Doopys lanza su modelo de franquicia con un concepto que nació alrededor del bubble tea y que hoy despliega una carta que también incluye productos personalizables y locales con una identidad visual propia.
Su propuesta comienza en Taiwán, origen del bubble tea, como recuerdan desde la central. «Utilizamos ingredientes y referencias originales procedentes de este país para elaborar una bebida que cada cliente puede adaptar a su gusto con diferentes sabores, toppings y texturas. A partir de ahí, nuestra oferta se amplía con matcha, yoghurt, helados, crepes y bubble waffles». Una carta, por otro lado, que permite a la cadena «estar presente en distintos momentos del día y ofrece opciones para públicos con gustos diferentes».
Locales con identidad propia
Sus stands y locales «destacan por una estética llamativa y cuidada, pensada para hacer reconocible la marca en centros comerciales, zonas urbanas y áreas de ocio».
El crecimiento de Doopys «se apoya en una operativa organizada para facilitar la preparación y mantener criterios comunes de producto, imagen y servicio», añaden desde la cadena. «Así, cada nuevo establecimiento puede conservar la personalidad de la marca mientras se adapta a su ubicación».
Para sus futuros franquiciados, «la central da acompañamiento en la apertura, suministro centralizado, formación operativa y de producto, y apoyo durante el funcionamiento del negocio».