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Grupo Sibuya o cómo conquistar desde León el mercado de la restauración organizada

Rubén Labandera y Kima Fuentes comparten las claves que les han llevado a triunfar con un proyecto que ahora busca replicar este éxito en el mercado internacional

09/08/2023  Claudio M. NovoaFranquicias
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51,4 millones de euros de facturación en el 2022 [cuando la previsión era de 50] y una estimación para el actual ejercicio de 75 millones. Estas cifras son un buen motivo para viajar a León y conocer a los fundadores del Grupo Sibuya, que desde su nacimiento en el 2016 ha crecido hasta ser hoy un referente en el mercado con sus dos marcas Sibuya Urban Sushi Bar (25 restaurantes propios y 17 franquiciados) y Kamado Asian Food (6 propios y 2 asociados).

Amigos de la infancia, Rubén Labandera y Kima Fuentes (izq. y dcha en la foto) coincidían en su afición por la gastronomía y su carácter emprendedor. “De los 17 a los 21 años tuve un local de kebaps en León, el primero de la ciudad”, recuerda Fuentes. “Una época muy importantes de mi vida, a una edad muy temprana, donde me perdí muchas cosas pero también aprendí muchísimo”. De precocidad también sabe Labandera, quien a los 21 años se estrenó como autónomo. “Tenía una empresa de distribución de productos enfocados a hostelería que hoy el 90% de lo que vende es carne”.

Tras descubrir, en algunos viajes, el sushi con un toque premium, nuestros protagonistas pensaron que era el momento de sumar fuerzas y montar algo en su ciudad en esa dirección, ya que no había nada parecido. “Rubén me sugirió hacerlo de la mano de una franquicia, pero no encontramos nada que nos llamase la atención o que nos gustase el concepto, la oferta… Decidimos entonces hacerlo nosotros”.

La idea cristalizó en un primer Sibuya en la leonesa Plaza de San Marcelo, con el horizonte desde el inicio de replicarlo. “Una vez vimos que no existía ninguna opción en el mercado, comprobamos que aquí había más negocio más allá de vender sólo sushi en León, ya que tampoco había sushi en Oviedo, en Salamanca…”, explica Labandera. «La estrategia fue hacerlo muy bien para replicar el modelo y cubrir así un nicho casi desatendido. Desde el primer local se registró la marca, invertimos muchísimo en imagen… pensando en el segundo; de hecho, en menos de seis meses ya teníamos firmado otro restaurante”.

Un tándem emprendedor muy bien sincronizado

Dos detalles, más allá de estrategias corporativas y magnitudes financieras, también nos ayudan a comprender el camino que ha llevado a Grupo Sibuya al éxito. Por un lado, los fundadores comparten despacho y mesa, con un ordenador en cada extremo de la misma. Al abandonar las oficinas de la compañía, situadas al lado del Museo Egipcio de León y que reflejan la dimensión adquirida por el proyecto, caminamos unos metros, pasamos por delante de un Kamado y observamos dentro de la cocina a Fuentes, con parte del equipo, elaborando y probando nuevos platos.

“Desde el inicio planteamos una carta al revés de lo que se suele hacer”, explica Fuentes. “Siempre pensamos en lo que se podría gastar una pareja o una persona al comer fuera de casa o lo que está dispuesta a pagar, al menos en una ciudad como León, y a partir de ahí construimos y pensamos qué platos, combinaciones o productos nuevos desarrollar, sin salirnos de esa línea. Luego consiste en diseñar locales muy chulos, ambiente muy acogedor, atención… Y siempre con el cliente en la cabeza”.

Labandera completa la lectura de su socio. “Vemos la actividad desde el ángulo del cliente, que es el que paga y el que te da la visión real del negocio. A partir de aquí, la reflexión fue: qué me gustaría que hubiese en León para comer sushi o que me hubiera gustado encontrar cuando empezamos a buscar una franquicia de sushi. Al final, una de las claves de éxito es el nivel de exigencia que tú te pones como cliente. Si vas a lo fácil como empresario, en el sentido de vender sushi, tener mucho margen y ya… eso es lo sencillo, pero no lo acertado”.

En el corazón del negocio

La siguiente parada en nuestra visita es el bloque logístico de la empresa en el polígono industrial de Onzonilla (León), un espacio de 1.900 metros cuadrados desde el que cada día se distribuyen unas 15 toneladas de mercancía para los locales de la red. Grupo Sibuya cuenta además con otra nave auxiliar en la localidad leonesa de Puente Castro (León), donde está instalado un obrador.

En estas instalaciones descubrimos otras de las piezas clave para que la cadena haya resuelto esa ecuación tan ansiada por tantas firmas, como es una relación calidad/precio muy competitiva. “Contamos con una baza en cuanto a la calidad, al controlar la cadena de distribución”, señala Labandera. «Nosotros compramos salmón directamente al productor en origen, lo procesamos y lo vendemos al cliente final. Aquí hay un margen que nos permite tener un ticket medio–bajo, pero con una calidad muy elevada. Otra cadena necesita a otra empresa para alguna etapa de la distribución, que se lleva un margen, con lo que quizás ya no te puedes permitir ese ticket medio que tenías en la cabeza desde el minuto uno”. Un ticket, por otro lado, que se sitúa en 25 euros en todos los restantes de la cadena y que no se ha incrementado este año a pesar de la inflación.

Rumbo fijo y definido

Sobre los pilares descritos sostienen un plan de crecimiento que este año prevé la apertura de una veintena de locales, 16 de Sibuya y 4 de Kamado, concentrando los esfuerzos en Cataluña, Levante y Baleares, a lo que suman su estreno internacional con el desembarco en Andorra y Oporto. Les planteamos, en cualquier caso, dónde les gustaría ver al grupo en el medio y largo plazo. “Creo que ya somos el número uno en cuanto a número de locales de sushi, que era lo que queríamos”, subraya Labandera. “Y que, en cualquier localidad de más de 80.000 habitantes donde estés, cuando hables de sushi, pienses en Sibuya”.

Una estrategia que no va a alterar un panorama global marcado por ciertas incertidumbres. “Hemos nacido en un contexto de crisis económica, nos ha tocado una crisis sanitaria, la guerra… Cuando algún empresario, algún amigo, me pregunta si no levantamos el pie, le contento que ni loco. Cuando más restaurantes hemos abierto, ha sido después de la pandemia. Al final, surgen un montón de oportunidades, como acceder a locales en muy buena ubicaciones. En un escenario de inflación, mientras, el hecho de controlar todo el proceso nos permite que los locales mantengan los márgenes”.
Y terminamos con una vuelta al origen, alejado del foco de unas grandes capitales que se piensa –erróneamente– son las únicas generadoras de tendencias. “Crecer desde León no ha supuesto un problema más allá de encontrar talento, porque hay menos habitantes y el talento tiende a irse a ciudades grandes; estas últimas te dan eso, pero la competencia, encontrar local… todo es mucho más complicado. Yo no cambiaría nada de cómo han ido las cosas”, concluye Fuentes.

Claudio M. NovoaPeriodista freelance especializado en información económica, desde el 2007 escribo en Emprendedores sobre franquicias y emprendimiento.
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