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¿Cómo se prepara para el verano el líder de los cubitos de hielo de Europa?

La empresa Procubitos Europe, líder europeo en el sector del hielo alimentario, ya se está preparando para evitar una ‘crisis del hielo’ como la del pasado verano. En cualquier caso, ...

23/05/2023  David RamosCasos de éxito

Bares, restaurantes, supermercados, tiendas de alimentación, gasolineras… Nadie se escapó el pasado verano de la ‘crisis del hielo’. Y después de dar muchas vueltas, si al fin encontrábamos algún lugar donde comprarlo, había que pagar el doble —o incluso el triple— de su precio habitual para poder llevarnos a casa una bolsa. Una sola bolsa por persona, por supuesto.

La contracción de la oferta y el aumento puntual de la demanda generaron esta ‘tormenta perfecta’. Del lado de la demanda, las olas de calor que sufrimos en torno a aquellas fechas y durante los meses previos dispararon el consumo de hielo. En cuanto a la oferta, los últimos coletazos de la COVID-19, la inflación generalizada y, en particular, la subida del precio de la luz, del plástico y del equipamiento crisis de la cadena de suministro, carencia de chips…—, limitó la fabricación de hielo durante los meses precedentes, sobre todo por parte de los pequeños proveedores, incapaces de aguantar el aumento de los costes producción.

Este año estamos volviendo a tener unas temperaturas muy altas, circunstancia a la que se suma una preocupante sequía. Y es muy probable que este verano volvamos a batir récords. “Este verano, con todo lo tremendo y caluroso que está siendo, es posiblemente de los más frescos en lo que nos quede de vida”, advertía el pasado año Fernando Valladares, ecólogo del Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), tal y como recogía en su web RTVE.

Entonces, ¿podemos temer otra ‘crisis de hielo’?  Procubitos Europe, fruto de la fusión de la asturiana Cubers y la andaluza Procubitos, unidas en 2018, no cree que este año lleguemos a ese punto. “Los costes han vuelto a aumentar entre un 10% y un 15% desde la campaña pasada, pero, a diferencia del año pasado, el incremento ha sido mucho más leve y nos ha encontrado más preparados”, afirma Carlos Ramírez, director de marketing de la empresa, en declaraciones para El Economista.

Además, descarta un aumento de la demanda tan acusado y repentino como el que vivimos en 2022, en el primer verano de vuelta a la normalidad tras la crisis pandémica. “Aunque tal vez haga más calor, creemos que el efecto ‘salida de jaula’ del año pasado será menos determinante”, comenta. Hay que tener en cuenta que entre junio y septiembre se realiza casi el 60% de las ventas anuales, según explica la empresa, líder europeo en el sector del hielo alimentario.

Ante la posibilidad de que surjan nuevos factores inesperados que puedan tensar el equilibrio entre oferta y demanda, la compañía ya está trabajando para evitar que eso suceda. “Nosotros hemos apalabrado con nuestros clientes unas cantidades de compra de hielo que garantizaremos sin problemas. Y con algunos de ellos hemos compartido costes de almacenaje para afrontar posibles crecimientos. Estamos preparados para una sobredemanda razonable”, asegura.

Respecto a un posible aumento de precios, Ramírez indica que la compañía no prevé tener que subir el precio de venta de hielo a sus clientes en las cantidades pactadas en la previsión elaborada conjuntamente con ellos. Sin embargo, advierte que “si la sobredemanda es importante, el precio medio aumentará”.

En cualquier caso, considera que no veremos los problemas de escasez que sufrimos el año pasado, puesto que tanto España como Alemania e Italia han hecho un “esfuerzo especial” de almacenaje, teniendo en cuenta los datos de sus servicios de análisis y previsión meteorológicos.

“Hemos comenzado a almacenar antes y en algunos casos lo hemos hecho en colaboración con el cliente. Esto hace que, en estas fechas, estemos mucho mejor preparados que el año pasado, cuando las olas de calor y la sobredemanda del mes de mayo secaron un stock que ya venía mermado por el exagerado aumento de costes y la incertidumbre de los últimos coletazos de la pandemia. Los volúmenes de stock de este año son mucho mayores”, declara a El Economista.