Tecnología punta para recuperar la biodiversidad marina
Ocean Ecostructures ha desarrollado una tecnología que crea microarrecifes inteligentes que permiten que regenerar la biodiversidad marina de infraestructuras

La mano del hombre suele ser destructiva para la Naturaleza. Por ejemplo, infraestructuras como puertos, plataformas petrolíferas, instalaciones eólicas offshore, cableado y tuberías submarinas, etc., dejan huella en el lecho marino. Ocean Ecostructures se ha propuesto revertir su impacto, convirtiendo este tipo de instalaciones en nuevos focos de biodiversidad.
“Necesitamos las infraestructuras marinas para el progreso y el desarrollo, pero tiene un impacto negativo. Además, utilizan materiales como el acero y el cemento, por lo que cuesta mucho que vuelva a haber vida donde se instalan. Son entornos muy hostiles para la regeneración marina”, explica Ignasi Ferrer, cofundador y CEO de la startup.
Esta preocupación le llevó a crear Ocean Ecostructures, junto a Anna Lloveras y Mireia de Mas, CSO y COO de la empresa, respectivamente. “Empezamos a pensar cómo podríamos ayudar a estos espacios a convertirse en nature positive. Es decir, que en lugar de ser infraestructuras ‘enemigas’ del océano, fuera ‘aliadas’ y sirvieran para recuperar la vida marina”, declara.

‘Oasis’ submarinos
Con esta idea en mente, empezaron a investigar en torno a los arrecifes artificiales, hasta que desarrollaron su tecnología Bio Boosting System. “Es un sistema de unidades de regeneración biomimética para colocar en las infraestructuras marinas, replicando el funcionamiento de un arrecife natural”, aclara.
“Cuentan con un sistema de ancla que los permite colocarse sobre cualquier superficie y son de quita y pon, por lo que no afectan a las operaciones de las infraestructuras. Esto es muy importante para no generar ningún impedimento en su desarrollo futuro”, añade.
Pero enseguida se dieron cuenta de que no valía sólo con crear estos ‘oasis’ submarinos, sino que también era imprescindible medir su impacto. “Para escalar el proyecto y que realmente fuera interesante, no sólo para personas preocupadas por el medioambiente, sino también para las compañías, teníamos que poder reportar el enorme impacto positivo que generábamos. Era fundamental que las empresas pudieran mostrar cómo compensaban su impacto y cómo generaban algo positivo”, afirma.
“Comenzamos a monitorizar las instalaciones y a hacer las mediciones a mano, pero vimos que era necesario incorporar tecnología. Entonces nos volcamos en la robótica, la digitalización y la aplicación de inteligencia artificial, hasta llegar al producto actual”, comenta.
De este modo, Ocean Ecostructures utiliza drones marinos con sondas, cámaras de alta definición e IA para recopilar los datos de cada una de sus life boosting units,
Así consigue identificar las especies que viven en el microarrecife o medir la fijación de CO₂ y los niveles de oxígeno generado, la turbidez y acidez del agua, etc.

Los datos, valor diferencial
Toda esa información se almacena en la nube y se ofrece a los clientes a través de la plataforma iOcean. “Pueden ver la evolución de cada unidad en el tiempo, los progresos temporales, recibir alarmas por especies invasoras, etc. Les permite ver el impacto positivo y, además, activar distintas palancas de generación de rendimientos”, comenta.
“Por ejemplo, el acceso a green funding o la adquisición de ventaja en concursos públicos. Asimismo, les permite ahorrar tiempo en el proceso de elaboración de informes anuales de sostenibilidad, ESG o compliance. También pueden demostrar sus datos de offsetting de carbono, porque podemos calcular el capital natural que regeneran”, desgrana.
“Esta tecnología nos hace únicos en el mundo. No hay nadie en este momento que tenga la capacidad de hacer una monitorización con el nivel de consistencia y robustez que tenemos nosotros”, asegura.
Proyectos a medida
Los clientes de Ocean Ecostructures son autoridades portuarias, marinas deportivas, compañías petrolíferas, eólicas off-shore o de cableado submarino, etc.
Por ejemplo, la empresa ha sido seleccionada para renaturalizar la isla Princesa Isabel en el Mar del Norte, una isla artificial que alojará un parque eólico frente a la costa belga.
También cuentan con ella empresas como Repsol o Red Eléctrica; las autoridades portuarias de Bilbao, Tarragona, Algeciras, etc.; o las marinas de Palamós, Puerto Banús (Marbella) o Port Adriano (Calviá), entre otras.
“Analizamos el lugar donde se van a instalar nuestras life boosting units y diseñamos tanto el sistema de anclaje como las unidades. Las dimensionamos de acuerdo con el entorno y la hostilidad del medio en el que vamos a entrar, de forma que tengamos asegurada una durabilidad mínima de 20 años. El mantenimiento está garantizado y nos encargamos nosotros mismos”, remarca Ferrer.
Así pues, Ocean Ecostructures instala sus unidades y cobra un fee anual por los servicios de monitorización y reporting. Además, recientemente ha lanzado una nueva opción, que denomina Regeneration-as-a-Service. A través de esta modalidad, se contrata un volumen de regeneración marina en un lugar determinado. Y a medida que se va certificando la consecución del objetivo, el cliente va realizando los pagos correspondientes.

Inyección de capital
La propuesta de Ocean Ecostructures está despertando el interés de los inversores. La startup cerró una ronda de financiación de 1,6 millones de euros a finales de 2023, en la que entraron Ship2B Ventures –a través de BSocial Impact Fund—, Inclimo Climate Tech y BStartup de Banco Sabadell. Y en 2025 levantó otros 3,5 millones, incorporándose los fondos Seven Seas Capital y Faber.
La inversión captada le servirá para impulsar su proyección internacional a través de la creación de filiales, con la región de Oriente Próximo como uno de los destinos prioritarios.
En línea con este objetivo, la empresa ha sido una de las 10 startups escogidas en el programa ScaleX de la King Abdullah University of Science and Technology (KAUST) de Arabia Saudí. Este hito será fundamental para afrontar su desembarco y apuntalar su crecimiento en la zona.
“Hemos creado ya la filial allí y ahora estamos cerrando acuerdos para el desarrollo en Oriente Próximo y para seguir expandiéndonos a otros mercados”, apostilla el CEO.
La facturación arraiga en los microarrecifes
Ocean Ecostructures facturó más de 1 millón de euros por primera vez en 2024. La compañía esperaba duplicar sus ventas en 2025, aunque finalmente no llegó a conseguir ese objetivo. Pero espera un importante salto en este ejercicio.
“Tenemos más de 40 instalaciones en marcha y una quincena más en proceso. Hablamos de 500 unidades ya colocadas y cerca de 1.000 en el pipeline”, indica Ferrer.
Y esto no ha hecho más que empezar. La empresa confía en que sus ingresos se disparen en los próximos años, ya que sueña con alcanzar las 20.000 infraestructuras marinas renaturalizadas en 2030.
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