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En primera persona: Fundar una startup sin presiones de ninguna corbata
Alex Saiz Verdaguer Fundador de MONEI.

En primera persona: Fundar una startup sin presiones de ninguna corbata

La tecnología siempre ha sido su fuerte. Trabajó en varios sectores (eventos, inmobiliario…) hasta que desarrolló software para ecommerce y MONEI, fintech que simplifica y agiliza los pagos digitales.

10/10/2023  Redacción EmprendedoresFirmas
En primera persona: Fundar una startup sin presiones de ninguna corbata

Alex Saiz Verdaguer, Vic. Es un emprendedor con amplio recorrido en el sector de ecommerce y fintech español. Frustrado al comprobar las pocas posibilidades existentes para los pagos online en España, fundó MONEI, la fintech que simplifica y agiliza los pagos digitales. Esta es su historia, contada en primera persona.


En el mundo del emprendimiento, es necesario ser mucho más ágiles que las grandes corporaciones para ganar cuota de mercado. Esta velocidad permite a las startups identificar aquellos vacíos que los gigantes no tienen capacidad de cubrir. No estamos hablando de fuerza económica, sino de abarcar a un sector de nicho con dinamismo, cosa que para las grandes compañías es más complicado por su jerarquía y burocracia. Esa fuerza que impulsa a una empresa emergente es, en gran parte, el equipo que tiene detrás, comenzando por su fundador.

En mi caso, desde muy joven ya tenía la semillita emprendedora. Una anécdota que se me viene a la cabeza es de cuando tenía catorce años. En ese momento, estaba la Oferta Pública de Venta de Acciones (OPV) de Repsol y La Caixa y, como tenía la ventaja de que mi madre era profesora en el colegio donde estudiaba, le pedía permiso en la hora del patio para acercarme al banco a comprarlas. Eso sí, las ventas de acciones estaban limitadas por persona, entonces, se me ocurrió pedirles a los amigos de mis padres que me dejaran su DNI para comprar más. Así, logré tener cuantas acciones quería y podía permitirme. Para mí esto era tan divertido como jugar con mis amigos en el patio del colegio.

Cuando llegó la hora de ir a la universidad, por cuestiones de cercanía y aprovechando que siempre se me dieron bien las letras, me decanté por la carrera de lingüística y traducción. Pero, a diferencia de mis compañeros, no me visualizaba encerrado en un despacho ejerciendo como traductor. Mas bien, lo que más me llamaba la atención eran las herramientas informatizadas que comenzábamos a utilizar por aquel entonces. Esto, en definitiva, me abrió al universo de la tecnología.

Aun así, y como todo emprendedor, no tenía mi camino del todo definido, sino que iba probando sectores en base a mis intereses y a las circunstancias de la vida. Luego de graduarme como traductor, tenía el gusanillo de hacer algo nuevo y me incorporé como jefe de marketing en una compañía organizadora de conciertos. Fueron años durísimos a nivel profesional, en Barcelona, una ciudad nueva, sin manejar del todo el oficio, pero aprendiendo mucho. Allí coordiné las estrategias de marketing de giras como: Bruce Springsteen, U2, Britney Spears, Lou Reed y más. Hasta que llegó el momento en que había tocado techo a nivel profesional y salté al mundo inmobiliario, otra área que me llamaba bastante la atención.

Alrededor del 2003, comencé en el sector del ladrillo llevando activos a clientes del sector de la alimentación. Aunque me iba bastante bien, llegó el crack del 2008 y, una vez más, tocó reinventarse. Sin casi un euro en el bolsillo, monté mi primera empresa: Telepienso, una tienda online que enviaba pienso a todos los hogares de España. Fue bastante retador porque la logística del ecommerce era muy compleja; evidentemente, no estaba tan avanzada como ahora.

Desarrollo de apps para terceros

Como no contábamos con presupuesto para crear una tienda online desde cero, tuve que investigar opciones viables y fue entonces cuando descubrí Shopify. De primeras, la plataforma nos funcionó perfectamente, pero, a medida que fuimos desarrollando nuevas necesidades, nos percatamos de que no era suficiente. Shopify acababa de nacer y, aunque era una herramienta bastante potente, aún se encontraba en una fase prematura. En ese momento, se me encendió la bombilla y decidí comenzar a desarrollar apps para vender en la plataforma.

Un ejemplo muy claro de como estas innovaciones ayudaron a impulsar mi negocio fue Shopimap, la primera app que cree para aumentar la confianza de potenciales clientes en Telepienso y que luego se extendería a otros comercios. Se trataba de un mapa en tiempo real que ponía un pin en los puntos en donde se había hecho una entrega y los detalles del pedido. Así, llegué a crear más de 20 apps para Shopify.

La experiencia en desarrollo de softwares para ecommerce me permitió darme cuenta de que hacían falta pasarelas de pago para agilizar los procesos de compra y que se respondiese a la diferente morfología que los pagos tienen en cada región. De esa manera, identifiqué una nueva oportunidad en el mercado y me lancé a ella. Delegué la venta y entrega de petfood a Amazon, que justo había irrumpido en el mercado, y me enfoqué en mi nuevo emprendimiento.

MONEI nació con la intención de conectar a las empresas de ecommerce con los players de pagos. Así, poco a poco, empezamos a trabajar con bancos españoles y hasta cuarenta proveedores de pagos y fuimos empujando para que la conexión entre Shopify y los actores locales fuera cada vez más simple y ágil. Nuestra ideología siempre ha sido sentar las bases necesarias, en términos de desarrollo y burocracia, para facilitar la innovación y la digitalización de los pagos. Echando la vista atrás, la clave de nuestro éxito fue no dejarnos amedrentar por los players más grandes, ver los huecos donde ellos no podían entrar y aterrizar nuestros productos con rapidez. Hoy, ocho años y una licencia bancaria después, pongo mucho más en valor haber mantenido esta mentalidad bien firme.

Consejos para un fundador

Mi fórmula siempre ha sido buscar un nuevo desafío cuando ya siento que he aprendido todo lo que tenía que aprender en un puesto determinado. De esta manera, me aseguro de estar en constante crecimiento, tanto profesional como personal. Además, no me gusta perder esa sensación de adrenalina que tanto se sufre, pero que también puede llegar a ser muy satisfactoria.

No hay una verdad absoluta, ni consejos que creo puedan valer para todo el mundo por igual a la hora de montar una startup. Lo que sí puedo hablar es de mi experiencia personal y esperar a que eso sirva de inspiración o guía para otros emprendedores.

Si hay algo que aprendí tras mi paso por el sector inmobiliario, es que, si te endeudas, en momentos de coyuntura revuelta del mercado la situación se puede volver muy tóxica.

Alex Saiz Verdaguer

Lo primero que es clave a la hora de lanzarse a este mundillo es tener claro si quieres ser el único fundador o prefieres tener partners. En mi caso, yo decidí crear mi compañía sin un socio y me ha funcionado perfectamente, aunque estoy convencido de que eso depende de la conexión entre las personas. Muchas veces, tener a un compañero con el que puedas compartir batallas puede ser muy beneficioso y ayudarte a liberar cargas. Cuando emprendes por tu cuenta desarrollas más agilidad y, desde mi experiencia, tienes más flexibilidad e independencia. Pero, insisto en que esto depende de la persona con la que compartas el viaje, hay gente que ha hecho auténticas genialidades yendo dos de la mano.

En mi empresa, independientemente haya sido yo quien plantó la primera semilla, todo el equipo es dueño de la compañía, porque parte de su compensación es en acciones de la misma, lo que hace que estén mucho más implicados y tiren del barco con las mismas ganas. Siempre he pensado que, mientras más plana sea la estructura y menos jerarquías haya, más involucrado estará todo el mundo y mejor irá el negocio.

En definitiva, sea solos o acompañados, el secreto está en mantener el mindset en una estrategia lo suficientemente firme para no dejarse amedrentar por los grandes. Sobre todo, a la hora de buscar financiación externa para la empresa. En mi caso particular, nunca he rechazado la financiación, pero tampoco la he buscado de manera exhaustiva.

Mi máxima siempre ha sido poder sobrevivir sin ella. A la hora de emprender, puedes plantear o bien un modelo de negocio que sea rentable por sí mismo o bien una empresa que necesite de gasolina externa para adelantar a otros. Esto siempre dependerá del formato de la empresa, hay algunas en las que invertir todos tus ahorros ya es suficiente para arrancar y hay otras en las que necesitas vender parte de tu empresa para subsistir. Cualquiera de las opciones es válida. Aunque, si hay algo que aprendí tras mi paso por el sector inmobiliario, es que, si te endeudas, en momentos de coyuntura revuelta del mercado la situación se puede volver muy tóxica.

Quizás el tiempo demuestre que me equivoco, lo que sí es que si me dijeran “mañana te vas a morir, ¿qué preferirías?” respondería que la situación de hoy, donde mi equipo y yo innovamos al máximo, trabajamos motivados y felices sin presión de ninguna corbata.

Emprender es, sin duda, una experiencia muy personal en donde no hay reglas preestablecidas, ni existe un manual que te guíe. Se aprende de los errores, tanto propios como ajenos, y de los casos de éxito. Pero, sobre todo, en donde se hace camino al andar.

Alex Saiz VerdaguerFundador de MONEI.