Empresa familiar: el apoyo de Ibercaja al eje de la economía nacional
La empresa familiar constituye la columna vertebral del tejido económico y social de España. Ibercaja se posiciona como un socio estratégico
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La empresa familiar constituye la columna vertebral del tejido empresarial español. Representan el 92,4% del total, generan el 70% del empleo privado y aportan el 57,8% del Valor Añadido Bruto (VAB) privado.
La Comunidad Autónoma de Aragón no escapa a esta realidad. Como declaraba recientemente Benito Tesier, nuevo presidente de la CEOE Aragón en otro medio, “sin empresa familiar, Aragón no sería lo que es ni hubiéramos tenido la generación de riqueza que hemos tenido”.
Se estima en más de 28.000 el número de empresas familiares activas en la comunidad aragonesa. Equivalen a un 87,6% de las 32.061 sociedades mercantiles existentes, que además emplean a alrededor de 165.000 trabajadores.
Ventajas diferenciales
Más allá de representar el grueso de la economía española, otro valor diferencial importante de las empresas familiares es que crecen al doble de ritmo que el Mercado Continuo.
Así lo refleja el informe El Futuro de la Empresa Familiar, elaborado por el Instituto de la Empresa Familiar con el análisis técnico de McKinsey & Company.
Los resultados evidencian que estas compañías crecen al doble de ritmo que el mercado, con un incremento anual del valor añadido del 7%, frente al 3% del conjunto de compañías del Mercado Continuo.
Además, presentan una gestión más eficiente y estable de los recursos, con retornos sobre el capital invertido 0,5 puntos superiores y una volatilidad de ingresos más de 2 puntos inferior, lo que refleja una asignación de recursos más orientada al largo plazo.
En el ámbito laboral, las empresas familiares también destacan. Generan 3 puntos porcentuales más de empleo neto cada año, frente al estancamiento observado en el Mercado Continuo, e invierten significativamente en el desarrollo de talento, con 2,5 veces más horas de formación por empleado.
Logran así una mayor retención de sus profesionales, manteniendo la rotación voluntaria 10 puntos porcentuales por debajo de la media nacional, lo que evidencia una mayor identificación de sus empleados con la compañía.
Finalmente, el impacto de estas empresas trasciende el plano económico y laboral y se extiende al desarrollo territorial y la sostenibilidad.

Los retos
En España, muchas compañías familiares se encuentran en su segunda o tercera generación y han alcanzado una notable solidez empresarial. Operan en sectores estratégicos como energía, alimentación, comercio, distribución o servicios industriales.
Pero el hecho de que gocen, en líneas generales, de mejor salud que otros tipos de organizaciones, no significa que carezcan de dificultades.
El relevo generacional, la transformación cultural y la atracción de talento externo para posiciones clave son algunos de los grandes retos a los que se enfrentan actualmente.
Asimismo, muchas de estas organizaciones encuentran problemas a la hora de profesionalizar sus estructuras de liderazgo sin perder su esencia fundacional.
No olvidemos que el vínculo emocional, la visión a largo plazo y la discreción son valores intrínsecos en este tipo de empresas, con una cultura muy particular.
Pero se añaden también otros de índole externa, como la carga fiscal en transmisiones y donaciones.
Una legislación pionera
Al objeto de fortalecer el arraigo territorial y facilitar la continuidad de este tipo de empresas en el relevo generacional, las Cortes de Aragón fueron pioneras en España en cambiar la legislación vigente para este tipo de organizaciones. A mediados del año pasado, se aprobó la Ley de Apoyo a la Empresa Familiar en Aragón.
La iniciativa persigue, como finalidad principal, garantizar seguridad jurídica tanto a los transmitentes como a los adquirentes de empresas familiares.
En dicha dirección, la ley modifica la normativa autonómica del Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones y del Impuesto sobre Transmisiones Patrimoniales y Actos Jurídicos Documentados (ITPyAJD).
Las mejoras de la nueva norma fueron abordadas el pasado mes de julio en la sesión Empresa Familiar: novedades en Aragón, organizada por la Dirección de Banca de Empresas de Ibercaja junto con el despacho de abogados Garrigues.
Cambios clave
La jornada de trabajo puso de relieve los cambios más significativos que aporta el nuevo marco jurídico.
Cambios en sucesiones
Dentro de esta se incluye la ‘regla de los diez años’. Hasta ahora se aplicaba dicha regla solo para determinar el acceso y no para el alcance.
Con el cambio, se extiende su aplicación para el cálculo del beneficio fiscal (99% de reducción) a activos financieros y tesorería ociosa, siempre que su valor no supere los beneficios no distribuidos en los últimos diez años.
Flexibilización en requisitos para donaciones (inter vivos)
Se reduce la edad del donante de 65 a 60 años.
Asimismo, el donante ya no está obligado a cesar en sus funciones de dirección ni a dejar de percibir remuneración, siempre que otro miembro familiar asuma las funciones de forma efectiva.
Se amplía también el círculo de beneficiarios que pueden acogerse a las reducciones fiscales superando la limitación tradicional de descendientes directos hasta ascendientes y colaterales de tercer grado en el caso de que no existan descendientes.
Cambia también la definición de grupo familiar, al 10% de participación e incluyendo familiares hasta cuarto grado.
Reconocimiento del Derecho Foral de Aragón.
Se integra armónicamente la ley fiscal con figuras como el pacto sucesorio de presente y la fiducia sucesoria, aplicando los beneficios fiscales en el momento real de la transmisión patrimonial (ejecución del mandato fiduciario).

Un socio estratégico
El grupo bancario español Ibercaja, en línea con su política de cercanía y compromiso social, siempre ha mantenido un fuerte vínculo con la empresa familiar.
Su red de 893 oficinas repartidas por todo el territorio nacional, ofrece, desde su división de Ibercaja Empresas, soluciones financieras a medida y un servicio personalizado de asesoramiento en gestión patrimonial.
A través de alianzas con asociaciones como AEFA, potencia el desarrollo y crecimiento de estas compañías, destacando la importancia de su sostenibilidad a largo plazo.
En dicho acompañamiento, la entidad dispone de un conjunto de herramientas de apoyo en la toma de decisiones cruciales: sucesión generacional; operaciones de compraventa; protocolo familiar; fusiones y reestructuraciones y nuevas inversiones.
A este servicio integral se suma el apoyo estratégico en términos de sostenibilidad económica o protección fiscal. Cuentan con un equipo de expertos en materia fiscal y planificación patrimonial reforzado por un equipo multidisciplinar de la entidad para ayudar a las organizaciones a valorar las alternativas existentes en la estructuración del patrimonio personal y empresarial.
Además, en colaboración con el despacho de abogados de Cuatrecasas, Ibercaja organiza jornadas técnicas para empresas y familiares en las que se abordan, entre otros, asuntos relacionados con la sucesión o el impacto de nuevos impuestos.
El objetivo, en cualquier caso, siempre es el mismo: facilitar la continuidad y la robustez de las empresas familiares posicionándose no sólo como una entidad que financia, sino que, además, acompaña la gestión y la evolución de las empresas familiares, ayudándoles a superar retos en cada etapa de crecimiento.
Impulso al conocimiento
En esa visión a largo plazo, Ibercaja se preocupa también por la formación de las próximas generaciones que asuman el control de las empresas familiares.
En esta dirección se encamina el respaldo de la Fundación Ibercaja a la Cátedra Extraordinaria de la Empresa Familiar a través de un acuerdo suscrito con la Universidad de La Rioja y financiado por la Asociación Riojana de la Empresa Familiar.
Para distinguir la calidad en el acercamiento de estudiantes universitarios a la empresa familiar y su contribución a su formación como futuros profesionales, la Fundación Ibercaja patrocina la entrega de los premios al mejor ‘Trabajo Fin de Grado o Fin de Máster’.
Estos premios pretenden acercar la empresa familiar a los estudiantes universitarios, difundir el conocimiento e interrelación con el ecosistema empresarial más cercano y su contribución para su formación como futuros profesionales que presten servicios profesionales avanzados excelentes.
Inversión de impacto
Pero la mejor manera de comprobar el compromiso de Ibercaja con las empresas familiares de raíces locales y su visión a largo plazo se refleja en sus inversiones de impacto.
Un ejemplo concreto lo hallamos en la operación cerrada el pasado mes de mayo, cuando la entidad anunció una financiación de 6 millones de euros destinados a la compañía La Flor Burgalesa.
Se trata de una empresa familiar fundada en 1948 que se especializa en la producción de galletas. Gracias a este apoyo, la empresa podrá acometer una inversión estratégica para ampliar sus instalaciones y duplicar su capacidad productiva y la generación de empleo en el territorio, lo que subraya la vocación del banco por generar impacto económico y social.
La Cámara Arrocera del Montsià es otro de esos casos de éxito de la asociacion con Ibercaja del que ya se habló en esta publicación.
