Cuadernos Rubio: la resistencia del lápiz frente a la IA
Cuadernos Rubio está de celebración. No es solo que festeje su 70 aniversario sino también por un futuro más que prometedor que atisba la empresa gracias, en parte, a la IA

Al baby boomer no hace falta explicar qué son los cuadernos Rubio, pero a las nuevas generaciones tal vez sí.
Son una famosa marca española de cuadernillos didácticos creada en 1956 para aprender a escribir y a calcular a base de repetir y avanzar en complejidad.
Además de por sus típicas portadas amarillas y verdes, muchos las recordamos por formar parte innegociable del equipaje de las vacaciones de verano.
Aunque parezca mentira, hoy, en la era digital y de la inteligencia artificial, Cuadernos Rubio sigue vendiendo al año dos millones de esas mismas cartillas. Se han adaptado, eso sí, a los nuevos usos del lenguaje, modelos de aprendizaje, distintos idiomas y gustos iconográficos.
Cuadernos Rubio no solo se mantiene en la memoria de muchos sino que también experimenta un resurgir con un futuro muy prometedor.
El origen
Antes que los Cuadernos Rubio, fue la Academia Rubio. Como profesor mercantil, Ramón Rubio abrió en 1956, en Valencia, una academia de contabilidad y cálculo que, con el paso del tiempo, fue ganando prestigio.
Hacer fácil lo difícil
El lema de Ramón Rubio fue siempre ‘hacer fácil lo difícil’. En esta línea diseñó unas fichas que facilitaban el aprendizaje de las matemáticas. Más adelante se le ocurrió que también podría trasladarlas a la caligrafía, la mejor carta de presentación entonces para encontrar un empleo.
Las fichas las diseñaba y elaboraba él mismo, en su domicilio. Todo muy artesanal, pero funcionaba. El paso siguiente fue integrar esas fichas en unos cuadernillos de ejercicios útiles para reforzar en casa los conocimientos adquiridos en el aula.
Todo un visionario
Al tiempo se dio cuenta de que no había nada similar en los colegios. Como el emprendedor visionario que era, se dedicó a visitar escuelas y distribuidores ofreciéndoles su producto. Le costó, pero llegó un momento en el que no había colegio ni hogar sin uno de sus cuadernos. Nace así Ediciones Técnicas Rubio, empresa matriz de Cuadernos Rubio.
Desde los inicios, hasta ahora, se han vendido más de 330 millones de ejemplares, todo un fenómeno de masas que llega hasta nuestros días.
El esplendor
Las décadas que van de 1960 a 1990, Cuadernos Rubio vivió años de gran esplendor. Las ventas oscilaban entre 8 y 10 millones de cuadernos al año para niños de entre 3 y 12 años. La natalidad era mayor y los ordenadores no habían irrumpido aún en las aulas.
A mediados de los 90, Ramón Rubio sufre un derrame cerebral y es su hijo Enrique Rubio, economista de formación, quien toma las riendas del negocio a finales de la década.
Durante los años anteriores, el negocio había funcionado como el proyecto unipersonal de Ramón Rubio. Al hijo le tocó profesionalizar la empresa, crear un equipo comercial, otro editorial y el de marketing.
Tuvo también que renovar los contenidos, haciéndolos más inclusivos, y la imagen de marca sin perder la identidad, en un momento en el que la competencia era mayor y se empezaba ya a hablar del aula 2.0. Fruto de ello sería el posterior nacimiento del ecommerce y de la plataforma interactiva Rubio Digital.
Al liderazgo de Enrique Rubio corresponde también el establecimiento de la imprenta y encuadernación propias para cerrar el círculo y optimizar costes. Amplió, asimismo, la gama de productos ofertados y el espectro de los destinatarios.

De 0 a 100 años
De los entre 50 y 60 títulos que Cuadernos Rubio tenía en el año 2000, han pasado a los cerca de 450 títulos disponibles ahora.
Además de cubrir la etapa escolar de entre los 3 y 12 años, distribuyen también cuentos infantiles, material de lettering, papelería y otros productos de merchandising. El core, no obstante, sigue siendo la enseñanza.
Pero también fue en el año 2000 cuando España pasó a ser un país oficialmente envejecido. Habíamos superado el umbral donde hay más población mayor de 64 años que menor de 16.
Bien en lo que atañe a la esperanza de vida, pero también ello acarrea nuevas necesidades sociales. Entre otras, acompañar esa longevidad con una mejor calidad de vida. Preservar la plasticidad cerebral y retrasar el máximo posible el deterioro cognitivo, representa un reto actual al que la escritura y la lectura dan una respuesta preventiva.
‘Entrena tu mente’
Tampoco esta oportunidad quiso desaprovecharla Enrique Rubio lanzando la iniciativa ‘Entrena tu mente’. Es una línea de cuadernillos de estimulación cognitiva diseñada por neuropsicólogos para adultos y personas mayores.
El objetivo es mantener activas las capacidades mentales y ayudar a frenar el deterioro asociado a la edad o a enfermedades neurodegenerativas.
Este público representa actualmente entre un 5 y un 10% del volumen de la facturación total de la compañía. De estos venden alrededor de 2 millones de ejemplares al año y con tendencia al alza. Cuadernos Rubio ya no es solo para niños, ahora cubren todas las edades, de 0 a 100 años.

El nuevo liderazgo en tiempos de la IA
En mayo de 2025, Enrique Rubio decide hacerse a un lado y pasar la dirección de la empresa a su hijo Luis Rubio. Encarna la tercera generación de una empresa familiar que conserva el 100% del capital.
Con una trayectoria profesional previa en el ámbito del gran consumo, en compañías como Procter & Gamble y Vicky Foods, Luis Rubio llevaba años ligado al devenir de la compañía ocupando distintas áreas de responsabilidad. Al final, casi, sin darse cuenta, era él quien dirigía la empresa.
Sabe que el listón se lo han dejado alto y que a él le va a tocar bregar con la inteligencia artificial generativa, cada vez más presente en las aulas. Miedo no le da, más bien confía en la oportunidad que le puede brindar la drástica caída del esfuerzo intelectual, sobre todo, entre los más jóvenes.
La deuda cognitiva
La pérdida de hábitos como los de la escritura, la lectura, la concentración o la reflexión que ya venían en declive, se agravan con la IA. Algunos lo llaman ‘la deuda cognitiva’, consecuencia de delegar tareas de análisis, memoria y resolución de problemas en las máquinas.
El cerebro reduce su esfuerzo neuronal y las habilidades cognitivas se debilitan y atrofian por falta de uso, como sucedería con cualquier otro músculo.
El renacer del lápiz y el papel
Es precisamente en riesgos como el señalado donde apoya Luis Rubio sus esperanzas para revivir otra época gloriosa con la compañía. “Nosotros creemos y seguimos apostamos por la escritura en papel, sobre todo, en la etapa de educación que es muy importante”, sostiene.
Verdad que cada vez más centros educativos encargan a los alumnos redactar y escribir a mano contenidos en el aula, en presencia de los profesores.
También se les invita a expresar oralmente pensamientos y conclusiones. Intentan así repensar el diseño de una clase que concilie el uso de la tecnología con prácticas que tradicionalmente se han mostrado eficientes desde el punto de vista pedagógico.
Volver a empezar
- ¿Hay que aprender a escribir con buena caligrafía y sin faltas de ortografía? Sí, porque continúa siendo una buena carta de presentación que no podemos delegar en un corrector automático. Entre otras cosas, porque no siempre vamos a poder tenerlo a mano, como en un examen o una oposición.
- ¿Es conveniente hacerlo en papel? Sí, porque la escritura a mano y en papel ofrece ventajas cognitivas y psicológicas que las pantallas no sustituyen. Estudios de neurociencia demuestran que escribir a mano activa redes neuronales más amplias.
- ¿Es preferible escribir las palabras ligadas que en modo imprenta? También un sí. Aunque sea más complejo, múltiples estudios de psicología educativa indican que el esfuerzo de unir los trazos activa áreas del cerebro vinculadas al lenguaje y a la memoria que permanecen inactivas al usar la tipografía imprenta.
Estas son algunas de las antiguas prácticas hoy denostadas y caídas en desuso que algunos expertos recomiendan recuperar. Tecnología, sí, pero sin soltar el volante.
Nuevos retos
Actualmente, Ediciones Técnicas Rubio cuenta con un equipo de 25 personas. La facturación, al cierre del año pasado, fue de 3 millones de euros, en línea con el crecimiento de entre un 3% y un 4% que suelen experimentar cada año.
La empresa siempre ha sido rentable. Salvo algún que otro crédito bancario, nunca han tenido que recurrir a capital externo. Pero Luis Rubio no se quiere quedar ahí.
Además de potenciar la línea de productos dirigida a adultos y personas mayores hasta alcanzar con ella entre un 20 o 30% del volumen de ingresos, figura en su hoja de ruta consolidar otra línea para hacer la educación divertida. Competiría aquí con el ocio digital de los niños que, por cierto, “cada vez mandan más. Se trata de lograr que nos elijan a nosotros antes que al videojuego”.
Digitalización de la compañía
Como empresa, sabe también que de la digitalización no se puede escapar. En este sentido, han adquirido maquinaria nueva, han digitalizado el almacén y han adquirido programas de software para optimizar procesos. Ahora son más eficientes en todas las patas del negocio. Luis Rubio, como nuevo CEO de la compañía, tiene otros planes.
Han introducido también mejoras en el ecommerce, un canal de ventas que va en aumento y les permite hacer un seguimiento de los clientes.
Internacionalización
Abrir nuevos mercados es el otro gran reto que se plantea Luis Rubio. La tarea no es fácil porque la educación difiere mucho de un país a otro, desde los niveles hasta las tipografías. La marca vende ya en México, Colombia, Perú y están a punto de empezar a vender en EEUU.
La expansión territorial les ha permitido observar que, en este proceso de expansión territorial, tiene mejor salida los productos que están fuera del currículo escolar. Así que tal vez sea la literatura infantil o productos como el lettering donde pongan el acento en el desembarco de otros mercados.
La nueva academia
Otra de las iniciativas que el CEO ha puesto en marcha con motivo del septuagésimo aniversario es una nueva Academia Rubio. Supone un poco volver a los orígenes del abuelo aprovechando un espacio que les queda en la tienda física que conservan en Valencia.
No será una academia a la antigua. Lo que pretende crear es un modelo más experiencial, abierto y transversal. Construir un punto de encuentro intergeneracional ofreciendo talleres muy diversos, desde cuentacuentos hasta de estimulación cognitiva, lettering, matemáticas o formación a profesores en nuevas metodologías docentes.
La inauguración de la academia se enmarca dentro de la estrategia de la compañía de ampliar su papel en el ecosistema educativo, evolucionando desde el producto hacia la creación de experiencias de aprendizaje.
La conexión con el pasado
Con dicha iniciativa, además de reforzar el enfoque inclusivo y educativo del proyecto, la compañía conecta su pasado con su presente, reinterpretando su historia como punto de partida para un nuevo concepto de aprendizaje
“Este 70 aniversario no es solo una celebración del pasado, sino una reafirmación de hacia dónde queremos ir: seguir haciendo fácil lo difícil, adaptándonos a los nuevos tiempos sin perder la esencia del método RUBIO”, señalan desde la compañía.
De esta forma, Cuadernos Rubio, con 70 años de historia, demuestra que la mejor manera de abrazar el futuro es reafirmando el valor duradero e irremplazable del papel y el lápiz.
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