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Se acabó el “sólo estoy mirando”: esta tienda ha decidido cobrar entrada

Colmado Múrria, una tienda de ultramarinos centenaria situada en el Ensanche de Barcelona, se ha hartado de los turistas que sólo entran a mirar, la abarrotan y no compran nada. ...

16/07/2023  David RamosGestión

Aunque cada vez queden menos, en el centro de muchas ciudades europeas todavía quedan algunas tiendas que son auténticas joyas. Se trata de pequeños locales centenarios, con todo el sabor de la tradición.

Colmado Múrria es una de esas tiendas que sobreviven en el corazón de Barcelona, en pleno Ensanche, a dos manzanas del Paseo de Gracia y de joyas como La Pedrera o la Casa Batlló diseñadas por Gaudí. De hecho, el establecimiento es coetáneo de ellas. De hecho, es incluso más antiguo que estas construcciones, ya que este comercio se fundó en 1898.

La tienda está especializada en productos gastronómicos catalanes e internacionales, como quesos artesanos, ahumados, embutidos, caviar, aceites, cafés, conservas, vinos y champañas. Y entre todos estos manjares, cualquiera que fuera a comprar hasta hace unos días es muy posible que se encontrase con grupos de turistas curioseando y haciéndose fotos entre todos sus productos.

La fama de Colmado Múrria es tal que se ha colado en muchas de las guías de viajes de la ciudad, que citan este local como una parada obligada para aquellos turistas que quieran impregnarse del sabor local y la tradición de Barcelona.

No en vano, el establecimiento colecciona reconocimientos: Premio FAD de Escaparate, Q de Qualitat (Generalitat de Catalunya), Medalla de Honor de Barcelona (Ayuntamiento de Barcelona), Mejor tienda del mundo (Ayuntamiento de Barcelona), Mejor escaparate de Barcelona (Top Ten Turismo de Barcelona), etc.

Así pues, todo turista que quiera presumir de su paso por la Ciudad Condal sabe que tiene que pasar por la tienda… aunque sea sólo para mirar y hacerse una foto. Pero ahora eso sea acabó. Quien quiera entrar a curiosear tendrá que pagar una entrada de cinco euros.

Según indica El Economista, los dueños de la tienda se han hartado de que la respuesta más escuchada cuando se acercan a atender a los visitantes sea “I’m just looking”, por lo que han puesto un cartel muy elocuente en la entrada: “Visit just looking (inside), 5 euros x person, thank you”.

El director del local, Toni Merino, afirma que el cartel está surtiendo efecto, ya que ahora la mayoría de los turistas se limitan a mirar el interior del local desde fuera, a través del escaparate. Sin embargo, asegura que esta medida no tiene un fin recaudatorio, sino disuasorio. Incluso ha contado en alguna televisión que no pretenden cobrar dicha entrada. De hecho, dicen que no han cobrado a nadie estos cinco euros. Mejor que los turistas no se enteren de ello…

Otro comercio que ya estableció una medida así, pero que sí que cobra escrupulosamente a cada uno de sus visitantes, es la librería Lello de Oporto (Portugal). Este local también es centenario y casi coetáneo de la tienda de ultramarinos catalana, ya que se fundó en 1906.

Se trata de una librería de estilo neogótico realmente espectacular, que ha adquirido fama mundial gracias a su vinculación con Harry Potter. La autora de esta saga literaria, J.K. Rowling, vivió unos años en la ciudad y los que mejor conocen la serie de libros y películas afirman que se inspiró en esta librería para crear los escenarios de Hogwarts, la escuela en la que transcurren las aventuras del joven mago. Sin embargo, la escritora afirma que ni había estado en Lello ni sabía de su existencia cuando creó este mundo de fantasía.

La entrada fijada por la librería no sólo sirve para evitar el ‘just looking’, sino que se ha convertido en una importante fuente de ingresos. Sólo hay que ver las enormes colas que se forman a las puertas del establecimiento para imaginar que ya es su principal vía de ingresos. Entrar en la tienda cuesta cinco euros, aunque este importe se descuenta del tique de compra si el visitante adquiere algún libro.

La Confianza es otro establecimiento español que también merecería la pena pagar por entrar a ver su interior. Esta tienda de ultramarinos está en Huesca y tiene ya 152 años de historia. Además del edificio en el que se emplaza, de estilo ‘higienista’, con grandes ventanales y una amplia puerta, su interior está adornado con frescos en el techo. Y el mobiliario conserva todo su sabor tradicional.

El local tiene un gran atractivo turístico, ya que entre un 60% y 80% de su facturación antes de la pandemia procedía de las compras de estos visitantes ocasionales.

David RamosDesde 2006, soy periodista freelance especializado en información económica, técnica y sectorial.