“Es importante construir una red de apoyo y asumir el emprendimiento como un proceso colaborativo”
Aleida del Pino Castro, médica general, participa en la campaña de GAES “Tu audición a prueba cada día”

Revista Emprendedores y GAES han colaborado para la producción de cuatro entrevistas a empresarios con hipoacusia, una condición que se caracteriza por la pérdida parcial o total de la capacidad para escuchar sonidos.
Bajo el título, Tu audición a prueba cada día, nuestros protagonistas han hablado de sus negocios y experiencias profesionales, al tiempo que comparten consejos para iniciarse en el mundo del emprendimiento.
Para GAES, la audición forma parte de cada momento de nuestra vida. Da igual dónde estés o qué estés haciendo: los sonidos están siempre ahí, acompañándonos. Por eso, cada día nuestra audición se pone a prueba.
La tercera de nuestras entrevistadas es Aleida del Pino Castro, médica general y una profesional dedicada al cuidado de personas neurodivergentes, autoinmunes y con enfermedades crónicas.
Hemos hablado con ella para comprender en profundidad cómo ha sido su trayectoria profesional y cómo ha emprendido:
Hacer realidad un sueño
EMPRENDEDORES: ¿Qué te llevó a convertirte en autónoma?
ALEIDA DEL PINO CASTRO: Convertirme en autónoma me ha permitido hacer realidad un sueño: ejercer una medicina más amable, humana y ética, algo que casi todas las personas enfermas reclamamos y necesitamos, pero que no tenemos a nuestra disposición.
Mi consulta busca hacer de la asistencia médica un acto comunicativo. Necesitamos tiempo para escuchar, analizar procesos crónicos complejos y construir planes de salud que tengan en cuenta la biología, la medicina, la evidencia y el contexto social, emocional y ambiental de cada uno de los pacientes.
EMP: ¿En qué rama de la medicina estás especializada y por qué decidiste centrarte en ella?
A.P.C.: Yo no tengo especialidad MIR, pero me atrae todo lo relacionado con la autoinmunidad, la cronicidad y la psicología. Centrarme en estas áreas ha sido una imposición vital, más que una decisión consciente.
Mis experiencias y vivencias como enferma crónica y persona con discapacidad han moldeado mi visión de la medicina y de la sociedad.
Hoy en día, esta disciplina nos reduce a un cuerpo “mecánico” que responde mejor o peor a los esfuerzos terapéuticos.
Por ello, decidí centrarme en el paciente y en lo que solemos hacer menos: acompañar, escuchar y entender a las personas con las que tratamos.

Medicina humanista
EMP: ¿Por qué una medicina humanista e interseccional?
A.P.C.: Porque la enfermedad se desarrolla en personas, no en cuerpos inanimados. Las condiciones sociales, el género, la sexualidad, la discapacidad, la situación económica o la neurodivergencia influyen de manera directa en cómo un enfermo accede a la atención sanitaria.
En la práctica clínica, la medicina humanista busca adaptar la comunicación, revisar los sesgos médicos y diseñar estrategias terapéuticas que se ajusten a la vida de cada uno.
EMP: Te has formado en atención a personas neurodivergentes, ¿por qué decidiste centrarte en este público?
A.P.C.: La neurodivergencia me ha fascinado desde siempre. Cuando empecé medicina quería ser neurocientífica, pero en la universidad y durante mi carrea vi cómo patologizaban la diferencia e invisibilizaban lo que no encajaba en los estándares.
Necesitaba ofrecer algo distinto que tuviera en cuenta las necesidades de los pacientes.
EMP: ¿Qué supuso para ti ser responsable de ‘Consulta en LSE en el Hospiten Rambla’ y cómo evolucionó este proyecto?
A.P.C.: Fue una experiencia muy relevante desde un punto de vista profesional. La comunidad sorda encuentra numerosas barreras en el acceso a la sanidad y este proyecto demostró que la accesibilidad lingüística les garantiza una atención segura y de calidad.
Aprendizaje continuo
EMP: Si volvieras a emprender, ¿lo harías de forma diferente?
A.P.C.: Cuando se crea una consulta propia la parte clínica convive con muchas tareas de gestión que no siempre forman parte de la formación médica, como la organización fiscal.
El proceso de emprender implica un aprendizaje continuo. Cada etapa permite ajustar el modelo de consulta y entender qué necesitan las personas a las que atiendes.
EMP: Te has especializado en minorías, ¿crees que la atención médica tradicional no se acerca de manera adecuada a las realidades y problemáticas de estos grupos?
A.P.C.: El problema no suele ser la ausencia de conocimiento médico, sino la falta de adaptación del sistema. Muchos modelos asistenciales están diseñados para un paciente “estándar” que no refleja la diversidad real de la población.
Esto puede generar sesgos diagnósticos en el proceso, problemas de comunicación o dificultades para seguir los tratamientos.
Por ejemplo, las personas con discapacidad sensorial, las personas neurodivergentes o las personas LGTBI pueden encontrar barreras específicas que no siempre se contemplan en la práctica clínica habitual.

Escucha, rigor y honestidad
EMP: ¿Qué valores destacas de ti misma a la hora de tratar a los pacientes?
A.P.C.: Tres valores que considero centrales en mi práctica clínica son la escucha, el rigor y la honestidad.
El primero porque el acto médico es un acto fundamentalmente comunicativo, el segundo porque la medicina se basa en la evidencia, y el último porque el aprendizaje es un proceso continuo.
Suelo ser sincera con mis pacientes cuando necesito investigar algo antes de darle una respuesta o cuando considero que deben acudir a otro profesional por alguna otra duda.
Para mí es esencial que mis pacientes puedan confiar en mí. Y para ello, la honestidad hacia ellas y hacia mí misma es la mejor herramienta.
EMP: ¿Cómo integraste la hipoacusia en tu vida profesional?
A.P.C.: La hipoacusia ha sido parte de mi proceso personal y profesional desde el principio. En lugar de considerarla como una limitación, intenté convertirla en una herramienta de comprensión hacia otras experiencias de discapacidad o de enfermedad.
Me permitió conectar con mis pacientes y entender el dolor, la angustia y otras vivencias que vienen asociadas a enfermedades que te dejan “secuelas”, que te cambian el cuerpo, que cambian tu manera de estar en el mundo y de relacionarte con los demás.
Construir comunidad
EMP: ¿Algún consejo para personas con esta misma condición que deciden emprender?
A.P.C.: Al principio siempre comenzamos con mucha energía, pero debemos recordar que no podemos con todo.
Tener hipoacusia o una discapacidad, supone emplear más energía y enfrentar barreras que otros tipo de emprendedores no tienen. Tenemos que ser honestas con nosotras mismas y evaluar lo que podemos sostener.
También es importante construir una comunidad y no asumir el emprendimiento como un proceso completamente individual. Las redes de apoyo son esenciales.
En mi caso, es de lo que más agradecida estoy. Las personas hipoacúsicas tenemos la posibilidad de contemplar esta condición como una herramienta de cambio y una fortaleza empresarial.
