas más importantes de tu vida se pasan trabajando. Los mejores años —y los más largos— de una persona son su vida laboral. Y las nuevas generaciones han decidido que no están dispuestas a pasarlos haciendo algo que no les alimenta y que no tiene sentido para ellos, a cambio tan sólo de una nómina a fin de mes”, añade.
El emprendimiento, sinónimo de libertad laboral
Esto hace que muchas personas se estén replanteando su futuro. “Alguien mira hacia el lado y ve que hay personas que trabajan desde donde quieren, que han construido algo propio, que no dependen de que alguien les renueve el contrato. Y la pregunta deja de ser ‘¿es posible eso?’ para convertirse en ‘¿por qué no lo estoy haciendo yo?’”, apunta.
Como consecuencia de ello, cada vez son más las personas que sueñan con esa libertad laboral. Hace algunas semanas contábamos que 3 de cada 4 españoles se plantean emprender. Aunque lo cierto es que la mayoría no lo hacen, disuadidos por el riesgo económico y porque no saben cómo.
Además, el crecimiento de los afiliados al RETA y del número de empresas que conforman el ecosistema startup no hacen más que ratificar que estamos ante una tendencia real. Aunque también hemos de reconocer que existe cierto hype.
“La transformación es real. Las herramientas que existen hoy permiten que alguien desde un pueblo de Lugo construya un negocio con alcance internacional. Eso antes era impensable. La democratización del acceso al mercado es un hecho”, afirma Novás.
No obstante, reconoce que también hay “una capa de ruido enorme”. Se refiere al “discurso motivacional que convierte emprender en un acto romántico” o en una especie de “declaración de identidad”. “’Soy emprendedor’, como si fuera una tribu, una personalidad o algo que te hace especial. Eso no es un negocio. Es un personaje”, valora.
“Lo que diferencia a quien construye algo real de quien sólo sigue la moda es muy concreto. Los primeros tienen clientes que les pagan. Los segundos tienen seguidores que les dan like. Son cosas distintas”, sentencia.
El verano, un momento clave
Las vacaciones de verano están ya en el horizonte y éste suele ser un punto de inflexión para muchas personas.
“El verano interrumpe. Supone salir de la rutina, parar el ritmo y tener por primera vez en meses espacio para pensar. Y cuando hay espacio para pensar, la gente se hace preguntas que normalmente tapa con urgencias: ¿Me llena esto que estoy haciendo? ¿Estoy donde quiero estar? ¿Cuánto tiempo llevo esperando el momento adecuado? Y la respuesta suele ser incómoda”, comenta el Novás.
Sin embargo, no conviene guiarse sólo por los impulsos. Sobre todo, cuando ese impulso se basa esencialmente en el agotamiento y las ganas de escapar.
“Alguien que quiere escapar de donde está compra cualquier promesa que huela a libertad. Y hay mucha gente vendiendo esa promesa. El cambio real no viene de estar harto. Viene de tener claro a dónde vas y qué vas a tener que construir para llegar. Esa diferencia es enorme. Y la mayoría de la gente la ignora porque es más fácil comprar un curso que hacer esa pregunta en serio”, advierte.
Además del verano, hay otros momentos en los que afloran los sueños de libertad laboral. Uno de ellos es el comienzo del año. “Todo el mundo arranca con energía de cambio, con propósitos, con ganas. El problema es que esa energía normalmente se evapora en tres semanas”, afirma Novás.
Asimismo, señala que uno de los meses de mayor impacto es septiembre. “Vuelves a la realidad tras el verano. Has tenido semanas con más tiempo, más familia y más de lo que realmente importa. Y de golpe estás otra vez en el mismo sitio, haciendo lo mismo, con la misma sensación. Ese contraste es un golpe muy duro. Es ahí donde la gente toma las decisiones de verdad”, comenta.
Y otro momento importante es el cierre de año, en los meses de noviembre y diciembre. “Ese ‘otro año igual, ¿hasta cuándo?’ que se te instala en la cabeza y no se va. Es cuando la gente ya no actúa por impulso, sino por convicción. Y esas son las decisiones que se mantienen”, explica.
Palancas del cambio
Novás señala que hay varias palancas que están impulsando el sueño de libertad laboral de muchos españoles.
Uno de ellos es el auge del trabajo remoto. “El teletrabajo rompió algo que parecía inamovible: la idea de que tienes que estar físicamente en un sitio para generar valor. Millones de personas descubrieron durante la pandemia que podían hacer exactamente el mismo trabajo desde casa, con su horario, sin que nadie les controlara. Y funcionó. Una vez que eso se instala en la cabeza, volver atrás es muy difícil. Y la conclusión que muchos sacaron fue obvia: si puedo trabajar desde casa para una empresa, puedo trabajar desde casa para mí”, anota.
Otro factor es la irrupción de la IA. “Ha puesto en manos de una sola persona lo que antes necesitaba un equipo entero. Hoy puedes arrancar un negocio tú solo y operar con una eficiencia que hace cinco años era impensable sin recursos. La barrera de entrada al emprendimiento ha caído de forma radical. Y eso significa que millones de personas que antes no se lo podían permitir ahora sí puedan planteárselo”, asegura.
Y otro elemento fundamental es la evolución del contexto económico. “La inflación le ha dejado muy claro a mucha gente que depender de una sola fuente de ingresos es el mayor riesgo que puedes tener hoy. Eso ha empujado a muchísimas personas a buscar ingresos alternativos. Y algunos han descubierto que esos ingresos alternativos podían convertirse en su vida principal”, concluye.
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