Las pymes españolas afrontan el último tramo de 2026 con unas expectativas de crecimiento mejores que las registradas en los últimos años.
De acuerdo con ‘III Informe de pymes y autónomos de España’, elaborado por Hiscox, el 40,9% de estos negocios prevén aumentar su facturación en el presente ejercicio.
Aunque las expectativas son ligeramente inferiores a las que se registraban hace un año, representa una evolución positiva respecto a los ejercicios anteriores. Por ejemplo, el porcentaje de empresas que esperaba incrementar sus ingresos en 2022 se situaba en el 34,7%. Un año después, descendió al 31,7%. Y en 2024 repuntó hasta el 32,5%. En 2025, el porcentaje de pymes que confiaba en mejorar sus ventas alcanzó el 42,8%, una cifra ligeramente superior a la obtenida este año.
Además, el 37,1% de las pymes y autónomos consultados esperan mantener sus ingresos estables durante 2026, lo que refleja unas perspectivas de continuidad para una parte importante del tejido empresarial.
Mayor margen, aunque no se crea empleo
En un entorno inflacionario, el sostenimiento de los márgenes es uno de los mayores quebraderos de cabeza para las empresas. Según el estudio de Hiscox, las previsiones también son positivas respecto a la rentabilidad de los negocios. No en vano, el 36,5% de las pymes confían en mejorar sus resultados económicos durante 2026. Además, se trata del porcentaje más elevado de toda la serie histórica: 27,6% en 2022; 27,9% en 2023; 25,7% en 2024 y 34,3% en 2025.
Asimismo, el 36,3% de las empresas encuestadas esperan mantener sus márgenes comerciales sin cambios. Por el contrario, un 15,5% de las pymes anticipa un deterioro moderado, mientras que un 9,4% prevén una contracción acusada.
A pesar de las buenas perspectivas de negocio, la contratación de las empresas mantiene un perfil bajo. La investigación de la aseguradora desvela que dos tercios de las pymes (66,7%) mantendrán sus plantillas estables. Apenas el 15,6% de ellas prevén crear nuevos puestos de trabajo.
Cuanto más grandes, más confianza
El informe de Hiscox también desvela que las empresas que más facturan tienen mejores perspectivas para este año. De este modo, más de la mitad (50,4%) de las compañías que se mueven por encima de los 2 millones de euros de ingresos esperan aumentar sus ventas. Además, el 47,9% de ellas confían en mejorar sus beneficios y el 23,2% prevén incrementar su plantilla.
Sin embargo, los porcentajes son inferiores entre las compañías que facturan menos de 2 millones de euros. En este caso, el 39,3% esperan aumentar sus ingresos, el 34,6% creen que mejorarán sus márgenes y el 14,3% prevén crear empleo.
Si atendemos al número de trabajadores, las pymes de entre 10 y 249 empleados son las que tienen mejores perspectivas de crecimiento. Casi dos tercios de ellas (64,6%) esperan incrementar su facturación y el 47,6% confían en mejorar sus márgenes. Además, un tercio de ellas (33,6%) prevé ampliar sus plantillas.
Las microempresas, que cuentan con entre uno y nueve trabajadores, también muestran expectativas positivas. El 47,7% de las consultadas confían en aumentar sus ingresos y el 45% esperan mejorar sus beneficios. Sin embargo, sólo el 11,8% prevén contratar nuevos empleados.
Las previsiones son peores entre los autónomos sin asalariados. En este caso, poco más de un tercio de ellos (34,4%) pronostican que incrementarán sus ventas, mientras que el 29,7% de ellos esperan mejorar sus márgenes y el 17% contemplan incorporar personal.
Industria y empresas jóvenes, las más optimistas
El análisis de Hiscox también analiza las previsiones por sectores de actividad. La industria es la que tiene mejores perspectivas para este año, ya que el 53,8% de las empresas de este sector esperan aumentar su facturación, mientras que el 56,7% de ellas confían en mejorar sus beneficios y el 23,9% prevén incrementar sus plantillas.
El 43,6% de las empresas del comercio esperan mejorar su facturación, mientras que el 38,8% prevén incrementar sus beneficios y el 13,3% contemplan nuevas contrataciones. Y las empresas dedicadas a otros servicios tienen unas previsiones de crecimiento más moderadas: 34,1% esperan aumentar sus ingresos, el 27,1% confían en mejorar sus márgenes y el 14,2% consideran que ampliarán sus equipos.
Además, la antigüedad del negocio marca diferencias. Las empresas de menos de cinco años de vida muestran unas perspectivas más favorables que las compañías consolidadas. Casi la mitad de las pymes jóvenes (49,8%) confían en aumentar sus ventas durante 2026. Además, el 41,2% de ellas espera mejorar sus márgenes y el 20,3% prevén contratar trabajadores.
En cambio, en las empresas con más de cinco años de trayectoria estos porcentajes se sitúan en el 38,9% para la facturación, el 35,4% para los beneficios y el 14,6% para el empleo.
“Las pymes españolas están demostrando una solvencia notable para defender su actividad e impulsar la rentabilidad en un entorno tan exigente como el actual. Pese a la prudencia que domina la contratación, la estabilidad de los ingresos y el empuje de la industria y las empresas más jóvenes confirman la solidez de nuestro tejido empresarial”, comenta Javier González Gugel, director general de Hiscox Iberia.
El lastre de la incertidumbre geopolítica
Aunque las perspectivas de las pymes son positivas, tampoco conviene obviar que el contexto geopolítico supone una amenaza. No en vano, el 88% de los directivos de las empresas españolas consideran que el aumento de las tensiones geopolíticas limitará sus planes de crecimiento. Además, esta sensación va claramente al alza, ya que en enero el porcentaje era del 74%, mientras que a principios de 2025 era del 71%, según el ‘Spotlight on Geopolitical and Economic Risk 2026’ de Beazley.
Asimismo, el 84% de los consultados opinan que los cambios en el panorama político están mermando su capacidad para operar de forma rentable (75% de enero y 78% a principios de 2025). De igual modo, crece la preocupación macroeconómica. No en vano, el 41% de los encuestados sitúan la desaceleración, la inflación, la recesión o la deuda soberana entre sus tres principales amenazas, nueve puntos porcentuales más que a comienzos de año.
Esa inquietud se traduce en decisiones operativas. El 77% de las empresas españolas adelantan que prevén cambiar de proveedores o reorganizar sus cadenas de suministro durante el próximo año por las tensiones geopolíticas. Sin embargo, el informe advierte que reducir la exposición en un ámbito puede trasladar la dependencia a otros y generar nuevas vulnerabilidades.