No queremos restarle mérito a Lando Norris y a su gran victoria en la Fórmula 1 de la temporada de 2025, ni mucho menos. Su historia de superación daría para otro artículo completo. Sin embargo, en la Fórmula 1, el talento del piloto va siempre de la mano de la ingeniería: cada año, las escuderías estrujan su cerebro para diseñar el monoplaza más competitivo posible.
En este contexto, McLaren decidió apostar fuerte por los gemelos digitales y la inteligencia artificial como pilares de su desarrollo. ¿El resultado? Lando Norris, campeón del mundo, y Óscar Piastri, cerrando la temporada en tercera posición.
No es un simulador
Pero, ¿qué es exactamente un gemelo digital? En términos sencillos, se trata de una copia virtual y extremadamente precisa de un producto. Hagamos hincapié en que no se trata de un simple simulador. En el caso de McLaren, la escudería creó una réplica digital de su monoplaza, capaz de reproducir con exactitud matemática cada variable física y mecánica del vehículo.
Para lograrlo, el equipo procesa alrededor de tres terabytes de datos y es capaz de generar hasta 360.000 simulaciones por segundo, lo que se traduce en casi 29.000 millones de escenarios posibles.
Estos modelos permiten anticipar decisiones estratégicas, desde el mejor momento para cambiar neumáticos hasta el impacto aerodinámico de cada ajuste, convirtiendo los datos en una ventaja decisiva en pista.
Los dobles virtuales
Aparte del sector automovilístico, los dobles virtuales son útiles en muchos ámbitos. “Donde más se utilizan es en el sector industrial, energético o de telecomunicaciones. En infraestructuras críticas tiene mucho sentido porque permite anticipar problemas”, explica José Suárez, director de Desarrollo de Negocio en Datos e IA en Inetum.
“El principal objetivo por el que se crea un espejo virtual es para anticipar las consecuencias de una acción antes de que suceda en la realidad. En lugar de esperar a que ocurra un problema en el mundo real, lo simulas primero en el entorno digital. Esto te permite probar escenarios extremos que quizá nunca ocurran, pero que necesitas entender. En esencia, es una forma de experimentar sin asumir los riesgos del mundo real”, añade este experto.
Desde el accidente nuclear de Fukushima en Japón en 2011, las inquietudes mundiales sobre la seguridad de la energía nuclear han llevado a numerosas naciones a desacelerar abruptamente su desarrollo en este campo.
Sin embargo, los gemelos digitales han roto este paradigma al crear un ecosistema que permite a las máquinas ‘hablar’ sobre el estado real del reactor. En aquel momento, la tecnología estaba entre algodones y el sector contaba con modelos de simulación mucho más rígidos y desconectados de la realidad física en tiempo real.
En el caso de Fukushima, el error principal fue subestimar la altura de la ola. Una copia digital conectada a sensores oceánicos y modelos geofísicos habría simulado en segundos el impacto exacto en la central, permitiendo tomar medidas necesarias para prevenir el impacto. Por tanto, la clave principal para que un doble virtual funcione son los datos con los que trabaja: “Un gemelo digital no es una bola de cristal; es una estructura que se alimenta de una cosa muy sencilla: muchísimos datos y muchísimas mediciones. No se inventa nada, solo procesa lo que le entregas”, detalla Suarez.

La importancia de los datos
“En el paddock de los datos, más no siempre es mejor. Tener gigabytes de información sobre el circuito Silverstone es irrelevante si no has filtrado el ruido: una sola medición errónea sobre la humedad de la pista puede ‘manchar’ toda la simulación. El éxito de un gemelo digital no reside en acumular datos a la ligera, sino en la limpieza y relevancia de cada variable que alimenta el algoritmo. La fiabilidad del doble digital depende de la variedad y calidad de los datos. A veces, las relaciones no son visibles al ojo humano”, detalla Suarez.
Y para ello necesitas profesionales sobre el terreno que conozcan cada recoveco de tu producto. De nada sirve telemetría infinita sobre el circuito de Silverstone si no tienes a un ingeniero que sepa traducir matemáticamente cómo se fatiga el neumático sobre asfalto mojado. Como advierte este experto, el mayor coste de un doble virtual no es la tecnología, sino el talento capaz de convertir un comportamiento físico en una ecuación precisa. Sin esa interpretación, solo tienes una montaña de datos vacíos.
Pero, una vez que ese talento ha diseñado el modelo, el gemelo digital es capaz de ver lo que el ojo humano no logra visualizar: esas correlaciones ‘tontas’ o invisibles que revelan que, a veces, la clave del éxito está en un detalle que nadie sospechaba.
Suarez ilustra este fenómeno con una leyenda del sector: “¿Qué relación tienen la cerveza y los pañales? A priori, ninguna. Sin embargo, gracias al análisis masivo de datos, un centro comercial en EEUU descubrió que, si bajaban el precio de los pañales, las ventas de cerveza se disparaban. Es una lógica que no ves hasta que el dato te la pone delante”.
¿Merece la pena?
El desarrollo de un gemelo digital no es una tarea menor. Su complejidad, tanto en la fase de diseño como en la de ejecución, escala rápidamente a medida que se añaden elementos e interacciones. Como bien señala Francisco Falcone, director del Instituto de Ciudades Inteligentes en la Universidad de Navarra, la clave no está en la tecnología, sino en la utilidad: “Depende totalmente del sector. Una frutería, por ejemplo, no necesita un gemelo digital para vender fruta. Solo tiene sentido si realmente aporta un valor tangible al negocio o revoluciona la experiencia del cliente. No es una tecnología que tenga sentido aplicar por moda. Si no resuelve un problema real, lo más probable es que no compense la inversión”.
A pesar de esta cautela, Falcone identifica un cambio de paradigma que recuerda a hitos históricos de la digitalización. Según este experto, “las empresas con cierta base tecnológica deberían al menos plantearse explorar este tipo de soluciones, igual que en su momento se plantearon tener presencia en Internet”.
Bajo su punto de vista, el momento actual es decisivo: “Estamos en un punto parecido al de Internet hace años: no todas las empresas lo necesitan de inmediato, pero claramente es una tendencia que va a crecer”.
Incluso en los oficios más tradicionales donde lo físico prima, la tecnología empieza a romper barreras. Un albañil, en principio, podría parecer que no necesita un gemelo digital, porque su trabajo es construir o reformar físicamente espacios.
Sin embargo, si lo miras más allá, sí puede tener sentido en ciertos casos. Por ejemplo, antes de hacer una reforma, podría utilizar un modelo digital para mostrar al cliente cómo quedaría el resultado final.
Según Falcone, el salto cualitativo reside en la evolución de lo estático a lo interactivo: “Hoy en día ya se hacen renders en 3D de cocinas, baños o interiores, pero un gemelo digital permitiría ir más allá: el cliente podría interactuar con el espacio, cambiar materiales, mover elementos o ver cómo afectan esos cambios a la iluminación o al entorno antes de construir nada”.
Esta capacidad de anticipación no solo reduce la incertidumbre del cliente, sino que redefine por completo la relación profesional. Para Falcone, integrar estas herramientas es el motor que “convierte una actividad tradicional como la de un albañil en una experiencia más avanzada para el cliente, mejorando la toma de decisiones y la percepción del servicio”.

¿Por dónde empezamos?
Entonces, ¿por dónde empezamos a desarrollar nuestro gemelo digital? Falcone destaca que el primer paso es la autoevaluación: “El punto de partida de cualquier propuesta depende mucho del conocimiento tecnológico de la empresa. Si ya tiene desarrolladores, es un proceso bastante natural de evolución”.
Uno de los mayores mitos es que esta tecnología es exclusiva de presupuestos astronómicos. Falcone desmiente esta idea al enfocarse en la agilidad de las fases iniciales: “No es necesaria una inversión gigantesca para empezar a experimentar con gemelos, especialmente en fases iniciales”.
La clave está en el ecosistema de software actual, que ha reducido significativamente las barreras de entrada. Según explica, “existen herramientas accesibles como Unity o Blender que permiten empezar con un coste relativamente bajo, al menos, para prototipos”. Esto permite a las empresas validar ideas antes de comprometer grandes partidas de dinero.
En última instancia, el experto vislumbra un proceso de adopción que nos resultará familiar a todos: “La evolución probablemente será similar a la de las páginas web: algo que antes era complejo y caro y que con el tiempo se ha ido democratizando”.
Retos y oportunidades
No es oro todo lo que reluce. Como ya hemos indicado, el acceso a los datos es uno de los principales retos cuando se desarrolla un avatar virtual. Pero no son los únicos. Existen barreras técnicas que amenazan la estabilidad de cualquier gemelo digital.
Falcone deja claro que el mantenimiento del doble virtual es un reto constante: “Problemas de interoperabilidad, actualizaciones de software o cambios en dispositivos pueden afectar al funcionamiento”. No se trata de una herramienta de ‘enchufar y listo’. De hecho, “una simple actualización de software puede hacer que partes del sistema dejen de funcionar y obliguen a rehacer código”, advierte.
A esto se suman trabas legales y de seguridad que complican el despliegue. “Existen limitaciones de privacidad y acceso a información, sobre todo, en la industria”, añade Falcone. Al final, no hay recetas mágicas ni procesos automáticos. Según este experto, la mayoría de los problemas “se resuelven con horas de trabajo y ajuste continuo”.
Pero todos estos retos pueden dar sus frutos y adquirir como resultado una potente herramienta para tu negocio. Falcone destaca la realización de un proyecto reciente de monitorización de viñedos mediante realidad mixta. El resultado es una herramienta que permite supervisar las parcelas tanto en remoto como in situ, mezclando realidad virtual y aumentada.
“Con este sistema puedes analizar el estado de la uva mediante visión artificial y procesar la información para saber si el riego es el adecuado”, explica. No se queda en la observación: permite simular decisiones agronómicas complejas, como la poda, proyectando cómo crecerá el viñedo en distintas condiciones.
Para Falcone, ahí reside el salto diferencial: “El gemelo digital no solo muestra información; permite simular escenarios para decidir mejor”.
El impulso de la IA
El hacker maligno por excelencia ha encontrado en la IA su amigo más fiel. Los ciberdelincuentes utilizan la IA para explotar vulnerabilidades en infraestructuras de nube híbrida, locales y multicloud con una sofisticación cada vez mayor. Esto enfrenta un nuevo reto para las empresas, que deben adoptar un enfoque continuo y proactivo de la ciberdefensa.
La tecnológica Micro Trend integra agentes de IA entrenados con conocimiento actualizado sobre amenazas reales, incluidos patrones específicos del sector y las últimas vulnerabilidades recogidas en bases de datos. “Estos agentes analizan datos en tiempo real, simulan tácticas de ataque en entornos virtuales controlados y proponen medidas correctivas. Incluso, cuando es posible, aplican automáticamente protecciones antes de que los atacantes puedan actuar”, explican desde la empresa, que encuentra en la combinación de IA autónoma y gemelos digitales su marca diferencial.
“Ahora tenemos una capacidad de cálculo y el acceso a grandes volúmenes de datos, que son posibles gracias a la IA. Esto ha provocado que nuestros modelos sean mucho más precisos que antiguamente”, añade Suárez.
Como apunta Falcone, “la demanda crece de forma gradual y se aplica solo donde hay un beneficio claro”. No es una moda generalizada, sino una herramienta estratégica que ganará terreno a medida que se demuestre su rentabilidad real en la operativa diaria.
En definitiva, el gemelo digital es el copiloto que permite anticipar la victoria. “No es para todos los negocios, pero en los casos adecuados aporta un valor enorme al combinar datos, simulación y conocimiento”, sentencia.
Al igual que en la Fórmula 1, no gana quien más tecnología tiene, sino quien mejor sabe predecir el siguiente movimiento antes de que el semáforo se ponga en verde. E
Proyecto de Virtual Human Twins de la UE
En medicina existe la la ‘Iniciativa Europea sobre Gemelos Humanos Virtuales’, en la que la Comisión ha invertido más de 100 millones de euros. Un gemelo humano virtual (VHT) es una representación digital de un estado de salud o enfermedad humana. Es decir, diferentes niveles de anatomía humana (por ejemplo, células, tejidos, órganos o sistemas de órganos).
Los VHT se construyen utilizando modelos y datos de software y están diseñados para imitar y predecir el comportamiento de sus contrapartes físicas, incluida la interacción con enfermedades adicionales que una persona puede tener. Sirve para implementar ensayos clínicos para fármacos, operaciones, etc.