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López Martín: los apellidos que desafían al lobby energético

Ignacio López Martín es un ingeniero y emprendedor en serie referente en el sector de las infraestructuras energéticas y las energías renovables. Entre sus sueños, está acabar con el lobby

El emprendedor Ignacio López
Ignacio López Martín consiguió vender su primera empresa a Shell (imagen cedida)

La trayectoria de Ignacio López Martín dentro del sector energético se distingue por su capacidad para crear empresas de alto valor desde cero. Le caracteriza un enfoque pragmático que prioriza la agilidad operativa sobre las estructuras corporativas tradicionales.

Su filosofía es vender cuando los números le salen y cuando hay un comprador adecuado. En esta línea, los próximos días podría cerrar la venta de su segunda compañía. Sería la segunda porque también consiguió un exit con la primera.

El encuentro con las renovables

Aunque asegura que desde pequeño quiso montar empresas, la trayectoria profesional de este ingeniero sevillano arranca con la crisis de 2008.

La dificultad para encontrar trabajo en su tierra le animó a aceptar un contrato en una ingeniería holandesa. Fue su primer contacto con la sostenibilidad y las renovables, pero aplicados a las fábricas.

Desde aquí montó plantas solares, pequeños aerogeneradores e hizo proyectos de recuperación de calor o control de emisiones en Latinoamérica, India, Sudán o Jordania.

Pasados un par de años, recibe una nueva oferta para trabajar en otra empresa especializada en construir parques eólicos. Entró como project manager y, en poco más de un año, dejó atrás la ingeniería técnica aplicada y se convirtió en jefe de operaciones.

La empresa correspondía a un fondo de inversión que había creado un vehículo orientado a lo que llaman energía distribuida. La misión de López Martín era dirigir la estrategia de inversión y hacer crecer los números del negocio.

Su propio rumbo 

El reto lo superó con creces. Sin embargo, el despido del CEO, antes mentor de Ignacio López, le quitó las ganas de continuar en la empresa. Vendió todo lo que tenía, se compró un velero y se fue a dar la vuelta al mundo en solitario.

Al final, la aventura se quedó en 8 meses recorriendo el Caribe, reparando las continuas averías del velero y colaborando con algún que otro proyecto energético.

Lo hacía ya de forma desinteresada, sin depender de motores externos, salvo las leyes de la naturaleza. Con la misma independencia y una mentalidad alejada de lo convencional ha querido mantenerse hasta hoy.

Parte del equipo de Cable Energía
Cable Energía llegó a reunir 68 personas en el equipo.

El nacimiento de Cable Energía

Fue su amigo Jesús Nieto quien le convenció para que regresara a Sevilla. La propuesta era crear una empresa de infraestructura de movilidad eléctrica centrada en el desarrollo y despliegue de estaciones de carga rápida para vehículos eléctricos en España y Portugal.

Era el año 2019, todavía con una penetración muy minoritaria de este vehículo en España. No parece que tuviese mucho sentido el negocio de los puntos de recarga en ese momento, pero decidieron anticiparse al mercado y fundaron Cable Energía. 

La venta a Shell

Despacio, pero crecían. A la larga, consiguieron 120 proyectos para poner electrolineras por España. Ahí entró un primer grupo inversor que les confió 4 millones de euros en plena crisis del Covid.

Ya en 2022, a punto de cerrar una segunda ronda de 50 millones, la multinacional energética Shell, en un proceso de apertura a las nuevas energías, se interesa por la startup y adquiere el 100% de Cable Energía, rebautizada ahora como Shell Recharge.

En el momento de la venta, la empresa tenía ya un equipo de 68 personas y 100 localizaciones de electrolineras desplegadas. Más que suficientes para el mercado de entonces teniendo en cuenta que construir una localización, ajustándose a la legislación nacional, requiere de media 4 años. Lo que había conseguido Cable Energía era dejar huella.

“En ese momento todo nos pareció bien. Los inversores muy contentos y nosotros orgullosos de haber vendido la empresa en tres años a uno de los grupos energéticos más grandes del mundo”, recuerda el CEO.

La reventa a Acciona

Conforme a contrato, López Martín debía permanecer un tiempo en Cable Energía para integrar su empresa en la multinacional. Se le encomendó también gestionar los 1.000 millones de euros que Shell iba a invertir en Iberia (España y Portugal) en sus planes de electromovilidad para la región.

Los planes se truncaron, sin embargo, con el nombramiento de un nuevo CEO global de Shell más partidario de seguir con el negocio tradicional de la extracción y gestión de petróleo y gas, que de aventurarse con las renovables. Los 1.000M de inversión previstos pasaron a 30 y López Martín decide marcharse de la compañía tras finalizar el compromiso de permanencia.

El sevillano deja la empresa con 680 localizaciones de electrolineras en fase de desarrollo con contratos de exclusividad a 25 años. “De los independientes, éramos la empresa que tenía el portafolio más grande de localizaciones en España”, asegura Ignacio López.

El buen posicionamiento  permitió a Shell revender posteriormente la empresa de Ignacio López a la división de movilidad de Acciona, hoy una de las más potentes en este vertical.

El ‘non-compete’

Pero la salida de Ignacio López de Shell no fue sencilla. Antes tuvo que firmar un non-compete, un acuerdo legal por el que se comprometía a no competir con la multinacional ni creando proyectos similares ni trabajando para otras compañías. “No podría hacer absolutamente nada en solar, eólico o cargadores de coche eléctrico en Europa hasta abril de este año 2026”, señala. 

Coincidieron estas fechas con el nacimiento del primer hijo de Ignacio López y durante meses se dedicó a disfrutar de la familia. Pasado un año, decide que tiene que volver a montar algo. 

El salto al almacenamiento de las renovables

Repasando las cláusulas del non-compete, descubre una brecha en el contrato donde encuentra una nueva oportunidad de negocio. Toma entonces la determinación de crear una ingeniería especializada en el diseño y gestión de infraestructura de almacenamiento energético flexible (baterías o BESS, por sus siglas en inglés). “Ahora está de moda en el sector energético, pero básicamente me lanzo a eso porque es lo único que podía hacer”, reconoce.

Para el desarrollo de esta actividad el 2023 monta, junto a su socio Jaime Ventura, Capflex Energía, que, aunque con una actividad totalmente nueva, López Martín no se complicó mucho la vida buscando un nombre que recuerda al de la primera compañía.

Los fondos como clientes

La actividad de Capflex Energía se centra en aportar el  know-how necesario para desarrollar, promover y construir grandes proyectos de baterías para el almacenamiento de las energías renovables y vendérselo a fondos de infraestructura que financien la ejecución y gestión. Ofrecen acompañamiento a largo plazo desde la concepción del proyecto hasta su operación comercial, aportando flexibilidad al sistema eléctrico. 

A una empresa independiente y todavía pequeña como es Capflex no le queda otra que recurrir a los fondos o a las grandes energéticas, teniendo en cuenta que construir una instalación de estas características requiere un capital que gira en torno a los 60 o 70 millones de euros.

En esta línea trabajan ya con un fondo inglés bastante grande y otro alemán para los que hacen sus desarrollos y sus promociones en España. Tienen también proyectos propios.

A por el segundo exit

En dos años de recorrido, Capflex Energía maneja ya un portfolio, entre propio y de clientes, de unos 600 MW en proyectos de baterías independientes que es bastante grande. Gracias a su agilidad y rápido crecimiento, están a punto de entrar en Due Diligence para ser adquirida por un fondo mucho más grande. 

Ignacio López está vinculado al proyecto de Eolinet renovables
Eolinet renovables utiliza drones para limpiar los aerogeneradores.

Otros proyectos

En paralelo a sus proyectos de energía, Ignacio López está involucrado en otros dos proyectos emprendedores.

Uno es Supercubo de la que López Martín forma parte de consejo de administración. Impulsada por su amigo Jorge Vega. la empresa se dedica a construir gimnasios portátiles y de conveniencia usando contenedores marítimos. Ahora han lanzado su primer gimnasio de lujo para domicilios bajo la marca Supercubo Home.

El otro proyecto corresponde a Eolinet renovables, donde se dedican a la limpieza de los aerogeneradores un trabajo considerado de alto riesgo para los humanos. Ellos se apoyan en el uso de tecnología dron avanzada para realizar esta tarea. Sus clientes son principalmente los cinco, seis grandes tenedores de parques eólicos en España. 

La vuelta al velero

“Yo vendo cuando me compran”, declara Ignacio López. Justifica su pragmatismo alegando la inestabilidad regulatoria del sector y a la existencia de un verdadero lobby energético en el mercado español que dificulta la competencia mediante la falta de transparencia en la asignación de puntos de conexión y barreras democráticas. 

Hasta 50 denuncias dice haber interpuesto ante la Comisión Nacional de los Mercados de la Competencia (CNMC). Con estos antecedentes, el sueño de este emprendedor es desmontar el lobby energético español y, tras lograrlo, retomar la vuelta al mundo a vela con sus hijos.

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