Old Jeffrey: la historia que redefine el concepto de sastrería
Old Jeffrey ha construido una marca muy seria en el mercado de la sastrería. Ya supera los 3M€ de facturación. Su reto es convertir todo lo construido en un negocio más grande, eficiente y sólido

Old Jeffrey nace en 2018 con una idea muy clara: devolver valor, deseo y contemporaneidad a la sastrería.
No como un ejercicio nostálgico, sino como una reinterpretación de un oficio que llevaba años anclado en códigos rígidos y alejados de la actualidad.
Old Jeffrey: un espacio destino
El proyecto arrancaba en Madrid en un lugar que define muy bien su ADN: Calle Gurtubay, 5. Una calle residencial, sin tráfico, sin escaparate, sin flujo natural de clientes. Un espacio destino.
Allí no había margen para el error. Si alguien iba, era porque realmente quería ir. Eso obligó a que todo lo demás –producto, experiencia, discurso…– tuviera que estar al nivel. No había otra.
Desde el primer momento, la propuesta fue clara: trajes y chaqués, ceremonia y business; vestir a un perfil muy concreto: abogados, consultores, perfiles corporativos…

La primera expansión
Apenas ocho meses después llega la primera decisión importante: un local en Velázquez 19. En ese momento, la compañía acababa de invertir en Gurtubay y no había amortizado nada. Aun así, se decide asumir el salto.
Ese momento lo cambia todo. Velázquez no era solo una mejor ubicación. Era una declaración de intenciones: más visibilidad, más ambición y más riesgo.
La operación implicó una nueva obra, más inversión y una presión financiera real. Old Jeffrey había nacido con menos de 170.000€ de capital entre socios e inversores. Para un negocio intensivo en estructura –local, equipo, producto…– era un punto de partida exigente.
La construcción real de la compañía
Se apoya la transición con financiación ENISA. Y ahí se produce el verdadero punto de inflexión. El proyecto deja de ser únicamente estético para convertirse en económico.
A partir de ese momento, comienza una fase menos visible, pero mucho más determinante: la construcción real de la compañía.
Año tras año, el equipo crece, la estructura se amplía y la marca empieza a consolidarse. Lo que comenzó como una sastrería contemporánea evoluciona hacia un sistema mucho más complejo y con una oferta que, poco a poco, va integrado hasta un total de más de 100 referencias dentro de su nueva colección casual, para acompañar a sus clientes ya no solo en “los momentos especiales” y en el trabajo, sino que también en su día a día.
En este momento, emergen abrigos, camisas, polos, pantalones cargo, sudaderas, sobrecamisas, poleras, guayaberas, prendas técnicas, etc.
Hoy, Old Jeffrey supera los 3 millones de euros de facturación y opera con una estructura completamente integrada.
Dos nuevas aperturas
A Velázquez 19, año y medio después, se le suma una nueva ubicación: Lagasca 21, un atelier privado de 240m² con tres salones de sastrería y taller propio. Medir, cortar, confeccionar, ajustar. Todo bajo un mismo techo. El control del producto deja de ser teórico para convertirse en operativo.
El siguiente salto, y el más reciente, es el aterrizaje de Old Jeffrey en El Viso, concretamente en la Calle Jorge Manrique 15. Un chalé de 400m² con más de 1.000m² de jardín que actúa como centro neurálgico de la compañía. Allí conviven ecommerce, logística, marketing, diseño y dirección.
Jorge Manrique no es solo una oficina. Es un espacio donde pasan cosas. Campañas, presentaciones, desfiles… Un lugar que no solo soporta la marca, sino que la amplifica. Más que una sede, un “club” alrededor de Old Jeffrey. Y es precisamente en este momento cuando la compañía da uno de sus saltos más relevantes: la entrada en el B2B.

El salto al B2B
En menos de dos años, Old Jeffrey ha pasado de no operar en este segmento a trabajar con algunos de los principales grupos de restauración del país, cadenas hoteleras nacionales e internacionales, hospitales y grandes corporaciones.
Pero más allá de los nombres, lo relevante es el porqué. Old Jeffrey no entra en B2B como un proveedor más, sino como un socio. Un socio que aporta algo que la industria ha ido perdiendo: herencia textil combinada con un nivel de personalización extremo.
Cada proyecto se construye prácticamente desde cero: tejidos, patronaje, fit, funcionalidad… No es uniformidad. Es identidad aplicada a escala.
Esa combinación –tradición, control del producto y capacidad de adaptación– es lo que ha permitido a la compañía posicionarse rápidamente en un segmento donde la barrera de entrada es la exigencia.
En estos años, la compañía ha crecido tanto en estructura como en ingresos. Una inversión en talento, marca y capacidad operativa, que es lo que hoy permite pensar en una nueva fase. Una fase distinta. Donde el objetivo es crecer con eficiencia. Es escalar sin perder identidad.
Hoja de ruta para el futuro
De cara al futuro, la hoja de ruta es clara:
- En B2C, consolidar Madrid como plaza clave y reforzar el posicionamiento en sastrería nupcial a nivel nacional: en 2025, más de 3.000 novios ya han confiado en la marca.
- Al mismo tiempo, seguir impulsando los tailoring tours en distintas ciudades de España y mercados internacionales, llevando el servicio al cliente sin necesidad de estructura fija.
- En B2B, el foco es escalar con criterio: consolidar grandes cuentas, crecer fuera de Madrid y posicionarse como partner de referencia en uniformidad premium.
Old Tamarinne, para la mujer
Y como extensión natural del universo de marca, está a punto de ver la luz Old Tamarinne, la línea femenina. Un laboratorio textil con lógica ágil: cápsulas, producciones limitadas, nuevos diseños cada 15 días y confección bajo demanda.
Hoy, Old Jeffrey es una compañía en transición. Ha dejado atrás la fase de prueba. Ha construido estructura, marca y capacidad. Y está entrando en una etapa donde el verdadero reto no es crecer más. Es convertir todo lo construido en un negocio más grande, más eficiente y sólido.
Porque, en el fondo, todo empezó igual: sin escaparate, sin tráfico y sin atajos. Y con una idea muy clara: si haces las cosas bien, incluso desde una calle sin paso, acabas encontrando el tuyo.

Su fundador, Antonio Fernández de León, ha sido recientemente reconocido por nuestra revista como uno de los ‘100 emprendedores más relevantes de 2026‘.
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