Decidir, innovar y liderar en el sector primario
El sector de la agroalimentación vive una época de gran transformación, lo que supone y gran reto y oportunidad para aquellos que se formen e innoven en esta materia.

El sector de la agroalimentación vive una época de grandes oportunidades. La tecnología está transformando este ámbito a pasos de gigante, lo que supone una oportunidad y un reto enorme para aquellos que se formen e innoven en esta materia.
Expertos y expertas en este ámbito nos dan su visión sobre cómo aprovechar estos cambios y prepararse en un sector en auge como este.
Cristina López
Médico y dietista-nutricionista. Dirección departamento Biomedicina y Odontología Universidad Europea Andalucía

El sector agroalimentario vive una transformación sin precedentes impulsada por la digitalización, la sostenibilidad y la biotecnología, generando nuevas oportunidades de formación altamente demandadas.
Según un estudio publicado en Sensors (2024), el uso de sensores inteligentes y análisis de datos está revolucionando la agricultura de precisión, exigiendo perfiles capaces de integrar tecnología y producción. Estas innovaciones permiten optimizar recursos, mejorar la trazabilidad y reducir el impacto ambiental, consolidando la sostenibilidad como eje clave en la capacitación.
Critical Reviews in Food Science and Nutrition (2025) subraya el papel creciente de la inteligencia artificial en la seguridad alimentaria y los sistemas de producción.
Este escenario impulsa la demanda de profesionales con competencias digitales, científicas y regulatorias, posicionando la formación especializada como un elemento esencial para la empleabilidad y la innovación en un sector estratégico y en constante evolución.
Marcela Gutiérrez Blanco
Content Manager de Esneca

El sector agroalimentario vive una transformación impulsada por la innovación, la sostenibilidad y los nuevos hábitos de consumo. Este cambio ha requerido de especialistas y expertos en el ámbito que puedan responder a las necesidades de un entorno cada vez más exigente.
Además, se trata de un sector esencial para la sociedad, ya que garantiza el abastecimiento de alimentos, impulsa la economía y sostiene el desarrollo de numerosas regiones. Su importancia trasciende lo económico: es un pilar fundamental para la seguridad, la salud y el bienestar de la población.
Hoy, este sector va mucho más allá de la producción. Integra tecnología, gestión, calidad y normativa, generando una creciente demanda de profesionales con una visión global y actualizada.
Conceptos como trazabilidad, seguridad alimentaria o producción sostenible ya no son opcionales, sino esenciales.
En este contexto, la formación representa una oportunidad y una herramienta estratégica. Desde Esneca Business School, apostamos por programas que combinan conocimientos técnicos con una perspectiva adaptada a la realidad del mercado. Nuestras formaciones en el ámbito agroalimentario abordan áreas clave como la calidad, la agricultura ecológica, la gestión o la innovación en procesos.
Hoy más que nunca el sector agroalimentario requiere conocimiento, inversión y una gestión responsable para garantizar su estabilidad.
En un contexto marcado por el cambio climático, la sostenibilidad y la seguridad alimentaria, formarse en ello es una necesidad para cuidar uno de los pilares fundamentales de nuestra sociedad. Apostar por la formación es, en este sentido, apostar por el futuro colectivo.
Anabel Rodríguez
Directora académica de Cesif

La convergencia de la transición verde, la transformación digital (robotización, agricultura de precisión e inteligencia artificial) y la renovación generacional configura un marco de oportunidad sin precedentes para la formación en el sector agroalimentario.
Con una previsión de casi 310.000 nuevas oportunidades de empleo en España hasta 2030, la presión sobre las instituciones educativas para desarrollar oferta formativa relevante y accesible es cada vez mayor.
Los programas que respondan a esta demanda deberán integrar competencias en gestión agroalimentaria, economía circular, bioeconomía y sostenibilidad, con un enfoque One Health que incorpore la salud animal como dimensión transversal.
La digitalización del sector plantea, además, un reto de adaptación urgente: los profesionales en activo necesitan actualizar sus competencias con rapidez y sin interrumpir su actividad laboral.
En este contexto, las microcredenciales emergen como el formato más eficaz para el desarrollo ágil de competencias digitales de alto impacto. Su diseño modular y su alineación con estándares europeos las convierten en una herramienta estratégica tanto para el upskilling como para el reskilling de la fuerza laboral.
Finalmente, para que esta formación llegue a los perfiles que más la necesitan –muchos de ellos en entornos rurales o con horarios condicionados por la actividad productiva– la modalidad semipresencial, con predominio del componente online, resulta la más adecuada para garantizar su accesibilidad y efectividad real.
Rosa Tórtola
Coordinadora del programa Agroalimentario de EDEM

El sector agroalimentario atraviesa una etapa de profunda transformación en un entorno global marcado por la incertidumbre geopolítica.
Las tensiones internacionales, los cambios en las cadenas de suministro y la volatilidad de los mercados están obligando al sector a adaptarse con rapidez.
En este escenario, la formación se convierte en una palanca estratégica. Programas especializados como el Programa Agroalimentario de EDEM responden a esta necesidad, preparando perfiles capaces de entender toda la cadena de valor y tomar decisiones en entornos complejos e inciertos.
Hoy, el sector demanda profesionales con una mentalidad transversal, que combinen conocimiento técnico con habilidades en gestión, análisis y adaptación al cambio. Ya no se trata solo de producir mejor, sino de anticiparse, diversificar riesgos y generar modelos más resilientes.
Además, la conexión directa con empresas, startups y el ecosistema de Marina de Empresas permite a los participantes comprender de primera mano los retos reales del sector.
Invertir en formación especializada es, más que nunca, clave para afrontar el futuro agroalimentario.
Fabiola Pérez
CEO de MIOTI Tech & Business School

En España, la industria agroalimentaria roza los 179.000 millones de euros y emplea a más de 493.000 personas. Sin embargo, sigue siendo uno de los sectores con menor penetración de tecnologías avanzadas: más del 60% de las compañías reconoce carencias en capacidades digitales clave. Aquí está el verdadero reto. No es la falta de datos, sino la falta de capacidades para explotarlos.
El conocimiento sigue estando en planta, en campo o en logística, pero muchas veces no se traduce en decisiones escalables. Y ahí es donde tecnologías como la Inteligencia Artificial o el análisis de datos se convierten en un factor competitivo. Las compañías que ya están formando a sus equipos en estas áreas están logrando mejoras relevantes en eficiencia operativa, predicción de demanda o reducción de riesgos.
Pero no sirve cualquier formación. Hablamos de entornos complejos, con procesos específicos y equipos diversos. La clave está en diseñar programas adaptados a la realidad de cada compañía, capaces de conectar tecnología con negocio desde el primer momento.
Desde MIOTI acompañamos a compañías del sector en ese cambio a través de programas de Corporate Learning personalizados, orientados a que la IA y otras tecnologías activen una manera más inteligente, conectada y productiva de trabajar dentro de la organización.
Javier Sancho Azuar
Director del área de emprendimiento del Parque Científico UMH

El sector agroalimentario es uno de los motores indiscutibles del levante español, con la Vega Baja como corazón productivo y referente de resiliencia. Sin embargo, el mantenimiento de su competitividad exige una evolución hacia la digitalización y la sostenibilidad.
En este escenario, la formación y capacitación para la creación de start-ups se presentan como las nuevas oportunidades para transformar el campo en una industria de alto valor tecnológico.
En este ecosistema, la EPSO de la UMH aporta una formación y desarrollo tecnológico de vanguardia que nutre de innovación a todo el sector, y es la cantera fundamental de emprendedores/as entre sus egresados y personal investigador.
Pero el talento y conocimiento académico necesita un vehículo para llegar al mercado, y ahí es donde el Parque Científico de la UMH, desde 2012, interviene a través de programas de incubación y aceleración, como la Maratón de Creación de Start-ups UMH y Orihuela Emprende, donde se dota a los nuevos emprendedores de las herramientas necesarias para convertir sus ideas disruptivas en empresas que marcarán la diferencia en el futuro agroalimentario.
Adrián Betancourt
CRO de INESEM Business School

El sector agroalimentario vive una transformación profunda. La digitalización, la sostenibilidad, la presión normativa y la evolución del consumo están redefiniendo un ámbito estratégico para la economía española. En este escenario, aunque pueda parecer incómodo decirlo, la experiencia sigue siendo valiosa, pero ya no basta por sí sola.
Los datos del Censo Agrario 2020 lo reflejan con claridad: el 76% de los titulares de explotación afirma haber aprendido desde la práctica, mientras solo el 4% cuenta con formación reglada. Esta realidad no resta valor al conocimiento del terreno, pero sí evidencia una necesidad urgente de actualización profesional.
El sector necesita perfiles capaces de interpretar datos, incorporar inteligencia artificial, gestionar negocios agroalimentarios, asegurar la calidad, adaptarse a nuevas normativas y abrir mercado en un contexto global. Necesita, en definitiva, profesionales que sepan producir, pero también decidir, innovar y liderar.
Por eso, la nueva formación agroalimentaria debe conectar tecnología, sostenibilidad y visión empresarial. Claves que impulsamos en INESEM Business School, con programas orientados a ese desarrollo profesional.
Formar en agroalimentación es formar en presente. Y hacerlo bien es anticipar el futuro de un sector estratégico para España, con un enorme potencial de innovación, empleo y desarrollo.
Sonia Luna
CEO de Carpe Diem

El sector agroalimentario atraviesa un momento decisivo, marcado por la innovación, la sostenibilidad y la necesidad de adaptación constante. En este contexto, la formación se convierte en una palanca real de transformación profesional y empresarial, capaz de impulsar tanto la empleabilidad como la competitividad de las organizaciones.
Las nuevas oportunidades ya no pasan solo por adquirir conocimientos técnicos, sino por desarrollar una visión global: optimizar recursos, integrar tecnología y apostar por modelos sostenibles.
Para ello, los cursos online a distancia se han consolidado como una solución eficaz, permitiendo a profesionales y emprendedores formarse de manera continua sin renunciar a su actividad diaria y adaptándose a los ritmos reales del sector.
Este modelo formativo aporta flexibilidad, actualización constante y acceso al conocimiento desde cualquier lugar, facilitando la adaptación a un entorno en cambio permanente y cada vez más exigente.
Invertir en formación es, hoy más que nunca, invertir en futuro y en sostenibilidad.
Alberto Oikawa
Profesor externo de EOI– CTO Hispatec Analytics

Para el profano, de manera general, la visión que se ha tenido del sector agroalimentario es bastante tradicional y poco innovadora. Nada más lejos de la realidad, ya que sería impensable que otros sectores, como por ejemplo el de la automoción, hubieran aumentado su productividad en el mismo orden de magnitud que el sector agroalimentario.
Hoy hablamos de un sector donde el peso de la tecnología y la innovación es abrumador. La robotización, la automatización, la sensórica, la inteligencia artificial y el análisis de datos están transformando la manera en la que se producen, se transforman y se distribuyen los alimentos. Esta dinámica de cambio genera un reto enorme, el talento.
Este sector requiere de captar perfiles que tengan la capacidad de aunar lo agronómico, lo tecnológico y la visión de negocio para potenciar la toma de decisiones “Data Driven” y ayudar al sector a seguir innovando.
La formación tiene un papel central en todo esto. No se trata solo de aprender conocimientos técnicos sino de desarrollar una visión híbrida donde se mezclan todas estas capacidades.
El futuro del agro no solo tiene que ver con innovar, sino también con formar a las personas que lo harán posible. El futuro del agro no solo tiene que ver con innovar, sino también con formar a las personas que lo harán posible.
