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EROSKI: cuando una franquicia se convierte en un proyecto de vida

José Antonio y Octavio López Ruiz capitanean en Cómpeta (Málaga) una de las franquicias más veteranas de Eroski. Ahora comparten su historia de éxito, basada en la confianza y compromiso mutuo.

franquiciados de Eroski en Competa [Eroski]
Los hermanos López Ruiz abrieron la tienda sin tener experiencia en el sector.

Todo comenzó el 29 de abril de 1989, cuando los hermanos Octavio y José Antonio López Ruiz, –junto a sus parejas–, procedentes de familias de agricultores, sin experiencia en este segmento y con la ilusión por mejorar su futuro, decidieron poner en marcha un supermercado, rememoran.

Asesorados por profesionales del sector, abrieron en Cómpeta (Málaga) su primer establecimiento bajo una marca comercial, que posteriormente pasó a formar parte del grupo EROSKI. 

“Aunque hemos cambiado de nombre a lo largo de los años, nunca hemos cambiado de empresa. Siempre nos hemos sentido parte del mismo proyecto y por eso decimos que estamos desde el principio con esta gran familia que para nosotros es EROSKI”, comenta José Antonio. “Ten en cuenta que hay gente trabajando en EROSKI Málaga a la que conocemos desde que inauguramos nuestro supermercado”, añade Octavio. 

Eroski: un gran salto con red y una propuesta incomparable

Fue en diciembre de 1999 cuando nuestros protagonistas se integraron en el actual Grupo Eroski, un paso de gigante en su trayectoria. “La primera marca tenía nombre, pero más a nivel local, en Málaga, mientras que la notoriedad de Eroski era ya a escala nacional”, subraya José Antonio. “Lo cierto es que había gente que se sorprendía al ver cómo un pueblo de 4.000 habitantes tenía un supermercado Eroski”.

Desde el primer momento, notaron una mejora muy importante en todos los ámbitos, como en el servicio, los precios, el amplio surtido de productos y la calidad de la marca propia. 

A lo largo de estos años, reconocen haber recibido propuestas de muchas cadenas de alimentación para irse con ellas. “Yo escucho a todo el mundo, pero nadie nos ha ofrecido algo mejor de lo que tenemos con Eroski”.

Explica Octavio que las demás enseñas intentan igualarse a Eroski y la ponen como un referente. “Destacaría, por ejemplo, la transparencia a la hora de la facturación, con cualquier cobro, cualquier duda, cualquier abono… se preocupan por que todo quede claro y por ayudarnos al 100%. Nosotros estamos muy contentos con ellos y no creo que haya en el mercado algo que se iguale en franquicia con Eroski”.

Trabajar en la mejor empresa posible

En 2003, un incendio arrasó la central logística que el grupo Eroski tenía en Málaga. Desde allí, los hermanos López Ruiz recibían mercancía tres veces por semana en su franquicia de Cómpeta.

«Debido a los problemas derivados de ese incendio, continuaron con el suministro desde las plataformas de Zaragoza, Madrid y Valencia”, destaca Octavio. “Al final, estuvieron enviándonos mercancía tres meses; y en ese período, la prioridad fue garantizar el servicio a las tiendas”.

El soporte que desplegó Eroski, en una situación tan compleja, reforzó la convicción que tenían estos hermanos de que “trabajan con la mejor empresa posible”.

Un negocio de personas

Insiste José Antonio en que el trato tan humano, de tú a tú, que hay en Eroski no lo hay en otra cadena. “Valoramos mucho el interés que ponen, cuando surge algun contratiempo y cómo se vuelcan con nosotros”. 

En este punto, destacan ambos la relación con los diferentes jefes de zona con los que han trabajado. “Siempre hemos encontrado profesionalidad, constancia, paciencia y ayuda en el día a día de la tienda”.

Franquicias de Eroski en Cómpeta [Eroski]
La franquicia de Cómpeta afrontó el año pasado la reforma más importante en los 37 años de vida del negocio.

Explica José Antonio que todos los trabajadores de Eroski con los que han tenido contacto durante todos estos años comparten los mismos valores, como la cercanía, la amabilidad o la vocación de ayudar. “Y esto es muy importante”.

Evolución y renovación constante siempre de la mano 

Este respaldo ha llevado a la cadena a desplegar equipos profesionales especializados en el punto de venta, cuando ha sido necesario. 

Un ejemplo lo encontramos el año pasado, cuando los hermanos López Ruiz abordaron la reforma más importante en los 37 años de vida de su negocio, con la renovación completa de murales, congeladores, estanterías, suelo, iluminación, pintura y decoración, adaptándose así al último modelo “Eroski City”. “A la hora de la implantación, vino un grupo de especialistas para implantar toda la tienda, profesionales que se dedican en exclusiva a esto, a las aperturas y reformas”.  

Una transformación que ilustra cómo el proyecto ha ido evolucionando en paralelo a un mercado que en estas casi cuatro décadas “ha cambiado tanto como la vida misma”, reconocen. 

En este sentido, han sido testigos de la implantación del Euro, de la llegada de las tarjetas de crédito y, más recientemente, del pago con los últimos sistemas digitales. “Vivimos la llegada de los códigos de barras y dejamos atrás los pedidos manuales. Recordamos cómo se memorizaban largos códigos numéricos, mientras que hoy realizamos los pedidos de manera automatizada gracias a los programas informáticos de Eroski, que además muestran en tiempo real las ventas, el stock y cualquier dato relevante del negocio. “La informática ha supuesto una revolución”.

La logística también ha evolucionado de forma notable. “Hemos pasado de descargar la mercancía manualmente a recibirla en vehículos equipados con sistemas mecánicos que facilitan el trabajo y mejoran la eficiencia”.

Eroski: un proyecto de vida que deja huella

“Increíble lo rápido que ha pasado el tiempo”, exclaman ambos al hacer balance. “Han transcurrido ya 37 años desde que comenzamos esta aventura empresarial y poder mirar atrás nos llena de orgullo”, señala Octavio. “Hoy somos una de las franquicias más veteranas del grupo Eroski; y esto no sólo habla de permanencia, sino también de confianza y compromiso mutuo”.

Nada de esto habría sido posible sin la fidelidad de sus clientes, reconocen. “En este tiempo hemos atendido a cuatro generaciones de familias en nuestro supermercado. Su constancia y confianza han sido clave”, reflexiona José Antonio.

Ahora, y ya con la mirada puesta en el futuro, buscan prolongar este legado. “Hoy seguimos trabajando con la misma ilusión, aunque ahora contamos con ocho nietos que vienen empujando fuerte. Ojalá puedan continuar algún día esta maravillosa experiencia”.

Los hermanos López Ruiz muestran su deseo de que las nuevas generaciones valoren la solidez y estabilidad que ofrece este sector. “Y es que merece la pena. Nosotros llevamos muchos años, ha habido momentos de todo tipo, pero, gracias a la tienda, hemos salido adelante”.

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