
Rut Ballesteros
Socia fundadora de CAVALA Soluciones Sostenibles
La IA no hará sostenible a tu empresa, pero sí puede ayudarte a gestionarla mejor
Esta experta habla sobre cómo la IA puede ayudar a las empresas a gestionar mejor la sostenibilidad, sin caer en discursos grandilocuentes ni en soluciones mágicas

El último Barómetro de Compras Sostenibles 2026, elaborado por EcoVadis en colaboración con Accenture, deja un dato que merece atención: en España, solo el 4,1% de las empresas afirma utilizar la inteligencia artificial de forma generalizada en la gestión de la sostenibilidad, mientras que un 38,8% asegura que aún no la usa ni prevé adoptarla a corto plazo.
Más allá del titular, el dato dice mucho sobre cómo siguen entendiendo muchas empresas la sostenibilidad: como una obligación, como un informe que hay que presentar o como un área separada del negocio.
¿Para qué usas la IA?
Y cuando se aborda así, la inteligencia artificial difícilmente puede aportar un valor real.
Porque la pregunta no es si una empresa está usando IA. La pregunta importante es para qué la está usando.
En los últimos meses, la IA se ha instalado en la conversación empresarial como sinónimo de eficiencia, automatización y productividad.
Pero cuando aterrizamos ese debate en sostenibilidad, muchas compañías siguen sin tener claro cómo convertir esa tecnología en decisiones útiles. Y ahí está la clave.
¿Qué puede hacer por ti la IA?
La IA no convierte por sí sola a una empresa en más sostenible. No reduce emisiones por arte de magia, no corrige una cadena de suministro opaca y no arregla una mala gestión de datos.
Pero sí puede ayudar a una empresa a trabajar mejor con la información que ya tiene, detectar problemas antes y tomar decisiones más acertadas.
Puede servir, por ejemplo, para localizar consumos ineficientes, anticipar riesgos en proveedores, validar datos de carbono, detectar patrones y priorizar acciones.
Es decir, puede ayudar a conectar sostenibilidad con algo que cualquier empresa entiende bien: control, eficiencia y capacidad de anticipación.
Y ese es, en mi opinión, el verdadero cambio de enfoque que todavía falta en muchas organizaciones. Durante años, la sostenibilidad se ha movido sobre todo en el terreno del cumplimiento y la reputación. Todo eso importa, sin duda. Pero si una empresa se queda solo ahí, está desaprovechando una parte importante de su valor.
Y la sostenibilidad, ¿para que te puede servir?
La sostenibilidad también puede ser una herramienta de gestión que prevenga riesgos y aproveche oportunidades.
Puede ayudar a comprar mejor, a optimizar recursos, a prevenir incidencias, a ordenar procesos y a tomar decisiones más sólidas y acertadas.
Y cuando una organización empieza a verla de esa manera, la IA deja de ser un adorno tecnológico y empieza a convertirse en una palanca útil.
Ahora bien, para que eso ocurra hay una condición imprescindible: tener buenos datos.
Este es uno de los grandes retos empresariales actuales. Se habla mucho de digitalización, pero no siempre se dispone de información suficientemente ordenada, homogénea y fiable.
Los riesgos de la IA
Y sin una base sólida, ninguna herramienta va a dar buenos resultados. De hecho, el riesgo es justo el contrario: que la IA acelere errores, multiplique incoherencias o genere una falsa sensación de control.
En sostenibilidad esto es especialmente delicado, porque hablamos de emisiones, energía, residuos, trazabilidad, compras, evaluación de proveedores o condiciones laborales.
Si una empresa no sabe bien qué está midiendo, si se conforma con aproximaciones, o si sus datos están fragmentados entre distintas áreas, difícilmente podrá usar la IA con utilidad real.
A esto se suma otro desafío: la falta de visibilidad en la cadena de suministro. La realidad es que la mayoría de los riesgos materiales no están dentro de la empresa, sino fuera, en terceros, en procesos externalizados y en proveedores sobre los que todavía existe poca información útil y comparable.
Por eso, aplicar IA sin una base mínima de trazabilidad y gobernanza del dato no resuelve el problema; simplemente aporta una falsa sensación de resolución más rápido.
Las preguntas clave
Antes de preguntarse qué herramienta incorporar, muchas empresas deberían hacerse preguntas más básicas: ¿qué información necesito de verdad?, ¿dónde están mis principales ineficiencias?, ¿qué riesgos no estoy viendo a tiempo?, ¿están conectados los equipos de compras, operaciones, sostenibilidad y dirección?
La buena noticia es que no hace falta empezar con grandes proyectos.
Muchas veces, el avance empieza por algo más sencillo: ordenar datos, revisar procesos, identificar puntos ciegos y decidir en qué parte del negocio una mejor lectura de la información puede generar más valor.
Las empresas que mejor aprovechen la IA no serán necesariamente las que más hablen de ella, sino las que mejor entiendan qué problema quieren resolver.
Las que la utilicen para anticiparse, mejorar procesos y decidir con más criterio. Las que integren la sostenibilidad en la estrategia, en lugar de tratarla como una obligación periférica.
La IA, por sí sola, no hará sostenible a una empresa. Pero sí puede ayudarla a gestionar mejor impactos, riesgos y oportunidades.
Y en un entorno cada vez más exigente, eso ya no es una cuestión accesoria. Es una cuestión de principal de negocio.
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