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Cómo será el nuevo perfil profesional en la era de la IA

¿Se creará o se destruirá empleo? ¿Cómo cambiará nuestro trabajo? ¿Quiénes serán los más afectados? ¿Qué habilidades primarán debido a la IA?

Cómo será el nuevo perfil profesional en la era de la IA

Los tejedores de algodón (handloom weavers) transmitían su oficio de generación en generación. En el siglo XIX, Manchester llegó a ser conocida como Cottonopolis debido a la enorme concentración de estos profesionales. 

Sin embargo, con la llegada a las fábricas de los telares mecánicos a vapor, su trabajo comenzó a desaparecer. En el condado de Lancashire, cerca de Manchester, había, en 1820, unos 170.000 tejedores manuales; para 1871, tras la Segunda Revolución Industrial, apenas quedaban 10.000.

Frente a esta transformación, los tejedores tuvieron que adaptarse. Muchos se desplazaron a zonas más rurales como jornaleros, otros se reconvirtieron en diferentes oficios, y varios pasaron a ser operarios de maquinaria en las fábricas, aprendiendo nuevas habilidades para sobrevivir en un entorno laboral radicalmente distinto.

La automatización de procesos

Aunque pueda parecer una historia lejana, tiene ecos muy actuales. Herramientas como ChatGPT están automatizando procesos que antes requerían intervención humana, liberando a las personas de ciertas tareas, pero también modificando la demanda de profesionales.

“Lo que distingue a la inteligencia artificial de las otras revoluciones es que ahora la intensidad y la extensión son mucho mayores: no afecta solo a algunos sectores o a ciertas profesiones, sino a todas, sin ninguna excepción”, explica José Luis López Carmona, divulgador y director del blog ‘trabajo4cero.com’.

Esto nos plantea las mismas preguntas a las que se enfrentaron los tejedores de Lancashire: ¿Cómo sobrevivir a la ya denominada Cuarta Revolución Industrial? ¿qué tipo de habilidades y perfiles serán los más valorados en el futuro inmediato?

José Luis López Carmona, divulgador y director del blog ‘trabajo4cero.com’

“Lo que distingue a la IA de las otras revoluciones es que ahora la intensidad y la extensión son mayores: afecta a todos los sectores y a todas las profesiones sin excepción”

José Luis López Carmona
Divulgador y director del blog trabajo4cero.com

Creación de empleo vs destrucción de empleo

Una de las cuestiones más preocupantes de este paradigma es la destrucción de empleo debido a la IA. ¿Creará más empleos que destruirá?

En el corto plazo parece indicar que la IA está automatizando muchas tareas que antes realizaban los profesionales y hoy ya no son necesarias.

“Cualquier perfil cuya tarea sea rutinaria o se pueda automatizar está en riesgo. Ya no hablamos solo de puestos poco cualificados, sino también de empleos que hasta ahora requerían habilidad. Un abogado, por ejemplo, ya no necesita una estantería enorme de libros ni un ayudante para manejar jurisprudencia: un software especializado lo hace por él. Traductores, correctores de texto, historiadores en el sentido de recopilación de información, operadores de ventas… son profesiones que pueden desaparecer o transformarse mucho”, explica López Carmona.

El Foro Económico Mundial estima que, para 2030, se crearán 170 millones de nuevos empleos a nivel global, superando los 92 millones que se perderán por la automatización.

“La historia nos dice que siempre se ha creado más empleo del que se ha destruido durante una revolución. El problema real está en las condiciones: si son empleos reconocidos, de calidad, con derechos o si proliferan los trabajos precarios en plataformas digitales donde no queda claro si eres autónomo, asalariado o colaborador”, aclara este experto.

En contraposición, surgen áreas del conocimiento que están ganando terreno. Según Randstad, los ingenieros de datos, desarrolladores de aplicaciones de IA, ingenieros de aprendizaje automático y arquitectos cloud se encuentran entre los perfiles más demandados.

El papel de las humanidades

Pero no todo gira en torno a la programación: las humanidades también cobran un papel clave. Filólogos, psicólogos y lingüistas se vuelven esenciales en la inteligencia artificial, ya que son quienes ayudan a interpretar y clarificar el lenguaje humano para hacerlo comprensible para las máquinas.

Y a la inversa, son los que garantizan que las respuestas de los sistemas sean coherentes, naturales y relevantes para los usuarios. Para ello, resulta indispensable una comprensión profunda de la semántica, la pragmática y la sintaxis.

La necesidad de humanistas en este sector no es anecdótica. La misma empresa de ChatGPT creó su primera campaña de branding con un cortometraje promocional.

Lo reseñable de este video es que fue realizado por una agencia y una productora humanas. Una ironía elocuente: incluso la inteligencia artificial ‘reconoce’ que, por ahora, el mejor storytelling sigue siendo el que nace de las personas.

En el desarrollo de software aparecerán figuras que también serán demandadas gracias a la IA. Borja Pérez, Marketing Lead & Recruiting en Manfred, llama a este rol el product maker o el hombre de Vitruvio, “una figura capaz de construir un producto casi unipersonal. Este perfil crea el front, el back, la infraestructura, la base de datos… No será necesariamente un especialista en todo, sino alguien capaz de integrar distintas herramientas con una visión global. Su enfoque estará en resolver problemas y generar impacto en el negocio. El código seguirá siendo importante, pero pasará a un segundo plano”.

“El enfoque del nuevo rol de product maker estará en resolver problemas y generar impacto en el negocio”

Borja Pérez
Marketing Lead & Recruiting en Manfred

La moda de la IA

Las empresas se están lanzando a la carrera por incluir la inteligencia artificial en sus procesos, pero la incógnita en este punto es saber hasta qué punto la IA aumenta la productividad de las empresas.

“Las compañías esperan aumentar la productividad con la IA, pero sin base real de cuánto se incrementa la eficiencia”, explica Pérez.

Según el estudio The GenAI Divide: State of AI in Business 2025, elaborado por el MIT, solo el 5% de los proyectos piloto de IA generativa en grandes empresas alcanzan un impacto positivo y medible en sus ingresos. Esto significa que el 95% de las compañías no obtiene un retorno medible. 

El informe recalca una diferenciación entre las empresas que implementan la IA de manera superficial y quienes la transforman profundamente. Muchas organizaciones adoptan herramientas genéricas, hacen experimentos, pero no transforman sus procesos centrales. 

Casos de uso específicos

Los que sí obtienen beneficios reales son aquellos que seleccionan casos de uso específicos, integran profundamente la IA con los flujos de trabajo y diseñan sistemas que aprenden, recuerdan y mejoran con el tiempo.

En este punto, el estudio destaca que estos beneficios no se consiguen por el reemplazo de personas sino por la optimización de los costes y reduciendo la dependencia externa.

“Las empresas que integren la IA como herramienta y no como sustituto serán las que lideren el mercado”, destaca Noelia Pico, Project Manager en Plexus.

El perfil junior: el primer damnificado

Si buceas en LinkedIn y revisas los puestos júnior en los portales de empleo, notarás que el número de vacantes ha descendido drásticamente. Esto contrasta con la situación de inicios de esta década y finales de la anterior, cuando las empresas contrataban júniors con apenas experiencia.

Hoy, la llegada de la IA ha transformado este escenario: muchas de las tareas que antes requerían un perfil júnior ahora pueden ser asumidas por herramientas inteligentes. Como resultado, las empresas ya no sienten la misma necesidad de cubrir estos puestos.

Falta de experiencia

“Debido a esta situación, en unos años, vamos a enfrentarnos a la escasez de perfiles mid (aquellos profesionales con algo de experiencia) porque muchos júniors habrán cambiado de rumbo o no habrán recibido la formación adecuada. Este desequilibrio podría revertirse rápidamente, dado que el mercado de talento, especialmente, en tecnología, sigue siendo muy limitado. Aunque entre 2020 y 2022 se vivió una verdadera ‘burbuja’ de contrataciones, hoy las empresas todavía compiten ferozmente por captar talento, sobre todo, perfiles mid y sénior. Cuando se den cuenta de que no hay candidatos disponibles, tendrán que volver a invertir en formar a su propio personal”, detalla Pérez.

“Las empresas que integren la inteligencia artificial como herramienta y no como sustituto serán las que lideren el mercado”

Noelia Pico
Project Manager en Plexus

Sin embargo, aunque la situación de los juniors es complicada, para que haya séniors, primero, tienen que ser juniors. Por tanto, su contratación, aunque en menor medida, sigue siendo vital.

“El proceso de selección de estos perfiles ha cambiado drásticamente. Ahora el currículum nos da igual. Lo que realmente nos interesa es si la persona tiene capacidad resolutiva, buenas habilidades de comunicación y compromiso con la empresa. No queremos formar a alguien que se marche enseguida, sino que crezca con nosotros. Ya no valoramos tanto los másteres o el itinerario académico, sino la actitud, las ganas y las capacidades personales, aunque sean más difíciles de medir”, explica Pico.

Los que de momento siguen teniendo cabida en esta nueva ecuación son los séniors. “La IA permite aumentar el número de tareas (tickets) que un equipo puede resolver, pero no reemplaza la experiencia de un sénior. La inteligencia artificial ayuda a analizar bugs y refactorizar código, pero no puede construir sistemas complejos heredados de décadas”, aclara Pérez.

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De nuevo a clase

La IA trae consigo nuevos conocimientos que muy pocos están al corriente. “Las empresas que ahora recortan en formación se van a arrepentir cuando falten profesionales con experiencia intermedia”, alerta Pico.

Según el informe Prompt: El impacto de IA en desarrollo, elaborado por Manfred, el casi 50% de los trabajadores encuestados reconoce no haber recibido formación en IA. Los datos revelan una falta significativa de formación estructurada en el uso de IA para desarrollo.

“En España no hay una cultura real de formación continua. Muchas empresas creen que con contratar ya tienen suficiente”, explica López.

Según el estudio, solo un 16% ha recibido formación formal u organizada por su empresa. Lo que indica que las empresas aún no están poniendo su foco en enseñar una tecnología que marcará el futuro inmediato del mercado laboral.

“Antes de la irrupción de la IA, los perfiles más juniors te pedían aprender nuevas tecnologías y los séniors, acudir a eventos internacionales. Ahora, todos los perfiles te piden formación experta en prompting de IA”, detalla Pico.

Aprendizaje autodidacta

La alternativa para quienes no encuentran oportunidades de formación dentro de su empresa suele ser el aprendizaje autodidacta. Sin embargo, esta opción también presenta desafíos importantes.

“El reskilling para los perfiles sénior es especialmente complejo, porque implica aprender sin dejar de ser productivo, mantener el nivel salarial y, al mismo tiempo, conciliar con la vida personal”, explica Pérez.

Y entonces surge una nueva pregunta: ¿qué debemos estudiar para adaptarnos a este nuevo orden tecnológico? Las formaciones en inteligencia artificial aún están sobre algodones; muchas, apenas tienen unos años de vida, y la velocidad a la que evoluciona la tecnología supera a la de los programas educativos.

“Hay una brecha muy grande entre lo que se enseña en la universidad y lo que pide el mercado. Nadie te enseña cómo trabajar con metodologías ágiles o con IA aplicada”, afirma López.

Aun así, hay aspectos fundamentales que conviene tener en cuenta. “La clave no es aprender IA como una disciplina aislada, sino comprender cómo integrarla en la metodología de desarrollo de software: integración continua, testing automatizado o revisión de código”, explica Pérez.

perfil profesional era IA

En un archipiélago en el Pacífico

El bergantín HMS Beagle arribó a las Islas Galápagos en 1835. A bordo del buque iba un naturalista novato llamado Charles Darwin.

Gracias a este viaje, Darwin pudo escribir su obra El origen de las especies, donde ahondaba en la idea de que las especies que sobreviven son aquellas capaces de adaptarse al cambio. A raíz de esto, surge el término ‘Darwinismo Digital’, acuñado por el experto en marketing Tom Goodwin

“Quienes no puedan reciclarse en habilidades de datos e inteligencia artificial saldrán de la compañía en un plazo muy corto”, advirtió Julie Sweet, CEO de Accenture.

Sus palabras no quedaron en saco roto y la empresa anunció el despido de más de 11.000 empleados en solo tres meses. Y, ¿cómo nos adaptamos a este nuevo paradigma? La clave está en el aprendizaje continuo y rápido en un entorno tan cambiante.

“El nuevo perfil profesional debe ser curioso, autodidacta y capaz de reaprender constantemente, más que dominar un conjunto fijo de herramientas”, explica López.

El conocimiento técnico, aunque todavía será importante, perderá peso frente a las habilidades blandas. “Las empresas necesitan gente que sepa comunicar, escuchar y trabajar con otros. El técnico puro, encerrado en su tarea, tiene los días contados. Las habilidades ‘humanistas’ (comunicación, adaptación, pensamiento crítico…) son ahora más importantes que muchas habilidades técnicas, ya que la inteligencia artificial puede asistir en lo técnico”, detalla Pérez.

Se proactivo

Otra de las cualidades que debe tener el nuevo profesional del futuro es la proactividad.

“El trabajador debe tener una mentalidad boy scout. En entornos de trabajo hay dos tipos de perfiles: uno que está esperando a recibir tareas y otro que está pidiéndolas. Sé siempre de las personas que están pidiendo trabajo. La proactividad y la productividad deben venir del propio profesional, no esperar siempre instrucciones”, concluye Pérez.

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