1 de cada 4 empresas creadas en el último lustro han cerrado
El 23% del medio millón de empresas creadas entre 2020 y 2024 han echado el cierre. Y sólo quedan vivas 6 de cada 10 de las creadas en 2019

La pandemia de la COVID-19 y la crisis que provocó ésta, solapándose con los problemas en la cadena de suministro, la crisis energética, etc., se han llevado por delante a buena parte de las empresas creadas en los últimos años.
Según el ‘Estudio sobre mortalidad de las empresas creadas en los últimos cinco años, realizado por Informa D&B, compañía filial de Cesce, tres cuartas partes (77,1%) de las 506.192 empresas creadas entre 2020 y 2024 mantienen su actividad.
El resto, unas 116.095 empresas se encuentran en situación de inactividad. Sin embargo, dos tercios de ellas (67%) no han cursado su cierre de manera adecuada, puesto que no ha comunicado su situación de forma oficial, a través de concursos, baja de oficio, disolución/extinción o cierre de hoja registral por crédito incobrable.
“De los ceses de las empresas constituidas entre 2020 y 2024, únicamente el 0,22% se ha debido a procedimientos concursales, lo que confirma que este proceso no es muy utilizado”, afirma Nathalie Gianese, directora de Estudios de Informa D&B.
Las disoluciones suponen también el 0,22%, mientras que el cierre de hoja registral representa un 3% de las bajas y las extinciones superan el 4%.
Así pues, ante el escaso número de empresas que comunica oficialmente que ha dejado de ejercer su actividad, Informa D&B indica que en su estudio contabiliza como ceses estimados situaciones como el incumplimiento de obligación de publicación de cuentas, la imposibilidad de localizar a las empresas o la constatación de que las compañías estén posiblemente inactivas o definitivamente inactivas según sus propias fuentes.

¿Cuáles son los sectores más afectados?
El estudio desvela que la mayor parte de las sociedades que ya no están activas se localizan en el comercio (28.491 empresas, 24,5% del total), la construcción y actividades inmobiliarias (25.220 compañías, 21,7%) y los servicios empresariales (16.983 empresas, 14,6%). Entre estos tres sectores, acumulan 6 de cada 10 cierres (60,8%).
Pero si tenemos en cuenta la tasa de mortalidad relativa en cada sector, las industrias extractivas tienen el porcentaje más elevado de bajas, con un 29%, por delante del comercio (28%) y los transportes (25%).
Por otro lado, Informa D&B constata que las microempresas son las que tienen la tasa de ceses más elevada, cercana al 24%. Después vienen las pequeñas (10%), las medianas (7%) y las grandes compañías (cerca del 7%).
“En los datos acumulados de estos cinco años, las microempresas representan el 98% del total de las inactividades entre las sociedades creadas en este periodo”, detalla.
Dificultad para las empresas creadas en pandemia…
De este modo, la tasa de mortalidad de las empresas creadas entre 2020 y 2024 es del 22,9% del total, lo que supone cierta mejora respecto a los datos registrados en el informe anterior, realizado en 2023. “En esa edición, la tasa de cierre [en los cinco años anteriores] había sido del 27%, debido al aumento de cese en el período de la COVID-19”, explica Gianese.
Al hilo de ello, el último estudio de Informa D&B nos muestra que el porcentaje de compañías cerradas es mucho más elevado entre las empresas fundadas durante el año en el que irrumpió la COVID-19 y el siguiente ejercicio.
Así pues, han tenido que echar el cierre el 41,6% de las empresas creadas en 2020 y el 37,5% de las fundadas en 2021.
De hecho, si nos retrotraemos un poco más, vemos que las empresas creadas antes de la pandemia también han sufrido su impacto.
De acuerdo con los datos de Iberinform, filial de Crédito y Caución, casi 4 de cada 10 (39%) de las empresas creadas en 2019 no han logrado resistir y han tenido que cerrar.
… y en la crisis subprime
Pero estas compañías no son las únicas que se han tenido que enfrentarse a situaciones muy complicadas para su supervivencia.
Iberinform subraya que el 73% de las empresas que nacieron en 2007, año previo a la gran recesión global originada por la crisis de las subprime, también han desaparecido.
“La supervivencia empresarial en España muestra una gran fragilidad que explica por qué el riesgo de impago es uno de los factores determinantes en la resistencia de una empresa. Las altas tasas de fracaso subrayan la necesidad crítica de una gestión financiera prudente y una selección cuidadosa de los clientes para asegurar la viabilidad a largo plazo”, indica la compañía.
El tercer año, esencial
A partir de los datos de supervivencia de las empresas creadas desde 1990, Iberinform extrae algunas conclusiones interesantes.
La primera es que el tercer ejercicio de actividad marca un punto de inflexión. “La inyección inicial de capital permite a la inmensa mayoría de los proyectos empresariales cumplir sin problemas los primeros 24 meses de vida. La tasa de supervivencia es del 99% de las empresas en su primer año y del 97% el segundo. Sin embargo, a partir de ese punto, aquellas que no son capaces de generar números negros afrontan un futuro muy incierto”, expone.
“De hecho, el tercer año de vida es el que registra mayor mortalidad empresarial: la tasa de supervivencia cae 17 puntos hasta el 80%. El cuarto año, el segundo peor de la serie, la tasa cae otros 11 puntos hasta quedar en el 69%. Dicho de otro modo: 1 de cada 4 proyectos empresariales quiebra entre el tercer y el cuarto año de vida”, añade.
En cuanto a los motivos que explican esta circunstancia, apunta que “muchas empresas no logran superar los desafíos iniciales, por una falta de financiación adecuada, la intensa competencia, una tímida gestión del riesgo o los rápidos cambios en el mercado”.

Estabilidad a partir de los 10 años
Superados estos ejercicios iniciales de consolidación, las tasas de mortalidad empresarial se suavizan ligeramente. “2 de cada 4 proyectos empresariales no llegan a cumplir el décimo año, donde la tasa de supervivencia cruza el ecuador y queda recortada al 48%. A los 15 años, la tasa de supervivencia se limita ya al 34%. Es un punto de giro en la madurez de las empresas españolas. A partir de ese momento, las posibilidades de supervivencia se estabilizan. 1 de cada 4 empresas logra cumplir los 30 años”, puntualiza la compañía.
“La capacidad de una empresa para mantenerse operativa y rentable a lo largo del tiempo depende de múltiples factores. Entre los más relevantes están la capacidad de innovación para mantener la competitividad en su sector, el conocimiento de la evolución del mercado para ajustar sus productos y servicios y la adecuada gestión financiera de los flujos de caja y riesgos de crédito de la cartera”, apostilla.
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