
Elba Pastor
Abogada y directora de desarrollo de PONTI & PARTNERS
Tener una patente no garantiza su valor: cómo convertir una cartera de patentes en un activo estratégico y monetizable
Una cartera de patentes bien diseñada, correctamente redactada y gestionada de forma eficiente puede convertirse en una fuente importante de ingresos

Registrar una patente es una herramienta de gran valor. Bien sea como medida de protección frente a terceros o como indicador del nivel de innovación de una empresa.
Pero es importante tener siempre en cuenta el factor de la estrategia. Aunque la patente ofrece ventajas significativas, no debe hacerse de forma automática y, según el caso, existen otras alternativas de protección igualmente interesantes.
¿Patentes monetizables?
En esta línea, hay otro aspecto fundamental a tener en cuenta: no es lo mismo tener patentes que tener patentes monetizables. Una cartera de patentes no adquiere potencial comercial por el simple hecho de existir o estar registrada. Su capacidad de generar ingresos dependerá de la hoja de ruta y el plan que haya detrás.
La clave es entender la patente como una herramienta y no como un fin. Es un activo generador de valor, directo o indirecto. Permite desde negociar licencias o reforzar rondas de inversión a aumentar el rendimiento en operaciones de compraventa.
Es un intangible decisivo, siempre que detrás exista una estrategia, estudios, análisis de validez, tesis de monetización creíbles y análisis de infracción.
Licencias y royalties
En muchas ocasiones, cuando se habla de explotación económica de patentes, esta se asocia únicamente a la posibilidad de generar ingresos directos mediante licencias y royalties.
Y, a pesar de que es una de las vías más visibles y rentables, no es la única forma de producir rendimiento. La generación de beneficios indirectos de un porfolio de patentes constituye una de sus principales ventajas.
Su ventaja estratégica puede materializarse de múltiples formas, como el bloqueo de competidores, el refuerzo de la posición negociadora, la atracción de inversión o una mayor valoración empresarial en una due diligence.
Claves para la confección de una cartera de patentes monetizable
Lo primero a tener en cuenta es lo más básico: si existe o no una patente sobre la que construir una planificación de generación de ingresos.
En el caso de que todavía no se disponga, hay que tener claro que la monetización de una patente debe pensarse desde la redacción de la solicitud, con una tesis bien clara que recoja toda la información esencial en el ámbito tecnológico, económico y legal.
A la hora de construir un porfolio de patentes, debe hacerse desde la intersección de cuatro elementos clave: tecnología, legislación, mercado y estrategia.
Eso implica hacerse preguntas antes de lanzarse a ello, teniendo claro el producto o procedimiento a proteger, la tecnología diferenciadora, los potenciales competidores y los mercados donde dar el salto, entre otros.
En el caso de ya contar con registros de patentes, es necesario conocer en profundidad la cartera de la que se dispone y el retorno real que pueden aportar a la empresa.
Valoración de activos
Para ello, existe una herramienta de gestión empresarial que sirve de punto de partida para la toma de decisiones estratégicas: la valoración de activos de propiedad industrial e intelectual.
Este análisis no busca únicamente encontrar un valor económico, una cifra. El verdadero objetivo es desarrollar un estudio completo donde se examinen los usos previstos de la patente, diferentes escenarios de explotación o transacción, su fortaleza jurídica y los riesgos asociados a su ejercicio.
Además, se trata de un análisis contextual, puesto que depende y varía según la tecnología, el mercado o los ingresos afectados.
Para que sea monetizable
En esencia, la valoración busca identificar información básica para que una patente sea monetizable:
- Si existe una base jurídica sólida, donde las reivindicaciones sean fuertes y alineadas con el producto o procedimiento que se encuentra en explotación comercial.
- Si la patente, tal y como está redactada, cuenta con la fortaleza jurídica necesaria para responder ante posibles impugnaciones o intentos de nulidad.
- Si la tecnología que trata está siendo usada en el mercado o tiene potencial real para hacerlo. Una patente puede ser interesante a nivel técnico, pero si no cubre productos, servicios o procesos con aplicación comercial efectiva, su capacidad de generación de ingresos será más limitada.
- Si es posible demostrar ese uso y conectarlo con un resultado económico.
Construir una estrategia
Una vez se cuenta con estos datos y si se superan los filtros del análisis, ya existe una base sólida sobre la que construir una estrategia de generación de ingresos.
Ello también permitirá separar las patentes estratégicas de aquellas que son puramente defensivas, las que pueden estar obsoletas o las que tienen un gran potencial para generar licencias.
Es importante tener en cuenta que no todos los activos dentro de un porfolio tendrán potencial para generar ingresos. Algunos cumplirán un rol diferente.
Cómo gestionar la cartera
Una vez identificados los intangibles con mayor potencial, el siguiente paso consiste en cómo gestionar esa cartera.
Debe hacerse como lo que realmente es: un activo empresarial. Su valor no es estático, sino que evoluciona en función de factores tecnológicos, jurídicos y de mercado, por lo que requiere un seguimiento constante.
Esta gestión exigirá revisiones periódicas del conjunto de activos, análisis técnicos y jurídicos, contar con un sistema de vigilancia tecnológica y competitiva, valoraciones y coordinación entre diferentes departamentos y figuras legales como abogados y agentes de patentes.
Alinear patentes y objetivos
Del mismo modo, resulta fundamental evaluar de forma continua si las patentes siguen alineadas con los objetivos de la empresa y si mantienen su capacidad para generar rendimiento y rentabilidad.
Todo esto puede parecer sencillo en teoría, pero es una tarea que exige un alto nivel de especialización, tanto a nivel legal como técnico.
Es precisamente en este punto donde suelen cometerse errores que pueden provocar que la cartera de patentes sea una mera acumulación de títulos registrales y no un verdadero activo estratégico capaz de generar una ventaja competitiva a la empresa.
Por esta razón, contar con un asesoramiento especializado resulta fundamental y se convierte también en una tarea estratégica de suma importancia.
Una cartera de patentes bien diseñada, correctamente redactada y gestionada de forma eficiente puede convertirse en una fuente importante de ingresos, una herramienta poderosa en cualquier negociación y un factor diferencial frente a competidores.
Pero, además, constituye una evidencia tangible de la capacidad innovadora de una organización y de su compromiso con la generación y protección del conocimiento.
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