Hay una parte del emprendimiento que no suele aparecer en los planes de negocio. No figura en las previsiones de ingresos, ni en los estudios de mercado, ni en las hojas de cálculo. Es la que tiene que ver con las dudas, la incertidumbre, la soledad, la capacidad para levantarse después de un fracaso o la necesidad de encontrar a alguien con quien compartir los problemas que inevitablemente aparecen cuando se pone en marcha una empresa.
Precisamente ahí quiere detenerse este año el III Congreso Nacional sobre Emprendimiento y Discapacidad, que los próximos 26 y 27 de noviembre reunirá en Espacio Ventas, en Madrid, a personas con discapacidad que ya han emprendido, a quienes están pensando hacerlo y a profesionales y organizaciones vinculados al ecosistema emprendedor. Organizado por Fundación ONCE, CERMI y ASEMDIS, el encuentro lleva un título que resume buena parte de su filosofía: “Lo que sostiene un sueño. El gran reto emocional de emprender”.
No se trata solo de aprender a crear una empresa. La tercera edición del Congreso quiere preguntarse qué ocurre después de tener una buena idea: cómo se mantiene la motivación, cómo se gestiona la incertidumbre económica, de qué manera se organiza el trabajo o cómo se construye una red de personas capaces de acompañar al emprendedor cuando aparecen las dificultades.
Porque detrás de cualquier proyecto hay una persona. Y cuando a las dificultades habituales de emprender se añaden las barreras con las que todavía se encuentran muchas personas con discapacidad, disponer de formación, contactos y apoyos puede marcar diferencias.
La tercera edición del Congreso lleva por título «Lo que sostiene un sueño. El gran reto emocional de emprender» y pone el foco en lo que ocurre después de tener una buena idea de negocio
Emprender sin hacerlo en soledad
Los encuentros previos con emprendedores con discapacidad han permitido identificar un asunto que aparece de manera reiterada: la soledad de quien emprende y sus consecuencias emocionales, psicológicas y sociales. De ahí que esta edición haya decidido recorrer lo que sus organizadores denominan la “ruta emocional de las personas emprendedoras”, desde el momento en que nace una idea hasta que el negocio necesita evolucionar para continuar siendo viable.
El itinerario contempla cuatro momentos: generación de ideas, implantación, crecimiento e innovación y evolución. Pero la intención es mirar esas etapas desde una doble perspectiva: qué necesita el negocio y qué necesita la persona que está detrás de él.
Para Sabina Lobato, directora de Formación, Empleo, Operaciones y Estudios de Fundación ONCE, el reto pasa precisamente por conseguir que el emprendimiento de las personas con discapacidad pueda desarrollarse en un entorno con más apoyos.
“Queremos que el Congreso sea sobre todo útil. Emprender no significa únicamente tener una buena idea o encontrar financiación. Significa aprender a gestionar la incertidumbre, disponer de herramientas, establecer contactos y contar con una red que pueda acompañarte en los distintos momentos por los que atraviesa un proyecto. Nuestro objetivo es ayudar a construir ese ecosistema para que ninguna persona con discapacidad tenga que recorrer en soledad el camino de emprender”.
Esta filosofía se refleja también en la programación. Junto a las sesiones plenarias, el planteamiento contempla talleres paralelos sobre cuestiones muy pegadas al día a día de cualquier persona emprendedora. A través de un formato diseñado para que cada asistente pueda configurar su propio itinerario en función de la etapa emprendedora en la que se encuentre o en función de los intereses que tenga la persona emprendedora.

Del escenario a la realidad
Pero el III Congreso Nacional sobre Emprendimiento y Discapacidad quiere que los emprendedores no sean únicamente espectadores. La organización ha abierto distintas posibilidades para convertirlos en protagonistas y poner sus proyectos ante el ecosistema empresarial.
Entre ellas se encuentran los Premios Por Talento Emprende y el Pitch Desafío Emprende, dos propuestas diferentes que comparten el objetivo de hacer visible el talento. Para los organizadores, el Pitch convierte el desafío en una oportunidad para que emprendedores y emprendedoras con discapacidad den a conocer sus proyectos, demuestren su potencial e impulsen su crecimiento. Los Premios Por Talento Emprende, por su parte, reconocen aspectos como la innovación, la resiliencia y el liderazgo de mujeres emprendedoras.
En ambos casos, el valor de presentar una iniciativa no reside solamente en el reconocimiento, sino también en colocar el proyecto en un espacio compartido por emprendedores, entidades, administraciones y otros actores del ecosistema emprendedor.
“Nos gustaría que las personas emprendedoras con discapacidad se atrevan a enseñar lo que están haciendo. Tanto los Premios Por Talento Emprende como el Pitch son oportunidades para hacer visible el talento y para que un proyecto pueda encontrar conexiones que le ayuden a avanzar. Hay muchas buenas ideas y muchas experiencias emprendedoras que necesitan ser conocidas. Queremos que el Congreso sea también su escaparate”, señala Sabina Lobato.

El emprendimiento como opción, no como último recurso
El debate cobra especial importancia si se observa la realidad del emprendimiento entre las personas con discapacidad. El estudio Emprender con discapacidad en España, impulsado por Fundación ONCE y el Observatorio del Emprendimiento en España, señala que más del 20% de las personas con discapacidad optan por el autoempleo como modo de vida, aunque en muchos casos lo hacen por necesidad ante la ausencia de otras salidas laborales.
Detrás de esos porcentajes aparece uno de los grandes desafíos que quiere abordar el encuentro de Madrid: conseguir que una persona con discapacidad pueda contemplar la posibilidad de crear un negocio como una opción profesional y vital y que, una vez iniciado el proyecto, encuentre las condiciones necesarias para sostenerlo.
Por eso el networking tampoco aparece como un complemento menor del programa. Crear relaciones entre emprendedores y ponerlos en contacto con organizaciones, administraciones y empresas forma parte de los objetivos expresos del Congreso. La propia concepción del encuentro incorpora diferentes fórmulas destinadas a favorecer esas conexiones.
Todo responde a una misma idea: emprender es un recorrido, no un momento.