Día Internacional de los Trabajadores, con permiso de la IA
Hace años que el 1 de Mayo se conmemora el Día Internacional de los Trabajadores. Una festividad que, conforme van las cosas, pronto compartiremos con la IA

El 1 de mayo se celebra el Día Internacional de los Trabajadores. Se conmemora la lucha histórica por los derechos laborales en contra de la precariedad, la brecha salarial o la inseguridad laboral, entre otras causas. El origen de esta festividad se remonta al siglo XIX, al comienzo de la Revolución Industrial, en EEUU.
La Revolución Industrial trajo consigo la producción en masa, pero no una mejor calidad de vida para los trabajadores. Las jornadas laborales en las fábricas, además de insalubres y peligrosas, eran extenuantes.
La reivindicación de la jornada laboral de 8 horas centró las manifestaciones que se extendieron por todo el mundo hasta conseguir el reconocimiento.
Al movimiento obrero le habían precedido las protestas en Inglaterra por la mecanización que causaba desempleo, bajos salarios y condiciones laborales inhumanas.
Este es el escenario que, según algunos, podría repetirse ahora con la irrupción de la inteligencia artificial (IA) en el mercado laboral.
El empleo tecnológico
Cierto que la IA va a tener un impacto significativo en el trabajo y en las relaciones laborales con algunos sectores más afectados que otros. A comienzos de este año, la Unión General de Trabajadores (UGT) hacía público un estudio alertando del “frenazo” del empleo tecnológico.
Resulta curioso que así sea en un contexto marcado por la digitalización y la IA. La menor demanda de estos profesionales acarrea también una bajada salarial y la consecuente pérdida de su poder adquisitivo.
Pero no sólo los puestos tecnológicos parecen estar amenazados por la IA. Se habla también el riesgo que corren de engrosar las listas del INEM los asistentes administrativos, los del servicio de atención al cliente, creadores de contenidos, traductores, programadores junior, empleados de banca, funcionarios…
Para todos los casos referidos, la IA parece aportar ya soluciones igual o más eficaces que cuando las realiza un humano.
Los oficios tradicionales
Por contra, otros hablan ya del resurgir de los oficios tradicionales en la era de la IA. Áreas como la electricidad, fontanería, construcción, transportistas, artes y oficios o artes escénicas parecen compartir ahora un futuro más prometedor. Al menos así lo recoge un estudio reciente de la plataforma de empleo InfoJobs.
El análisis, no obstante, advierte de un desequilibrio entre la demanda laboral de estos puestos no mecanizables y la Formación Profesional, todavía con un peso limitado en estas áreas.
Una formación desajustada
El problema es que también la incorporación de la IA en el mercado laboral, presenta carencias formativas. En la escuela de negocios ISDI sostienen que “el verdadero reto ya no es tecnológico, sino humano y formativo: cómo preparar a las personas para aprender, reaprender y liderar el cambio”.
Defiende en ISDI lo que denominan preskilling, upskilling y reskilling como las palancas clave para garantizar la empleabilidad y la competitividad en la era de la IA, desde un enfoque que pone a las personas en el centro de la transformación.
En cuanto al significado de estos términos los explican así:
Upskilling
Hace referencia al desarrollo de nuevas competencias dentro del mismo ámbito profesional. Este permite a los profesionales actualizar sus conocimientos y ampliar su impacto en un entorno marcado por la automatización y la inteligencia artificial.
Reskilling
Implica una reconversión profesional, preparando a las personas para asumir nuevos roles o funciones en áreas emergentes. Un proceso cada vez más necesario en un mercado donde muchos perfiles quedan obsoletos mientras surgen otros nuevos.
Desde ISDI subrayan que ambos procesos son ya imprescindibles y deben abordarse de forma estratégica, tanto desde las empresas como desde las instituciones educativas.
Preskilling
En este contexto, comienza a tomar forma una visión más amplia sobre cómo prepararse ante la transformación constante del mercado laboral, estaríamos hablando del preskilling.
Lo que es irremplazable
Pero, por muy lista que la IA termine siendo, existen atributos intrínsecamente humanos que las máquinas nunca podrán replicar.
La IA podrá mostrar empatía, pero no sentir emociones; podrá hablar con nosotros, pero no mirarnos a los ojos para ver nuestra reacción; generará buen contenido, siempre sobrio y creará copilots que hagan más productivos a los equipos, pero no sabrán liderarlos.
Quiere ello decir que la IA, bien utilizada, puede sernos muy útil, tanto en la vida profesional como en la personal.
Se sabe que la IA detecta un 20% más de tumores de mama que los métodos tradicionales, que es capaz de descifrar la actividad cerebral y convertirla en texto para que personas con parálisis puedan comunicarse, o que puede predecir fenómenos meteorológicos extremos una semana antes de que acontezcan.
Ninguno de los prodigios citados habrían sido posibles sin la inteligencia humana que les ha precedido y alimentado. Pero tampoco tendrían sentido sin estrategia, juicio y relaciones humanas complejas.
Que una máquina pueda cribar el cáncer mejor que el ojo humano no sustituye a la experiencia del oncólogo como gestor estratégico y human de la enfermedad.

Una integración exitosa
Más de 20.000 pacientes de España han pasado por DORIA, un innovador sistema de Diagnóstico Oftalmológico Robotizado mediante IA desarrollado en Valencia.
En apenas ocho minutos, realiza a los pacientes más de 100 pruebas oftalmológicas de forma autónoma, no invasiva y sin necesidad de dilatar la pupila. Puede detectar patologías como glaucoma, cataratas, diabetes o degeneración macular sin dilatar la pupila.
Tutelado 100% por técnicos titulados en optometría y certificados en DORIA, tras el proceso de análisis, se genera un informe con el cual los oftalmólogos pueden emitir un diagnóstico, permitiendo priorizar cada caso según su necesidad clínica real.
De este modo, además de mantener la plantilla del centro donde se instala, permite a algunos de sus profesionales teletrabajar algún día para estudiar a fondo un caso determinado y decidir su derivación o no al especialista. Permite también integrar a profesionales externos que realicen esta función y complementen el día a día de la unidad.
A tener en cuenta, también, la notable reducción de las listas de espera y la detección temprana de patologías que, en ocasiones, avanzan más de lo deseado en espera de un diagnóstico.
Valga el caso de DORIA, como ejemplo de la perfecta conciliación de la IA con los profesionales de la salud, posicionándose como un copiloto tecnológico que potencia la labor del oftalmólogo en lugar de sustituirlo.
Gestionar la integración
Como advertía Juan Antonio Relaño en este otro artículo de Emprendedores, “el impacto de la IA en el empleo dependerá de cómo se gestione su integración. Puede ser una herramienta que complemente el trabajo humano, impulsando la productividad y permitiendo mayor tiempo para tareas creativas, o bien puede convertirse en un factor de exclusión si no se toman medidas para facilitar la adaptación de los trabajadores”.
Hoy, Día Mundial del Trabajo, ya no necesitamos luchas por la jornada laboral de 8 horas, pero sí hay que seguir luchando por la seguridad laboral.
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