¿Cómo evitar problemas si Cupido dispara sus flechas en el trabajo?
Gestionar las relaciones sentimentales en el seno de la empresa puede ser todo un desafío. ¿Qué debemos tener en cuenta? ¿Cómo manejar adecuadamente estas situaciones?

El amor no entiende de barreras. Aunque tener una relación sentimental en el trabajo puede causar problemas en el seno de la empresa, a veces hay que lidiar con ello.
De hecho, no son pocas las ocasiones en las que Cupido dispara sus flechas en el entorno laboral. Según un estudio de InfoJobs, casi 1 de cada 4 personas (23%) reconoce que ha mantenido una relación sentimental en su trabajo.
En realidad, no es nada raro. Al fin y al cabo, pasamos buena parte de nuestra existencia en el trabajo, por lo que es normal que creemos unos vínculos muy estrechos. Y de ahí a una relación amorosa, no hay más que un paso.
¿Hay que comunicar las relaciones sentimentales?
La mayoría de los trabajadores (67%) piensan que tener relaciones sentimentales en el trabajo no tiene por qué ser ni positivo ni negativo. Opinan que todo depende de cómo se gestionen. Incluso hay un 4% de personas que piensan que puede influir positivamente. Por el contrario, una cuarta parte (24%) cree que podría repercutir negativamente.
Además, más de la mitad (56%) de los consultados consideran que tener relaciones sentimentales en el trabajo es un asunto que pertenece al ámbito privado. Por tanto, no estiman que sea necesario comunicarlo a la empresa.
Pero no todas las situaciones son idénticas. Por ejemplo, una quinta parte (20%) opinan que sí que habría que informar en caso de que exista una relación de dependencia laboral. Y un 14% de los encuestados considera que este tipo de relaciones sentimentales deberían comunicarse siempre.
El estudio de InfoJobs también desvela que los trabajadores no tienen demasiado claro a qué han de atenerse. Así pues, casi la mitad de los encuestados (48%) no saben si su empresa cuenta con políticas o directrices específicas para evitar que las relaciones sentimentales afecten a su trabajo.
Además, cerca de un tercio (31%) dicen que no se aplica ninguna medida directa al respecto. Por el contrario, una quinta parte (21%) afirman que en su empresa hay unas pautas claras en torno a las relaciones sentimentales en el trabajo
¿Qué dice la ley?
De este modo, cabe preguntarse si es legal regular las relaciones sentimentales en el trabajo.
Los expertos de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC) advierten que la empresa no puede legislar sobre los sentimientos ni castigar el secretismo.
“Las personas trabajadoras no se pueden sancionar ni penalizar laboralmente simplemente por omitir información sobre su vida sentimental”, afirma Miguel Arenas, profesor colaborador de Estudios de Derecho y Ciencia Política de la UOC.
De este modo, en España no son legales códigos de conducta y reglamentos internos invasivos como los ‘contratos de amor’ de Estados Unidos. Se trata de documentos oficiales elaborados por el departamento de Recursos Humanos donde se establecen los límites de la relación en el ámbito laboral.
“Un código ético o reglamento interno no puede establecer la obligación forzosa y contractual de notificar una relación de pareja”, asegura Arenas.
Recalca que el límite viene fijado por el artículo 18.1 de la Constitución española, que protege el derecho a la intimidad, y por la jurisprudencia. El experto subraya que la ley “rechaza explícitamente la existencia de un ‘deber genérico de lealtad absoluta’ que suponga la sumisión de la vida privada al interés empresarial”.
No obstante, Meritxell Beltrán, profesora colaboradora de Estudios de Economía y Empresa de la UOC, considera que un reglamento interno podría contribuir positivamente.
“Un código de conducta interno podría estar bien para establecer transparencia y velar por que todo el mundo pueda vivir su vida privada sin temor a sufrir repercusiones en la empresa”.
Por otro lado, la decisión de informar acerca de la existencia de una relación sentimental en el ámbito laboral no depende únicamente de aspectos legales. Por ejemplo, mantener en secreto una relación puede afectar psicológicamente a los implicados.
“Cuando dos personas mantienen una relación en la empresa y tienen que fingir, si esta relación avanza y el fingimiento se perpetúa en el tiempo, vamos hacia un desgaste emocional”, recalca Beltrán.
Más problemas en relaciones jerárquicas
Los expertos de la UOC destacan que la gestión por parte de la empresa se complica cuando la relación es asimétrica o jerárquica.
La compañía puede tener problemas al gestionar posibles favoritismos que obliguen a tener que reubicar a la pareja, ante las suspicacias que se pueden despertar en el resto del equipo.
“La confianza de grupo se rompe, obviamente, cuando el equipo cree que la persona que da las órdenes no es objetiva porque tiene una relación sentimental con otra persona del equipo”, apunta la profesora.
Al hilo de ello, Arenas advierte que hay que tener mucho cuidado con las decisiones que se toman. Así, aunque pensemos que la salida pasa por reubicar a alguien si la cohesión del equipo peligra, hemos de tener en cuenta que el camino lo marca el Estatuto de los Trabajadores.
“Para que la reubicación no sea una modificación sustancial, se tiene que ejecutar como movilidad funcional dentro del mismo grupo profesional (art. 39.1), respetando las titulaciones necesarias y la dignidad de la persona trabajadora. Si se excede este límite, se cambia el horario o se alteran cuestiones relevantes, se tiene que tramitar como modificación sustancial (art. 41), lo que exige razones técnicas u organizativas probadas y otorga a quien trabaja el derecho de rescindir el contrato con indemnización”, detalla.
¿Y cuando se rompe el amor?
El problema es que, tarde o temprano, no más normal es que esas parejas acaban rompiéndose. De acuerdo con el informe de InfoJobs, apenas perduran el 4% de dichas relaciones sentimentales forjadas en el ámbito laboral. El 19% restante quedan en el pasado.
En circunstancias normales, este hecho no debería ser importante. El problema surge cuando este desamor desemboca en una situación de acoso laboral o mobbing.
“Muchos casos de acoso laboral se producen justo después de rupturas amorosas o de una amistad muy fuerte”, señala Beltrán. En tales casos, hace hincapié en que “la empresa tiene que aplicar los protocolos de prevención de acoso”.
A este respecto, el profesor recalca que “si la dirección de la organización conoce una dinámica de acoso derivada de la ruptura y no adopta las medidas necesarias para impedirlo, comete una infracción administrativa tipificada como ‘muy grave’”.
De este modo, advierte que la inacción de la empresa puede derivar en una sanción, en virtud de los artículos 8.13 y 8.13 bis de la Ley de Infracciones y Sanciones en el Orden Social (LISOS).
En definitiva, los expertos de la UOC reseñan que las relaciones sentimentales en el trabajo son inevitables, pero intentar de prohibirlas puede que no haga más que empeorar la situación.
“Podrás intentar prohibir una relación amorosa, pero esto no evitará que se lleve a cabo, sino que se hará de forma oculta, lo cual es muy peligroso”, concluye Beltrán.
De este modo, es mejor abordar esta situación de frente, apostando por la transparencia, siempre desde la voluntariedad, y prestando atención a los posibles riesgos psicosociales.
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