De la Técula Mécula al cultivo inteligente: así se cocina la innovación en Extremadura

La segunda edición de FOODLAB seleccionará diez proyectos que muestran cómo conectar ciencia, empresa y mercado para desarrollar nuevos alimentos y mejorar procesos. CTAEX pondrá en marcha esta iniciativa con la financiación de la Junta de Extremadura.

Cartel de la segunda edición de FOODLAB, iniciativa de la Junta de Extremadura
El lanzamiento de la segunda edición de FOODLAB está previsto entre noviembre y diciembre de 2026.
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Una buena idea agroalimentaria necesita algo más que una receta. Hay que comprobar cómo se conserva, qué ocurre cuando aumenta la producción, cuánto cuesta elaborarla y quién puede comprarla. Entre la primera prueba y el mercado hay decisiones que una pequeña empresa no siempre puede abordar con sus propios medios.

FOODLAB, el Hub de Procesos y Productos Agroalimentarios, nace para facilitar ese recorrido. El programa del Centro Tecnológico Nacional Agroalimentario Extremadura (CTAEX), financiado por la Secretaría General de Economía, Empleo y Comercio de la Junta de Extremadura, es una iniciativa que acerca conocimiento, instalaciones especializadas y acompañamiento empresarial a quienes necesitan convertir una propuesta en un producto o proceso viable.

La ciencia en la pequeña empresa

Una planta piloto o un laboratorio permiten ensayar una fórmula, analizar un producto o comprobar cómo se comporta un proceso antes de plantear su fabricación a mayor escala.

Uno de los elementos diferenciales de FOODLAB es que, además de acceder a los laboratorios y las instalaciones de CTAEX, los proyectos cuentan con la colaboración de sus investigadores en el desarrollo experimental de los nuevos productos. Esta colaboración permite trabajar conjuntamente en las formulaciones, las pruebas y los ajustes que necesita cada propuesta.

FOODLAB combina el acceso a estas capacidades con mentoría y formación en modelo de negocio, ventas, viabilidad económica, propiedad industrial y financiación. Un diagnóstico inicial determina qué necesita cada participante y cómo orientar el trabajo.

La tecnología y la estrategia comercial avanzan así juntas. La pregunta no es solo si una idea funciona, sino qué necesita para encontrar su lugar en el mercado.

Reinventar un dulce tradicional, la pizza o la carne

Pastelería Casa Fuentes ilustra ese recorrido con una elaboración reconocible de la gastronomía extremeña: la Técula Mécula. Su proyecto trabaja en adaptarla a un bombón, estudiando formulación, presentación y posibilidades de comercialización. El reto consiste en trasladar la identidad de un dulce tradicional a un formato diferente.

Belpa también parte de un producto cotidiano, la pizza, para explorar bases con una elevada proporción de ingredientes vegetales. El desarrollo de la receta se acompaña del análisis de su viabilidad productiva y comercial.

Ambroz Origen busca diferenciar la carne de ternera del Valle del Ambroz. Estudia la alimentación del ganado, las características de la carne y su trazabilidad, con una propuesta dirigida principalmente a hoteles, restaurantes y cafeterías.

Oportunidades donde ya hay recursos

Innovar también puede empezar por mirar de otra manera los ingredientes y subproductos del entorno. Lycolé desarrolla una bebida con licopeno y otros antioxidantes naturales, trabajando su formulación, caracterización y posicionamiento comercial.

Kivia, promovida por Biomercado, aprovecha descartes y residuos de la cereza del Valle del Jerte para formular una bebida funcional. El proyecto conecta un recurso ligado al territorio con una nueva propuesta agroalimentaria.

Complus investiga compost biotecnológico obtenido de subproductos agroalimentarios y bacterias de interés para mejorar las condiciones del suelo o del cultivo. SmallOps trabaja en una tecnología de hidrólisis para valorizar el alpechín, un subproducto del sector oleícola, con posibles aplicaciones en alimentación animal.

Estas iniciativas trasladan la economía circular a preguntas de negocio: qué se puede aprovechar, qué transformación necesita y qué aplicación podría tener.

Más información para producir mejor

La innovación también llega a los procesos. Castúo System integra sensores y gestión de información para monitorizar cultivos hidropónicos en espacios controlados. Busca facilitar el seguimiento de sus condiciones y mejorar la gestión de recursos.

Agrotraza desarrolla una solución tecnológica para registrar y relacionar información del aceite de oliva virgen extra desde la llegada de la materia prima a la almazara.

Bolschare aborda la seguridad alimentaria con un protocolo poscosecha orientado a reducir aflatoxinas en pistachos y otros frutos secos con cáscara. El proyecto estudia cómo mejorar la calidad del producto y optimizar los costes de almacenamiento.

Productos y prototipos

La primera edición presentó siete productos mínimos viables y tres prototipos. Cada iniciativa cuenta, además, con una hoja de ruta, un plan de acción financiero para identificar las actuaciones pendientes de la salida final al mercado y las posibles conexiones estratégicas de interés con distribuidores, clientes o socios industriales.

Estos resultados ofrecen una base para continuar el desarrollo de las propuestas y orientar las siguientes decisiones de inversión, producción y comercialización.

Seis meses para impulsar diez ideas

Próximamente se pondrá en marcha una segunda edición de FOODLAB, cuyo lanzamiento está previsto entre noviembre y diciembre de 2026.

La convocatoria seleccionará diez proyectos vinculados al sector agroalimentario que busquen desarrollar nuevos productos, mejorar procesos o validar soluciones tecnológicas con potencial de mercado. Se valorarán la innovación, la viabilidad técnica y empresarial, las oportunidades comerciales, la capacidad del equipo promotor y el grado de madurez tecnológica.

Durante aproximadamente seis meses, los participantes combinarán formación y mentoría empresarial con un itinerario técnico adaptado a sus necesidades. Podrán trabajar en prototipos, formulaciones, pruebas piloto o estudios de conservación y vida útil, con acceso a los laboratorios, plantas piloto y fincas de CTAEX y con la colaboración de sus investigadores en el desarrollo experimental de los nuevos productos.

El programa facilitará también la conexión con su red de más de 70 entidades del sector. Una jornada inicial permitirá dar a conocer las iniciativas seleccionadas y un Demo Day final servirá para presentar los resultados y explorar oportunidades de colaboración.

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