Barra de Pintxos: cómo triunfar en el exigente mercado de la hostelería
La cadena compite con garantías en el mercado gracias a una oferta gastronómica diferencial, una estandarización a todos los niveles y un plan de crecimiento muy meditado.

En 2010 Barra de Pintxos dio sus primeros pasos y en 2014 abrió su primera franquicia. Hoy despliega 21 locales, 16 de ellos franquiciados, con una facturación en 2024 de 12 millones de euros, un crecimiento interanual del 31%.
Vistas las cifras –que muestran una trayectoria consolidada–, la primera cuestión es saber cómo han logrado hacerse un nombre en el muy competido mercado de la hostelería–restauración.
“Han sido varios factores”, explica Eduardo Sancho, CoCEO y director de Franquicias de Barra de Pintxos. “Por un lado, tener claro cómo es nuestro modelo de negocio y mantenernos fiel al mismo. Existen muchas tentaciones de adoptar decisiones que crees que pueden ir en el buen sentido, porque así podrías, por ejemplo, satisfacer a un determinado tipo de clientela; pero esto te alejará de tu propuesta de valor, te perderás en el camino y dejarás de ser lo que eres y por aquello por lo que en un principio tuviste aceptación y éxito”.
En Barra de Pintxos han sido fieles a su concepto, “a un concepto casual, informal, con una relación calidad–precio muy competitiva, basado en pinchos y cazuelas”, explica Sancho.
Otro aspecto determinante ha sido “crecer con cabeza, lo que se traduce en una expansión más pausada y estable”, reflexiona. “Y otra clave es rodearte de un buen equipo”.
Barra de Pintxos: un proyecto a fuego lento
Hablamos de un proyecto, en definitiva, cocinado a fuego lento. “Hemos hecho un trabajo exhaustivo de estandarizar la operativa, compras, proveedores… precisamente, para crecer de forma sólida y que, cuando abriéramos nuevos locales, pudiéramos replicar el concepto de forma sostenible en cualquier punto de España. Un proceso que lleva su tiempo, sobre todo, si quieres mantener la calidad. ¿Qué pasa con conceptos que funcionan bien, que tienen mucho éxito al principio y que luego deciden franquiciar, pero no funcionan y acaban cerrando? Pues que, en ese proceso de estandarizar y replicar el modelo, muchas veces, se sacrifica la calidad de producto. Y los clientes se percatan de eso”.
El otro protagonista en esta historia de éxito es Luis Díaz, emprendedor vinculado toda la vida al universo de la hostelería–restauración, quien puso en marcha Barra de Pintxos en 2010.
Tras la apertura de varios locales propios, y una vez ya estaba sobre la mesa crecer en franquicia, en 2013 entró en escena Eduardo Sancho.
Ambos socios han capitaneado desde entonces el crecimiento de una cadena que en estos dos–tres últimos años ha pegado un estirón en cuanto a aperturas. “En estos últimos años, hemos crecido con más locales que hasta entonces, pero también parte de este éxito y de estas aperturas se debe a la propia evolución del concepto, en el sentido de tenerlo todo muy controlado y estandarizado”, explica Sancho.

A este impulso también contribuyó el hecho de que El Corte Inglés se pusiera en contacto con Barra de Pintxos. “Habían analizado nuestro concepto y les gustó mucho, porque querían algo que pudiera funcionar a cualquier hora del día y que llegara a un público complementario al habitual que ellos tenían en las cafeterías de sus centros. Nos ofrecieron hacer un piloto en El Corte Inglés de Sanchinarro (Madrid), abrimos en 2022 y funcionó fenomenal; de hecho, recientemente inauguramos un cuarto local en un Corte Inglés, en Alcalá de Henares. Esto, al final, da cierto reconocimiento y presencia a nivel de marca, lo que también ha atraído a nuevos inversores interesados en abrir locales”.
EMPRENDEDORES: ¿En qué punto está Barra de Pintxos y cuáles son los desafíos que tiene por delante?
E.S.: La idea es seguir creciendo como en estos últimos años, mantener esas 5-6 aperturas anuales, la cifra que nos hemos marcado como objetivo para los próximos dos ejercicios.
En paralelo, continuar con ese proceso de estandarización, para que al final todo sea lo más sencillo posible. Es un proceso que iniciamos ya hace unos años y que, cuando tengamos un número de locales mayor, culminaremos.
Por otro lado, queremos posicionarnos cada vez mejor en el delivery, canal que, por nuestro concepto y producto, nunca ha sido uno de nuestros fuertes. Y también estamos en la fase de dar el salto a otras ciudades de España, como ya hemos hecho, además de empezar a operar en aeropuertos.
EMP: Además de en Madrid, ¿en qué otras plazas tienen presencia?
E.S.: Albacete, Palma de Mallorca y Lloret de Mar.
EMP: Y cuáles son las zonas preferentes para crecer
E.S.: Estamos mirando la zona de Levante, en Valencia y Alicante, donde pensamos que puede tener un encaje brutal, además de estar hablando con inversores en Málaga.
También estamos viendo alternativas en las Islas Canarias. Pero estamos abiertos a cualquier ubicación con potencial. Nos gustaría, por ejemplo, incrementar nuestra presencia en Cataluña.
EMP.: En cuanto a la oferta, ¿cuál es la clave para que haya triunfado
E.S.: Los pinchos, que denominamos Canallas XL, han sido diferenciales; se comen con cuchillo y tenedor, están recién hechos y tienen calidad. Es una manera diferente de tomar pinchos, que suele estar más relacionado con cogerlos de la barra y ser más pequeñitos. Esto nos ha posicionado como una propuesta gastronómica de valor y diferente.
Nuestras cazuelas, que son tapas en formato de media ración y una entera, también dan mucho juego al cliente para probar más cosas, repetir y acudir con más frecuencia.
Al final, hemos configurado una oferta muy variada y completa, que abarca a un público muy amplio (en una franja de 18–20 a más de 55-60 años), en distintas franjas horarias, lo que permite al local funcionar todo el día, rentabilizando al máximo la ubicación.
