Internacionalizar tu franquicia: 6 claves para tener éxito
Para internacionalizar con garantías tu proyecto es necesario cumplir una serie de protocolos que ahora comparten marcas con éxito en este ámbito.

Internacionalizar el modelo de negocio es una vía que cada vez más franquicias adoptan de una forma natural.
La franquicia española ha tomado nota y su penetración en otros mercado es notable, como refleja el último informe de la Asociación Española de la Franquicia.
Este afán viajero le ha llevado a tener presencia en múltiples rincones del globo, como Nueva Zelanda, en las antípodas del mundo, el país más alejado de España, lo que se traduce en unos 20.000 kilómetros de distancia.
También han desembarcado las enseñas nacionales en Brunéi, uno de los países más pequeños del mundo, con 466.227 habitantes. En el otro extremo se sitúa India, el más poblado, con 1.450 millones de habitantes, que acaba de cerrar un acuerdo comercial histórico con la Unión Europea, tras 18 años de negociaciones.
En este escenarios, varios referentes a la hora de salir al exterior nos dan las claves para abordar el proceso con garantías, de forma sostenible y de modo que perdure en el tiempo.
Internacionalizar tu franquicia: 6 claves para tener éxito
Método antes que territorio
“Si tu modelo no está sistematizado y probado en origen, exportas problemas, no soluciones”, reflexiona Javier Bergón, CEO del Grupo Anda Conmigo. “Nosotros tardamos cinco años, desde la apertura del primer centro, en dar el salto internacional. Ese tiempo lo invertimos en desarrollar el Método Anda Conmigo, estandarizar procesos y demostrar que el modelo funcionaba en diferentes contextos dentro de España”.
Socio local con «piel en el juego»
Estima Bergon que el franquiciado internacional no puede ser un inversor pasivo. “Buscamos perfiles que conozcan el ecosistema sanitario local, que tengan conexiones con pediatras y centros educativos, y estén dispuestos a implicarse operativamente”.
Adaptación normativa sin dilución de marca
Cada país tiene su regulación sanitaria, sus titulaciones homologadas y su cultura de crianza, recuerda Bergon. “Pero la experiencia de la familia en un centro de la red tiene que ser reconocible, independientemente del país. A partir de aquí, mantenemos el 90% del modelo intacto y adaptamos el 10% que exige la normativa local”.
Conoce el mercado foráneo como el doméstico
Advierte Nuria Martínez, cofundadora y CEO de Smöoy, que el punto de partida siempre es un análisis exhaustivo del entorno local. “Antes de tomar cualquier decisión, estudiamos en profundidad el perfil del usuario, sus hábitos de consumo, las tendencias del mercado, el marco regulatorio, la competencia existente y los factores económicos y culturales que pueden influir en la implantación del modelo”.
No olvidemos, en este sentido, que cada país cuenta con particularidades muy marcadas, “como los horarios de consumo, la estacionalidad del producto, las zonas de mayor tránsito o incluso la aceptación de determinados sabores y formatos”.
Una esencia que viaje por el mundo
Reflexiona David Elizalde, director internacional de Equivalenza, que un criterio indispensable es combinar una propuesta de valor muy clara con una ejecución disciplinada. “Internacionalizar no es solo abrir mercados, sino replicar un modelo que ya ha demostrado ser rentable y adaptable, sin perder la esencia de la marca”.
A lo anterior se suma un “modelo de franquicia estructurado, una cadena de suministro robusta y un fuerte acompañamiento al socio local”. A partir de estas bases, “crecer de forma sostenible implica avanzar con método, entendiendo cada mercado y apostando por relaciones a largo plazo”.
Modelo replicable y procesos claros
A modo de resumen, Enric Aparici, cofundador y director de Internacionalización de Aquí tu Reforma, explica que es crítico poseer un modelo replicable, procesos claros, tecnología que permita estandarizar sin ser rígidos y, sobre todo, socios locales fuertes, alineados con la visión y los valores de la compañía. “La internacionalización no es exportar un concepto, sino adaptarlo sin diluirlo”.
